Inma Cuesta: «Yo no le tengo miedo a la muerte, le tengo miedo a la vida»

Inma se confiesa intensa, tanto que una amiga la define como «romancera». Un adjetivo muy lorquiano que le va como anillo al dedo a esta actriz de ojos enormes que «jamás mienten». «Yo no paso de puntillas por las cosas», dice, y eso que para Inma el día tiene 48 horas. «No sé estarme quieta».

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A Inma Cuesta (25 de junio de 1980) es difícil seguirle el ritmo, habla a velocidad y para cuando te das cuenta está metida en «otro fregao» de los muchos que tiene entre manos. No para y se le nota que su mundo es diverso, lo mismo te habla de su mejor amiga que del rodaje intenso en el que está inmersa con Penélope Cruz y Javier Bardem. Sin dejar de lado esa frescura de ella que la sitúa enseguida en un lado juguetón, y eso que no se ríe mucho. Con esos enormes ojos enfoca, dice, para sacarle provecho y jugo a todo, pero se reconoce en la fortuna de quien busca la suerte: «Tengo y he tenido mucha».

­-Arrancas con «El accidente», un «thriller» que te devuelve a la televisión.

-Sí, estoy muy entusiasmada. Para mí ha sido fundamental porque he tenido mucha libertad y he podido aportar muchísimo al personaje, Lucía, y eso es muy gratificante. Y luego cuando supe quién era mi pareja no pude decir que no. Porque cuando se trabaja a un ritmo tran frenético es muy importante tener complicidad con el otro. Y entre Quim [Gutiérrez] y yo ya la había.

-¡Qué tiene Quim que habéis coincidido tantas veces!

-Ja, ja. Bueno, no han sido tantas. Pero han sido importantes y a la gente se le queda en el corazón y la retina. La relación ya está hecha, sabemos cómo nos miramos, cómo trabajamos, y eso ayuda.

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-¿Qué es lo que más te gusta de él?

-Bueno, es mi cómplice, mi amigo, mi compañero, nos reímos mucho juntos, somos muy diferentes, pero nos compenetramos y nos equilibramos. Han sido seis meses muy intensos y nos hemos acompañado muy bien. Ha sido un regalo.

-¿Quién tira más de quién?

-Mutuamente. Es maravilloso cuando la otra persona te hace crecer a ti y te mueve tantas cosas, eso nos pasa juntos.

-Te lanzaste a la piscina muy pronto. Lo tenías claro.

-Sí, yo desde pequeña quería ser actriz, bailarina, cantante, pintora... quería hacerlo todo. Me vine a Madrid, hice un musical y he tenido mucha fortuna. He estado en el momento adecuado en el lugar adecuado. Pero creo también que yo proyecto cosas muy bonitas. Como siempre tienes algún no, algo que a alguien le puede hacer agachar la cabeza, pero a mí no. Yo soy de las que pienso en positivo y lo que tiene que ser para mí será. He disfrutado mucho siempre de mi trabajo y de las oportunidades que he tenido.

-¿Qué te notas diferente si echas la vista atrás?

-Bueno, no sabría decirte. Yo sigo trabajando con la misma pasión que cuando empecé. Tengo una obsesión por seguir aprendiendo siempre; siempre siento que me queda algo por hacer... Soy un poco insaciable y quiero hacer cosas que me muevan y que me hagan crecer. Para mí el día tiene 48 horas, no sé cómo hago todo lo que hago. De repente estoy en una peli, pero me llevo libros para dibujar, la cámara para hacer fotografías, no paro de inventar. Siempre estoy inventando algo.

-¿Dónde quedan tus amigos?

-También, también forman parte de eso. Ahora tengo una compañera que me dice: «Quiero ser como tú, que siempre tienes un plan, o sales con alguien o tienes a alguien para irte a algún sitio».

-Estarte quieta no va contigo.

-No sé, de verdad, no sé estar parada y debería aprender a estarme quieta.

-En «El accidente» hay muchos secretos. ¿Te guardas muchos?

-Sí, habla de las dobles caras, de las máscaras, de repente descubres que tu compañero de vida no es quien creías que era. Yo, además, tengo mucho conflicto con la mentira. Yo no miento en mi trabajo porque lo hago tan de verdad que no miento, interpreto, pero no miento.

-Eso nos decía Javier Gutiérrez el otro día. Que no sabe mentir. Tú tampoco.

-Te lo juro, yo tampoco. Mis ojos son el espejo de mi alma y se me ve en los ojos. No sé mentir.

 -Pero tienes secretos entonces...

-Bueno, sí, no es lo mismo mentir que no contar. Soy bastante transparente, pero supongo que tengo cosas que solo me guardo para mí.

 -En este caso se trata de un chico que desaparece en un accidente de avión. ¿Le tienes miedo?

-Antes tenía miedo a subir, por el agobio, pero no a que se cayera. Tengo una amiga que una vez me dijo que le ayudara porque se agobiaba muchísimo. Y yo le decía: «¿De qué tienes miedo?» Y ella: «De que se caiga y nos matemos». Y yo la animaba: «Mira, no tengas miedo de que se caiga, porque si se cae nos matamos». [Risas] Pero mi frase final para rematarla fue: «Yo no le tengo miedo a la muerte, le tengo miedo a la vida». Y entonces ya me soltó: «Vale, no me estás ayudando absolutamente nada» [risas]. Soy muy extrema.

-«Yo le tengo miedo a la vida» es una buena frase.

-Sí, bueno, soy un poco dramática. Soy muy de exagerar, vivo muy intensamente, así que de puntillas no paso por las cosas. Para bien o para mal soy bastante extrema. «Romancera», me dice una amiga mía.

-¡Romancera! Es muy lorquiano, te pega.

-Sí, a mí me gusta pasar por la vida pisando fuerte y siendo consciente. Porque a veces estamos: «¿Y qué quieres hacer?», hablando del futuro o del pasado y yo trabajo muy duro para centrarme en el ahora. Debería ser el primer mandamiento.

-No te comes el tarro...

-Sí, trabajo en ello, es mi asignatura pendiente, pero lo hago para estar en el ahora. Mi trabajo ocupa una parte importante de mi vida, pero hay muchas cosas más. Le doy el valor y el lugar que tiene. No vivo para trabajar. Evidentemente soy muy afortunada y mi oficio es muy vocacional, me encanta y es pura pasión lo que siento. Pero no sé lo que quiero ser de mayor.

-¿Podrías ser otra mujer?

-No sé lo que voy a querer de aquí a unos cuantos años. No lo pienso, la verdad. Me dejo llevar por la vida.

-Tú te has movido en drama, («La novia», «La voz dormida»...) y comedia («Tres bodas de más»). Tienes las dos caras.

-A mí me costó que me vieran en comedia, porque venía de hacer La voz dormida. Pero tengo que decir en favor de mis compañeros que creo que tuve suerte. Porque al final no depende de ti.

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-Quim Gutiérrez confesó que en un futuro se ve en las islas Baleares rodeado de niños. ¿Tú?

-Yo no me imagino nada: sí me gustaría tener una casita cerca del mar, vivir rodeada de naturaleza, con animales, y disfrutar de la calma. Yo soy muy de la naturaleza y de conectar con lo salvaje, va mucho conmigo. Pero no tengo nada planeado.

-Tantas bodas, tanta novia... Y has dicho que pasas del matrimonio.

-Sí, yo no creo en el matrimonio, sí en el amor, ¿eh? ¡Pero tampoco me han casado tantas veces! Lo que pasa es que me asocian a eso... ¡Pero no me he casado yo mucho!

-Varias veces nominada al Goya... ¡A ver si cae!

-Sí creo que es muy difícil ganar, pero me han nominado tres veces como actriz protagonista y eso para mí es maravilloso. Luego que llegue o no depende de tantas cosas... No lo pienso tampoco, pero me siento muy, muy afortunada. Siempre quise interpretar a Lorca, y lo conseguí, tengo ganas de hace un musical, una peli de terror, estar en Sudamérica... Ahora estoy trabajando con Penélope Cruz y con Javier Bardem. ¡No puedo pedir más! Hemos creado una familia preciosa.

-¿Has hecho amistad con alguien en especial por tu profesión?

-Con María León. Es mi familia y mi hermana. Hay más gente, pero María es punto y aparte.

-¿Qué dirías si tuvieras que definirte en un adjetivo?

-Que soy «muy positiva».

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