En estos locales no engordarás un gramo

YES

Ángel Manso

TOCA OPERACIÓN BIKINI, pero no está reñida con irse a comer de restaurante. Nos sentamos en algunos de los locales más healthy, y cumplen lo que prometen: una buena digestión.

27 may 2018 . Actualizado a las 01:34 h.

Que no te pille el toro, porque ya ha llegado el momento de cuidarse un poco antes de empezar con el maratón de cañas y terrazas. Ojo, que no se trata de dejar de darse homenajes, sino de elegir bien adónde ir a comer. Nos vamos de ruta healthy en busca de un menú variado, pero siempre muy sano. Y empezamos con un local que ya lleva esta filosofía en el nombre.

JESSYCA OCAMPO

COMER SANO ES UN ARTE

Lo de ArteSana es la cocina saludable. «Se comes correctamente necesitarás pouco médico», avanza ya Álvaro Pérez, que no pone tanto el foco en el qué como en el cómo: «O mesmo prato pode ser ou non san polo modo de cociñalo. Non por comer só vexetais imos ser máis sans. O noso non é un menú de réxime, senón un pracer san. Ofrecemos unha proposta real, natural, fresca e sincera». Todo empieza por la selección de materias primas -frescas y de primera calidad- y una buena ejecución en los fogones. «Ás veces o peixeiro ou o carniceiro chámanme quisquilloso, pero despois veñen coa súa señora ou marido, que é o importante», comenta el responsable de este local que tiene seis años de trayectoria y en el que el tique medio está entre los 20 y los 25 euros. Eso sí, si quieres probarlo más te vale reservar -«é aconsellable»-, dice entre risas Álvaro, ya que tiene un aforo de treinta clientes más la zona de barra. Aunque apenas encontramos fritos en su carta, él nos habla del «frito perfecto» y nos hace un par de recomendaciones, sus fish and chipsun trampantollo, pero de merluza fritida cunha hidrólise para que quede substanciosa e cocéndoa co seu propio zume dentro do noso rebozado») y unas sorprendentes croquetas de chocolate de postre. Las menestras de verduras y las escalivadas están entre sus especialidades, y su última incorporación a la carta es la sardina premium ahumada en versión tosta con pan artesano. Y de lunes a viernes puedes pedir el menú del día de 12 euros con el que, prometen, comerás sano en menos de una hora.

Oscar Vázquez

UN MENÚ PARA CAMINAR

Seguimos nuestro camino y nos encontramos con el de Santiago. En la ruta portuguesa paramos en el albergue Ideas Peregrinas, que está a tan solo 40 pasos de la catedral de Tui. Allí Mónica y Silvana Crisostomo dan de comer a muchos de los peregrinos que hacen un alto en su andanza para reponer fuerzas, y para ello diseñaron una carta de comida healthy que atrae también a muchos vecinos de la zona que no quieren volver rodando a trabajar. Estas dos hermanas son unas apasionadas del Camino, por eso una y otra dejaron sus trabajos para lanzarse hace dos años con su hostel. Una apuesta ganadora, a juzgar por lo bien que les va. «Si tenemos que destacar un plato, tenemos que mencionar nuestra empanada de espelta integral con algas de Portomuíño», señala Mónica, que añade que también son muy conocidos sus sándwiches y bocatas con pan de chía y rellenos tan enxebres como el lacón o el queso de tetilla. Para regarlos, hacen zumos recuperadores como el Red, que lleva remolacha, o el café ecológico. Y no olvidemos los postres, entre los que nos mencionan su cake vegano o el brownie de té verde japonés. «No todo lo que tenemos es ecológico, pero sí que es de cercanía», apuntan. A mayores de su carta saludable, de lunes a sábado elaboran un menú del día diferente con bebida, postre y café por 9 euros. Y a caminar.

M.MORALEJO

ORGÁNICO Y SIN GLUTEN

Seguimos por la zona y bajamos hasta Vigo. Allí nos reciben en el Amodo, que abrió hace año y medio como el primer restaurante cien por cien orgánico de Galicia y sin gluten. Aquí sí que no encontramos un frito ni de casualidad, porque hasta las croquetas son al horno «y no lleva leche ni la bechamel, es todo vegetal», cuenta Ángel Elvira. Tampoco correrás el riesgo de que te tuerza la digestión ninguna intolerancia. «No trabajamos con tóxicos, es todo ecológico y sin azúcar, sin gluten ni leche de vaca porque hacemos nosotros una vegetal», indica el dueño, que añade que también hacen su propio pan sin gluten ni aditivos químicos, igual que los batidos y los zumos verdes. En el Amodo no encontrarás absolutamente nada procesado ni envasado. «El mérito está en que quitándole el azúcar y el gluten a un brownie o a un coulant, sigan siendo sabrosos», indica el responsable. ¿Pero cómo los endulzan? «Utilizamos stevia, dátiles, pasas, plátanos... todo sin sacarosa», indica el responsable, que nos lanza un reto: «Lo que tenga una etiqueta y esté envuelto, no lo compres». Esta es la filosofía que él y su mujer, María del Mar, imprimieron al restaurante. Ella tiene intolerancia al gluten, y eso fue lo que la animó a ofrecer todo aquello de lo que no podía disfrutar en ningún local. «Somos del movimiento slowfood, lo compramos todo cerca y de forma certificada... En eso somos muy talibanes», reconoce Ángel, que nos revela que en su cocina no hay microondas ni freidoras. Y la sal que se utiliza, siempre marina, es mínima. Por no haber, no hay ni un solo refresco con gas de marca comercial ?«las limonadas o las naranjadas también son nuestras»?, aunque sí venden una cerveza ecológica sin gluten que importan de Bélgica y que también es de barril (el sueño de cualquier celíaco es poder beberse una caña). Incluso ofrecen vinos naturales y veganos, sin proteína animal. El agua es de ósmosis inversa, filtrada por ellos mismos, más sana, indican, que la mineral. Si ya estás pensando en ir, más te vale reservar. Y no creas que te vas a dejar el sueldo. El menú degustación para dos personas es de 35 euros y el menú del día, con dos platos, café, bebida y pan, de 13,50. Y más sano, imposible.

Ángel Manso

A LA BRASA Y NATURAL

Terminamos en un local donde la brasa lo hace todo y en el que tampoco encontrarás fritos más allá de las croquetas y las patatas paja con las que acompañan algún plato. Y es que la cocina de La Escondita, en A Coruña, es reconocible por ese toque ahumado que da la línea de encina de sus brasas. Su especialidad son los pescados, de lonja. Para muestra, los dos pedazo de ejemplares que nos muestran en la foto antes de prepararlos. Tampoco se quedan atrás con las parrilladas de carne de vaca gallega, de pollo, la paletilla o el cochinillo, y añaden constantemente productos de temporada ?«ahora tenemos alcachofas y espárragos blancos con mayonesa de azahar», matiza Óscar Miranieto, uno de los dos socios del local junto con Óscar Asensio?. No faltan las ensaladas, las escalivadas, los mejillones, los berberechos o el atún marinado. «Aquí absolutamente todo va a la brasa, hasta caldo tenemos hecho. Hay postres que también se hacen así, como la tarta de queso manchega», indica Óscar, que advierte de que es difícil encontrarse con sitio a la primera un fin de semana. «Dentro tenemos capacidad para 34 personas, pero ahora con el buen tiempo en la terraza caben 20 o 22 personas más», asegura. El tique medio en La Escondita se sitúa entre los 25 y los 35 euros a excepción de la lubina, que la encontramos a 52 euros el kilo. Bien los vale si el comer así de bien evita que el kilo lo ganes tú.