Javier Gutiérrez: «Yo estoy unido a Galicia por el cordón umbilical»

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Cesar Omar Perez Rosas

«Tengo mucho que ver con el españolito medio», asegura Javi Gutiérrez, medalla de plata de Ferrol. El asturgalego que aspira al Óscar con «Campeones» vuelve a casa por Navidad, y sueña que el Racing sube a Primera. Aún se chupa los dedos con la cocina de su madre y tiene, sobre todo, «ganas, hambre de vivir», nos dice en su momento más dulce

23 ene 2019 . Actualizado a las 20:38 h.

Tiene dos goyas, un óscar a la vista, al menos tres proyectos en marcha, conversación, una timidez que van curando su oficio y el tiempo, el nido en Galicia, y un hijo «madrileiro», como él dice, que le cambió el guion de la vida y le impulsó a decir no a algunas cosas para volcarse en Campeones, poniendo «toda la carne en el asador». A Javier Gutiérrez, que nació en el 71 en Luanco pero se mudó con un año a Ferrol junto a su madre y sus hermanas, da gusto pararse a oírle. Su manera de reírse es sutil, su risa es más una sonrisa. Ya podíamos darle el Goya a la Mejor Voz y Forma de Expresión.

BENITO ORDOÑEZ

-El primer premio de la Academia llegó en el 2015 con «La isla mínima», tras años de carrera, pero este es un año redondo para ti, aunque te moleste esto de ser «el actor de moda».

-No, no es que me moleste que digan: «Este es el año de Javier Gutiérrez». Es que no es cierto. Yo no soy el actor de moda, soy un currito en esto, con años de trabajo, alguien con olfato para aceptar proyectos que tienen continuidad en el tiempo, como son series de televisión como Vergüenza, que tiene ya segunda temporada, o Estoy vivo, con segunda temporada ¡y que va a por la tercera! O películas como Campeones, que no sabes bien adónde te van a llevar, que se convierten, más que en un éxito cinematográfico, en un fenómeno social. Campeones abre una ventana al mundo de la discapacidad que pocas veces se había visto... Hay actores que tenemos el privilegio de estar viviendo un momento dulce, primero porque tenemos trabajo, y segundo, porque casi todo lo que hacemos funciona. Pero hay mucho trabajo detrás.