¿Qué has hecho por tu mejor amiga?

ESTÁN TAN UNIDAS que Lara y Ana lo han querido dejar por escrito y se han registrado como pareja de hecho. Es solo un ejemplo de lo que algunos son capaces de demostrar por amistad. YES te descubre otros ejemplos que darán que hablar...

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Los caminos de la amistad, ciertamente, son inescrutables. YES abordó en su momento la pregunta: ¿Y tú qué hiciste por amor? Pues ahora plantea la misma pero... por amistad. Amigos para siempre means you´ll always be my friend; Amics per sempre means a love that will never end... cantaban Los Manolos haciéndose famosos con su rumba catalana allá por las Olimpiadas de Barcelona 1992. Un año después nacerían, separadas por límites geográficos, la viveirense Ana Corujo y la coruñesa Lara Buyo. Hoy son «madres» de una criatura llamada LAG, tienda de serigrafía y artículos con mensaje molón y retranca gallega a la vez, en Viveiro. Se conocieron «en la facultad», responden a veces al unísono como si fuesen una sola persona. En aquel momento, iniciando la carrera universitaria de Belas Artes, surgió el «flechazo amistoso» entre ambas. «Estabamos soas as dúas alí. Non coñeciamos a ninguén. Incluso ao primeiro nin viviamos xuntas nin nada. Pero ao segundo ano xa nos fomos a vivir xuntas, o resto da carreira máis o máster», explica Ana. «Fomos variando en compañeiros de piso pero nós sobrevivimos», sonríe Lara.

HISTORIA EN COMÚN

Y aquí, realmente, empieza el meollo de esta historia, literalmente enmarcada en su negocio aunque muchos de los que entran creen que aquel papel es la licencia de apertura comercial. «Durante toda a carreira animábannos a que formáramos equipos e traballáramos en conxunto. Logo á hora de poñer as notas dicíanche que tiñas que ter ti unha nota e o outro outra. Nós, moitas veces, faciamos o mesmo traballo. Non se podía dividir en dúas partes», explica Lara. Añade Ana: «Tiñamos compañeiros entre os que, sen embargo, un se ocupaba, por exemplo, da parte audiovisual e outro do deseño gráfico pero nós faciamos o mesmo. Liamos os mesmos libros, tiñamos os mesmos referentes... Non faciamos nada por separado. Para o traballo de fin de grao ata tivemos que facer dúas memorias diferentes». «Non podiamos dividir o noso traballo», termina su amiga, añadiendo: «Sobre todo na carreira co tema da legalidade dos documentos e os problemas que tivemos coa memoria, quixemos facer unha chiscadela coa parte legal. E pensamos: ‘Ben, se queredes que certifiquemos que podemos facer as cousas xuntas, aquí o tedes’». Era el papel del registro como pareja de hecho. Fue en el 2016.

Aunque fueron las «leyes» las que también las llevaron al «divorcio»: «Si, tivemos que ‘divorciarnos’ por temas legais. E iso que fixemos separación de bens e todo, pero como montamos a tenda tiñamos medo de que puidera repercutir en algunha cousa ou prexudicar». «A única diferenza da nosa relación dunha relación dunha parella como normalmente se entende na sociedade é que non temos relacións sexuais. É a única diferenza», indica Ana.

A nivel académico, hasta el currículo es el mismo, explica. «De feito, presentamos a tese na facultade e denegáronnola por plaxio». «Fixemos o mesmo voluntariado, as mesmas prácticas... parece un plaxio pero non, non o é», señala Ana Corujo. «Nunca foi nada buscado, nunca forzamos nada», dicen.

Se dio la casualidad de que se presentaron a un premio de la Universidade de Vigo, el Incuvi Emprende 2016, y lo ganaron. Eso, el asesoramiento de Blu Business y una campaña de crowdfunding permitió que el proyecto de LAG se hiciese realidad. Es su orgullo personal y profesional ahora, aunque en sus planes iniciales no figuraba. «Coñecímonos con 18 años, cando estás como en pleno auxe de todo e en realidade aínda non sabes o que queres facer (...). Como pasábamos xuntas as 24 horas, coa madurez si que fomos formando un soño xa común», señala Corujo. «Pero todo foi como moi casual», apunta Buyo. Son dos amigas, ¡con mucho arte!

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Alba y Almudena: «Hice siete mil kilómetros para acompañar a Almudena en su proceso de adopción»

Alba y Almudena son amigas del alma. De ahí el nombre de la hija de Almudena, de la que, por cierto, es madrina Alba. «Le pusimos de nombre Alma por Alba y Almu. Somos así de cursis…», cuenta la primera. Alba tiene otra hija y, por si cabía alguna duda, Almudena también es su madrina. Para ellas su amistad es lo más importante. Tanto que hasta tienen un día de las amigas: el 1 de julio. «Cuando se acabó octavo de EGB pensábamos que no nos íbamos a ver más, y decidimos crear un día especial para no olvidarnos. Pusimos hasta normas: nos podíamos felicitar, pero no gastarnos dinero en regalos. Y ya ves, ¡seguimos tan amigas como el primer día!», recuerda Alba. Ninguna de la pandilla falla: más de 20 años después, cada 1 de julio se llaman para celebrar su amistad. Serían capaces de ir juntas a la Luna si hiciese falta. Porque de eso va este reportaje, de amigas capaces de dar la vuelta al mundo para poner en lo más alto la palabra amistad.

Alba no se subió a un cohete, pero sí a un avión para hacer 7.000 kilómetros y más de ocho horas de vuelo. Cruzó el Atlántico para acompañar a su amiga durante el proceso de adopción. «Tenía que estar varios meses viviendo en otro país que no era el suyo y no quería dejarla sola. Así que me subí a un avión, dejé a mi familia en España y me fui quince días a acompañarla», recuerda Alba, mientras Almu la abraza con cariño. «Tener a Alba es un regalo. Siempre fue como mi contrapunto, mi apoyo. Esto no lo cambio por nada», cuenta Almudena agradecida. Estuvieron juntas casi dos semanas, apoyándose y reviviendo anécdotas de juventud en las largas noches de hotel. Alba acompañó así a su amiga Almudena mientras su marido no podía estar con ella. No era el primer gesto que tenía con su amiga. Unos años antes, estuvo siempre a su lado cuando Almudena intentaba ser madre. «Incluso llegué a acompañarla hasta la puerta del quirófano», recuerda Alba. «Nunca dice que no a nada, es la mejor amiga que se puede tener», apunta Almudena. «Siempre digo que los amigos son la familia que tú eliges. Por eso cuando alguna de mis amigas me dice que haga algo por ellas, no me lo pienso dos veces. Lo hago y listo».

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Luis Manuel y Juan Luis: «Opositamos y pedimos el mismo destino»

Son la pareja perfecta. Pero lo que les une no es el amor ?resultado, dicen algunos, de una fórmula química con fecha de caducidad?, sino una amistad que dura y durará más de siete años. Estarían dispuestos a hacer cualquier cosa el uno por el otro. Hasta a cambiar de trabajo para estar juntos ?ya lo han hecho?. Tan unidos están que en el instituto donde trabajan siempre les confunden. ¿La solución de la secretaria? Un curso se llaman ‘Los Beceiros’ y otro ‘Los Santallas’. Tanto monta, monta tanto.

Su relación, plagada de increíbles coincidencias, no se forjó en el cole ?esas amistades que aseguran son las más duraderas y verdaderas?, sino en la edad adulta. Uno de Valdoviño, otro de Neda, ambos cursaron un ciclo de carpintería en el Marqués de Suances de Ferrol. Terminados los estudios, se perdieron la pista y cada uno siguió su camino. Beceiro se dedicó a montar tiendas para el gigante textil gallego en el extranjero mientras Santalla se quedó en el taller de su padre. Sin embargo, el destino les tenía preparado un encuentro muy especial. La noche que ambos celebraban sus respectivas despedidas de soltero se volvieron a ver. Luis y Luis ?porque también comparten nombre? se casaron el mismo día con Marga y Mar, ambas de Vilalba. A los pocos meses de pasar por el altar, salieron oposiciones. «Decidimos ir xuntos para compartir nervios». Aprobaron y pidieron el mismo destino: el CIFP de Someso, en A Coruña. Tras un año allí volvieron a opositar para regresar a casa. Beceiro, por eso de la conciliación familiar, pidió Ferrol. Santalla se quedó en Ortigueira. Pero 57 kilómetros eran un mundo para dos amigos que no entienden la vida sin el otro. «Un día chamoume Beceiro ?di Santalla? e preguntoume: ‘¿Estás na casa? Pois invita a un café’. Díxome: ‘O ano que vén pido Ortigueira’. E ese foi un paso máis na nosa relación». Otro de los momentos que fortalecieron su amistad fue bastante más trágico: un día, cuando Santalla volvía en coche desde Ortigueira a Neda, sufrió un ictus. Beceiro no se separó de él.

Se ayudan en todo: comparten constructor, mecánico, conferencias y cursos, marca de móvil y hasta zapatos. Celebran cumpleaños con un solo día de diferencia. Podría decirse que su vínculo es tan fuerte como el de una pareja de hermanos... o más.

Sus parejas bromean muchas veces: «Quen te chama? Ui, logo vai para tempo... Pero non o viches xa pola mañá?». Ellos se lo toman con humor y dicen: «Quedei coa moza».

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