El sueño empieza por los pies

A LA CAMA EN CALCETINES Que no te dejen con los pies al aire. Los tuyos calientes... y ríase la gente. Los calcetines influyen en la calidad del sueño y en la relación sexual. Ahora que «pinqui» está en el Diccionario de la RAE, no te enfríes, di sí a los calcetines en la cama, «siempre que la goma no dificulte el retorno venoso», matizan los expertos.


Q ue la cuestión no te pille en calcetines. Si vas camino de la cama, puedes llevártelos bien puestos. A tu favor, más de un porqué. Un estudio de la Universidad de Groningen (Holanda) apunta que dormir con calcetines ayuda a conciliar el sueño y optimiza el descanso. Tener los pies calientes, explica, hace que se dilaten los vasos sanguíneos, que el calor se extienda por el cuerpo y que no inviertas energía de más en entrar en calor.

¿El sueño empieza por los pies? «Sí; puede decirse así, los pies, las manos, la nariz y las orejas son puntos vulnerables que se enfrían antes», apunta Alejandro Moro, especialista en angiología y cirugía vascular del Quirónsalud de A Coruña, que no ve inconveniente en irse en calcetines a dormir, «siempre y cuando la goma no dificulte el retorno venoso».

Aunque somos muchos los que llevamos la cabeza caliente y los pies fríos, no hay que desdeñar la frialdad en manos y pies, porque hay casos en que puede ser síntoma de enfermedad. «El síndrome de Raynaud se comporta como la bandera de Francia. La exposición al frío o a emociones fuertes puede hacer que manos y pies se pongan sucesivamente blancos, azules y rojos», detalla el experto.

Descartado un problema de salud, en calcetines no vale todo, hay que saber elegir. Antes de celebrar el ingreso en el diccionario de la RAE de los pinquis, conviene atender unas recomendaciones para seguir una adecuada higiene del sueño.

Según la neurofisióloga Silvia Mourente, las pautas para el descanso «incluyen dormir a una adecuada temperatura ambiental, en torno a 20 grados, y corporal. Si para conseguir esa temperatura debemos usar calcetines, entonces estarían recomendados para dormir». Deben ser transpirables, de lana o algodón, «y lo suficientemente elásticos para que no compriman la circulación, pues, de hacerlo, provocarían el efecto contrario», incomodar al cuerpo y torpedear el sueño.

¿ALIADOS DEL PLACER?

El placer de unos calcetines no es solo del que los lleva. No te cortes en usarlos si enfilas el camino de la cama con perspectiva de acción. La Universidad de Groningen concluye que favorecen el orgasmo, en un estudio que determinó que el 80 % de los participantes llegaban antes al clímax con calcetines. «Cuando tenemos los pies fríos, o la temperatura ambiente nos incomoda, es complicado concentrarse y llegar al orgasmo», explica la sexóloga Martina González Veiga, del centro Con Mucho Gusto, de Santiago. «El frío es un distractor -refuerza Nayara Malnero, psicóloga y autora del blog Sexperimentando-. Si estamos incómodos no nos centramos y la cosa no va... El frío provoca tensión. Tener los pies fríos lo que hace es que tu cuerpo desperdicie energía para resolver esa incomodidad no controlada». Así que... ¿calcetines por qué no? Bienvenidos para tomar el control.

Además, distan de ser hoy el accesorio estrella del gañán-sexual. Desde que las bloguers de moda y celebs como Sarah J. Parker o Alexa Chung los llevan con sandalias de tacón, hay una vuelta de tuerca al fetichismo de los pies. La excitación es libre, y una continua reinvención de las normas, ¿o no? «Depende de cómo te pille, a veces no te da tiempo ni a quitarte los calcetines... ¡y a quién le importa!», dice Malnero.

Si lo que buscas es «provocar visualmente, los calcetines no parecen la opción más sexi», advierte por su parte la sexóloga Aránzazu García, de la Clínica Vida, de Vigo. Y los que podemos entrar en shock sin socks nos preguntamos qué respaldo real, frente al calcetín limpio y curriño, tiene el liguero como fetiche erótico. ¿Qué media entre el poder de sugestión de un pinqui y el de un liguero? Igual solo unas cuantas temporadas... o un porrón de años de relación. «En nuestra cultura los calcetines no se asocian a lo erótico, solo a estar calentitos. Y la excitación hace que no tengas frío, de la misma manera que amplía el umbral del dolor, es decir, hace que sientas menos el frío y el dolor», afirma Aránzazu García.

¿Es verano todo el año en el amor?

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