Cada vez me siento más sueca

... Y DESPUÉS DEL «HYGGE» VINO EL «LAGOM» Dinamarca abandera el top ten de los países más felices con un término que ya todo el mundo conoce. Suecia también tiene otra palabra grabada a fuego en el ADN de sus ciudadanos. Y nos dice que la felicidad la da una vida equilibrada.

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Cuando descubrí que me sabía impronunciables nombres de muebles de Ikea, cuando me enamoré de la decoración escandinava y cambié las sillas de la cocina por réplicas de la Eames, todo un icono de dicho estilo, cambié el coche por la bici y al look diario sport chic se me sumó para quedarse eternamente la mochila Kanken de Fjallräven... me pregunté: «¿Qué pasa?». En una tarde lluviosa, con mi mantita suave y mi infusión de kuzu, leí del tirón los libros sobre el hygge y el likke del danés superventas Meik Wiking, biblias modernas sobre la felicidad, más un tercero. Su autora, Linnea Dunne, presentaba el lagom como «la receta sueca para alcanzar el equilibro». ¡Y hallé la respuesta!

NI MUCHO NI POCO...

«Lo justo» vendría a ser el significado hoy, breve y sencillo, de esa palabra sueca, de origen vikingo. Hemos oído que «menos es más», «cuanto más, mejor»... y resulta que no, que el camino idóneo es el del medio, la moderación. Ya lo vieron también Lao-Tsé, Buda o Aristóteles con su frase «Toda virtud es un punto medio entre dos extremos, cada uno de los cuales es un vicio». Y Fairy, con aquello de «una sola gota basta». Quiere decir que es importante saber cuando algo es suficiente. Mi abuela también me lo decía cuando echaba el Cola-Cao en la taza. El lagom nórdico trae de serie claves para equilibrar las parcelas de la vida. Si Dinamarca encumbra estadísticas como país de la felicidad, Suecia lo hace como estado de bienestar. Palabra del Foro Económico Mundial.

Un estilo de vida lagom, según Dunne (también escribió sobre el concepto Akerstrom en El secreto de Suecia para vivir bien) aparece cuando hallamos equilibrio entre vida y trabajo y respetamos tanto el horario laboral como los tiempos de descanso, dedicamos un día por semana a la gente que queremos y en casa cómodamente (lo llaman fredagsmys) o a darte un capricho, a que el reparto de las tareas domésticas sea equitativo, a cuidarse uno pero también participar en actividades colectivas, a recargar más las pilas al aire libre que con la tecnología, a aprender que vestir bien no está reñido con la comodidad, a decorar la casa con un estilo elegante pero funcional, a ser más ecológicos y no comprar cosas innecesarias...

DOS AÑOS EN SUECIA

Borja Quintela (Cambre, 1982) reside en A Coruña pero vivió en el norte de Suecia y la experiencia, a través de un proyecto como voluntario europeo, le marcó. Iba para siete meses y acabaron siendo dos años: «Por encima do proxecto, que era perfecto, xa que eu traballaba no campo social, elixín o destino. Tiña ganas de coñecer o seu estado democrático». El furor actual por lo nórdico no existía: «Hai como unha moda; agora parece que todo o fan perfecto, que é o país da gominola, pero penso que é un pouco excesivo».

«Cando che preguntaban se tiñas calor ou frío, pola calefacción, respostabas lagom se querías dicir que a temperatura era a adecuada. Agora, como filosofía non se coñecía», indica. De los suecos destaca su valoración de lo colectivo y respeto de lo público: «Lembro ir andando pola rúa e ver un guante, unha bufanda, unha cadea... Poñíanos en alto para que a persoa que volvese a pasar o atopase. Di moito da sociedade, da súa conciencia grupal». El fika es momento sagrado del café en la esfera laboral. «Era unha tradición», dice, que reunía a todos los departamentos donde trabajaba. «Todo moi horizontal», añade. A nivel familiar, los niños reciben «moito espazo e de xeito normalizado» y conciliar es más pan comido que aquí: «Xa daquela era público que un home renunciase ao traballo por coidar dos fillos». Como los inviernos son duros, al sol se le da mucha importancia y «o verán son dous meses que a xente aproveita ao máximo», añade. «Fun afortunado e a imaxe que teño deles para min é boa», finaliza.

El lagom me recuerda a la forma de hacer las cosas «con sentidiño», como decimos. La raíz (lag) se refiere a un tipo de «ley» del sentido común y... ¡es el nombre de una tienda que tengo enfrente! ¿Una señal más para hacerse el sueco literalmente?

CLAVES DEL LAGOM

1. VIDA Y TRABAJO

Se trata de trabajar para vivir. Una tradición más que sagrada es el fika o descanso laboral para el café. Y al curre, en bici. La tierra te lo agradece.

2. ENTRE AMIGOS

El lagom es invitar a los que quieres a casa un día por semana y que cada uno traiga comida para compartir.

3. TU OCIO

Apúntate a un club, disfruta de la naturaleza, cultiva tu huerto, explora más el picnic... Y no gastes por gastar. ¡Vive más experiencias!

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