Si ceno antes, ¿adelgazo?

EL CUERPO DE ELSA PATAKY no se hace en un día, pero hay quienes creen que adelantando la hora de la cena lo tienen más fácil. El doctor Viso explica si hay relación entre el tiempo y la comida y cómo debemos alimentarnos si queremos estar bien


Si has leído por ahí que el secreto del buen cuerpo de Elsa Pataky es que cena antes de las ocho, es lógico que te preguntes lo mismo que yo: si ceno antes, ¿entonces adelgazo? Que no sea por preguntar y por intentarlo que no quede, pero me temo, por lo que me cuenta el doctor Manuel Viso, que para tener el cuerpo de Pataky (o el de su marido) hace falta otra voluntad. «A la hora de bajar de peso importa la cantidad de comida que ingieras y sobre todo las calorías que quemes, y en una buena nutrición importa, además, la calidad de lo que tomes, pero no por cenar antes un churrasco y tarta de Santiago vas a adelgazar, es obvio». «Tampoco -añade Viso- vas a perder peso si te comes un puré a las ocho de la tarde y no desayunas hasta las ocho de la mañana del día siguiente porque el tiempo en sí mismo no adelgaza; lo que importa en definitiva es lo que hayas ingerido a lo largo del día y lo que hayas gastado. Es sumar y restar, y si restas más que sumas, estás en el camino de bajar». Él lo explica con un ejemplo muy claro, tú puedes tomarte en todo el día una pizza de 1.500 calorías, que si no comes otra cosa, te puede llevar a adelgazar. Es pizza, claro, estarás mal alimentado, mal nutrido, pero si tienes un desgaste calórico mayor, la dieta de la pizza te va a funcionar. Como no se trata precisamente de estar mal alimentado, lo mejor es asumir que la cena debe ser el 25 % o 30 % de la ingesta del día, que debemos tomárnosla en serio y que si la hacemos de manera saludable podemos comer de todo: pescado cocido, carnes blancas, ensaladas, purés, fruta y hasta hidratos (arroz, patata y pasta). «De lo que se trata es de evitar los fritos, la comida precocinada, las salsas, pero por lo demás la cena debe hacerse siempre, no solucionar tampoco con eso de solo fruta y yogur», insiste Viso. Quien advierte de otro falso mito: «La fruta de noche no engorda».

EL METABOLISMO LENTO

El doctor también avanza que esto de que el tiempo previo a acostarnos adelgaza tiene su base en que cuando dormimos el metabolismo es más lento. ¿Pero qué puede sumar esa lentitud, 20 calorías?, se pregunta Viso para inmediatamente responder: «En el cómputo general en una dieta de 2.000 calorías es insignificante». Tampoco influye el tiempo que transcurra entre comidas, y si se recomienda hacer cinco (desayuno, tentempié, comida, merienda y cena) es por aquello de que hay determinadas personas que no tienen control sobre lo que comen, y si no toman algo a media mañana o media tarde, llegan «desesperadas» a la comida y a la cena. De ahí que para ponerle algo de freno a ese voraz apetito, Viso esté a favor de hacer las cinco. Si en cambio -dice él-, tenemos control sobre lo que ingerimos, no es necesario hacerlas porque «las dietas y los tiempos tienen que adaptarse a la vida de la gente, no la vida de la gente a las dietas». Hacer cinco comidas es una buena pauta, pero no una condición. También puede suceder que el ayuno prolongado favorezca que tiremos más de las grasas, pero a la vez que nos entre el «hambre hedonista», esa que solo se sacia con chuches, fritos o con chocolatinas, mientras estamos trabajando.

Lo importante, si hablamos de tiempo, es tomarse la comida con calma. «La hormona grelina, que es la que nos despierta el apetito, permanece en la sangre 20 minutos desde que empezamos a comer, y a partir de ahí baja. Si en esos 20 minutos te llenas, no vas a saciar tu apetito, te va a entrar más. Por eso -apunta Viso- aquellas sociedades que comen en compañía son más delgadas. Si comes acompañado siempre vas a ingerir menos, se habla, se interrumpe, se hacen pausas entre bocado y bocado que ayudan a no darse atracones». Muchos nutricionistas recomienden echarse una cantidad concreta en el plato, de esa manera sabes que no te vas a pasar comiendo y evitas andar picoteando de las fuentes.

El tiempo que dilatemos comiendo tampoco influye en la quema de calorías, solo en la buena digestión: si comes más rápido te sentará peor en el estómago. Viso lo refleja con un ejemplo que hace explícito lo que han cambiado nuestros modos a la hora de comer y cenar: «Hay estudios que confirman que hace 25 años dedicábamos entre 20 y 25 movimientos de masticación; ahora ese número está en 9. Tanto cruasán, tanta pizza y tanta velocidad a la hora de vivir nos han quitado minutos en la comida. Y no hay nada peor que comer con ansia, sobre todo si queremos adelgazar», aconseja Viso. Si quieren el cuerpo de Elsa Pataky tómenselo con calma, la buena nutrición, ya lo ven, lleva su tiempo.

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