¿Se puede recuperar el sueño?

PUEDES, Y DEBES Cuando llega el fin de semana tienes que soltar todo ese sueño que acumulaste por no dormir tantas horas como deberías. Aunque creas que puedes con todo, el psiquiatra Manuel Serrano avisa: «No dormir lo suficiente puede psicotizarte»

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Cuántas veces no habrás dicho eso de «voy a recuperar el sueño el fin de semana». Casi tantas como aquello de «ya dormiré cuando esté muerto». Pues bien por lo primero y muy mal por lo segundo. Vale, probablemente seas el rey del mambo y con cinco horas de sueño tengas la batería más cargada que yo con nueve. Ese «mérito» no te lo quita nadie. Pero has de saber que, quizás, esa energía no es del todo real.

«No dormir las horas suficientes tiene sus consecuencias. Si no lo recuperas, puedes desarrollar un cuadro de pérdida de la realidad que se parece mucho a uno psicótico, con alucinaciones, con desinhibición... e incluso un cuadro maniforme, de aumento del ánimo», dice el doctor Manuel Serrano, jefe de Psiquiatría del Chuac. De ahí ese subidón que experimentamos muchas veces cuando dormimos mal. «Tú estás sin dormir tres días, pero tienes una marcha... Por ejemplo, a la salida de las guardias, la gente está como más contenta. Físicamente están cansados, pero mentalmente se encuentran más activos», explica el psiquiatra, que añade que esto puede convertirse en un hábito que «disminuye la necesidad de dormir y de recuperar ese sueño no dormido. Y te puedes habituar también a las consecuencias, a estar más irritable e inquieto de forma permanente».

Pero como no se trata de eso, vamos a ver cómo podemos recuperar el sueño. «El tema nace de un concepto, que es lo que no se duerme. El dormir es un proceso activo, necesario e imprescindible. No tiene esa connotación negativa de que no quiero dormir porque dejo de vivir», explica Serrano. El sueño tiene un funcionamiento que es reparador de funciones psíquicas y físicas. Pero, ¿qué tipo de sueño es el que recuperamos?

MOVIMIENTO DE LOS OJOS

«En una noche normal de ocho horas, el sueño tiene cinco ciclos que se dividen a su vez en dos períodos cada uno: un período tiene cuatro fases y es el llamado sueño lento, la fase NMOR; y el segundo período se llama sueño rápido, fase MOR (Rapid Eyes Movement)», especifica el doctor. En el primero no hacemos movimientos rápidos de ojos mientras dormimos, y en el segundo sí.

En esa primera fase lenta, el cerebro va lentificando su onda hasta llegar a la fase 4, con la que más lento funciona. Esto va acompañado de una serie de cambios fisiológicos enormes, como una disminución de la respiración, del ritmo cardíaco o de la sudoración. Y así hasta llegar a la fase rápida, la MOR. «Al llegar a ella, cambiamos totalmente. El cerebro se vuelve casi más rápido que en vigilia, y aumentan la temperatura y la frecuencia cardíaca», apunta Serrano. Son, por tanto, dos fases completamente diferentes, pero cada una tiene su función.

El sueño que debemos recuperar el fin de semana es el de la fase MOR. «Para llegar a la primera de las cinco fases MOR que hay a lo largo del sueño nos hacen falta 90 minutos, por eso normalmente en una siesta no llegamos a ella y nos sentimos físicamente mejor, pero mentalmente atontados», dice Serrano, que apunta que esta es la fase de los sueños profundos, «los que tienen que ver con eso que nos hace sufrir y escondemos en el inconsciente, y que sale ahí para liberarnos. Son los sueños no realistas, los que transmiten emociones, como el túnel que nunca termina. Para experimentarlos sin molestias necesitamos un sueño muy profundo». Además, en esta fase experimentamos hipotonía que, en palabras del psiquiatra, «es como si se desconectara la corteza del resto del cuerpo, y pierdes el tono muscular. Cuando eso ocurre, el cuerpo traduce los sueños». Este proceso, llevado al extremo, es el que da lugar al sonambulismo y otros trastornos.

Lo verdaderamente imprescindible para la recuperación cerebral es esta fase MOR. «Eso es lo que recuperas, el resto no. Y no hay una ecuación de tantas horas sin dormir, tantas horas debo. Es más selectivo, porque lo que necesitas es recuperar esta fase que es más corta en tiempo, pero más profunda en hechos», precisa Serrano, que vuelve a advertir de que esa pérdida de control sensitivo que experimentamos al no dormir se produce cuando no hay fase MOR.

El sueño es reparador. Y dormir, una medida de higiene mental y física. Así que no te sientas culpable si hoy se te pegan las sábanas.

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