Quen lle dera a Ibiza...
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NUESTRO chiringuito siempre es el mejor. Lo sabemos y no pretendemos cambiarlo. Pero si quieres un par de ideas para un día redondo de playa, no te pierdas estos pequeños oasis costeros. Su ubicación, precios y estilos hacen que todo lo que uno desea aquí se pueda hacer realidad.
29 jul 2017 . Actualizado a las 18:47 h.Ni Ibiza ni Menorca ni ningún otro destino posh para el que uno tenga que abrir una cuenta ahorro para disfrutar de un mojito en condiciones. El mejor chiringuito de España es el de Sinás, en la playa poiense de Raxó. No lo decimos nosotros, sino ustedes. Sus clientes le dieron la mejor valoración de todo el litoral preferido por los guiris enrojecidos por el sol -la península Ibérica- en el 2014 según eleconomista.es. Y les va a costar arrebatarle el título, porque, lejos de conformarse con él, cada año sus propietarios, Oliver da Silva y Ángeles, incorporan una novedad. Este, ya les avisamos, son las fajitas de carne con salsa de yogur y las quesadillas.
MÁS ALLÁ DEL REGUETÓN
Porque parte del secreto del éxito de este pequeño negocio que comenzó hace 21 años con un puesto de helados «de los de Miko de toda la vida», recuerda Oliver, es que huyen de los calamares y el pulpo más tradicionales. A cambio, ofrecen pollo rebozado con tres salsas y pizzas, por poner dos ejemplos.
Y toda la carta viene aderezada con muchas sonrisas. «Tenemos claro que es importantísimo que, aunque nosotros estemos cansados o agobiados, el cliente no lo note porque viene a disfrutar», matiza el artífice del milagro de As Sinás. Los otros dos pilares sobre los que se asienta su lleno total desde el 15 de julio hasta el 15 de agosto ininterrumpidamente son su ubicación y sus precios, de una media de doce euros por comensal, además de su programación cultural.
Celebran un concierto todos los sábados de julio y agosto y organizan concursos de fotografía y otras formas de recordar a sus clientes que ellos también valoran su esfuerzo. Es el que les lleva a recorrer varios kilómetros desde alguna playa más grande o con más servicios que la de Raxó -o incluso desde alguna villa cercana, como Sanxenxo o Pontevedra- hasta el chiringuito para empezar la noche en un local desde el que se oye el sonido del mar y se ve casi el otro lado de la ría de Pontevedra.
Los sofás blancos, la gravilla y los paneles laterales transparentes que colocó en el 2013 para paliar la salida de la carta del churrasco fueron todo un acierto. Si por las ranuras por las que se cuela el olor del Atlántico entra algo de viento, no tiene más que pedir una manta. Y, si se empeña en contactarse al mundo real y le falla la cobertura, puede aprovechar la wifi gratuito del local.
Y, lo mejor de todo, su licencia de café bar le permite alargar el oasis hasta las 2 de la mañana. Los fines de semana hay una hora más de paraíso.
EN UN RINCÓN DE LA ISLA
Al poco de cruzar el puente de A Illa de Arousa quedan atrás las últimas edificaciones. A partir de allí ya todo es naturaleza y mar. Una sucesión de playas va dibujando el perfil del litoral. Salpicadas aquí y allá por un rosario de chiringuitos, por lo general, bien integrados en el entorno. Once se llegan a contar en el tramo de apenas dos kilómetros que va desde O Bao hasta el acceso al parque natural de O Carreirón. Más o menos en el centro de ese itinerario delimitado por una senda peatonal, en el extremo sur de la playa de Camaxe, se ubica el Carpe Diem.
Chiringuito, sí, pero con vocación de algo más. Como dejan entrever una serie de cuidados detalles que hacen aún más acogedor un lugar ya de por sí idílico.
Sus artífices son dos isleños. Eloy Otero y Tomé Cores, albañil el primero y marinero el segundo. El pasado año decidieron aprovechar un coqueto terrenito a pie de playa para emprender la aventura hostelera estival. Y crearon el Carpe Diem.
Desde el primer momento quedó claro que aquel no sería solo otro chiringuito más que sumar a la oferta. Su estética, su ambientación, el cuidado por los detalles, su programación musical con conciertos -principalmente de jazz- los jueves y viernes y su propuesta culinaria han convertido en poco más de un año a este lugar en referencia incuestionable para isleños y visitantes .
Una pequeña barra y la cocina separan las dos zonas del Carpe Diem. El jardín de la parte trasera alberga una zona chill con sofás y taburetes ideal para la charla en grupo o para una copa a la fresca. La zona que se asoma al mar alberga el comedor y otro pequeño jardín con un par de sofás en los que disfrutar de una placentera sobremesa.
La cocina del Carpe Diem también se aleja del estándar de chiringuito para mirar al mar que se abre frente a sus mesas. Los mariscos y los productos de la ría son la especialidad de la casa. Para lo cual recurren a los mariscadores y marineros locales. «Só traballamos a ameixa babosa, non compramos xapónica», comenta uno de sus responsables a modo de revelador ejemplo. Los mariscos a la plancha, los arroces de mariscos y las fideuá con productos del mar son los platos más demandados. Si bien no conviene perder de vista otras propuestas como la parrillada de pulpo, el salpicón, los langostinos en tempura o sus exquisitas ensaladas.
Reconocen los responsables del Carpe Diem que escogieron ese nombre «porque ya lo dice todo: vive el momento». Y ese momento es, en A Illa, del 1 de junio al 30 de septiembre.
FIESTA SIN REGUETÓN
Comer al aire libre o tomar un refrigerio para combatir el calor estival con una panorámica privilegiada del arenal de Gandarío, en Bergondo (A Coruña), es posible en el chiringuito La Espina & Wet. Sus propietarios, Antonio Rey y Juan Frontela, no dudan en describir su establecimiento a borde de playa como un lugar en el que se respira un ambiente «familiar y festivo», ya que el local está específicamente «concebido para ambos ambientes». Aunque afirman que también se puede disfrutar de una jornada de relax. Y debe de ser cierto, porque aseguran que para ir hay que coger sitio. «Es necesario hacer reserva para comer o cenar por la cantidad de gente que estamos teniendo», señala Rey, y aclara que cuentan con clientes «tanto en el comedor como en la terraza», incluso cuando la meteorología veraniega no acompaña.
La Espina, que se adelantó al verano y abrió el 6 de abril, suele contar con una clientela «desde los 30 hasta los 50 años» y uno de sus indudables atractivos es la música, que «varía según el evento». «Todos los domingos tenemos música house con Dj Manry en nuestra terraza de abajo, donde celebramos cenas o cumpleaños a pie de playa», explica Rey.
Pero también se escuchan otros estilos musicales, «desde deep house hasta pop español de los 80, pasando por el reggae». Eso sí, hay un estilo que seguro no sonará. «¡No al reguetón!», dice el copropietario con humor. Así que ni Despacito, ni La bicicleta, ni Felices los 4.
Por contra, cuenta con música en vivo, algo que siempre contribuye a que el verano parezca todavía más verano. «Hemos acogido a Los Limones del Caribe (pop rock) y a Red house (blues), y casi todos los jueves tenemos música en directo», cuenta Rey.
En su oferta de actividades no solo tiene cabida la música. La Espina & Wet cuenta con su propio club de pádel surf, donde «se pueden alquilar tablas o tomar clases», además de «un outlet para comprar no solo ropa, sino también neoprenos, tablas, etc.». El sitio invita a quedarse unas cuantas horas. Si se coge sitio, claro, porque suele estar a tope.
CÓCTELES EN MALPICA
En Malpica, si hay algo que diferencia al chiringuito Area Chill Out son sus cócteles. Son de primera: «Aquí facemos unha coctelería moi elaborada, con cristalería para cada tipo de cóctel e vasos para cada batido, frapé e smoothie. Ata poñemos uha piña de cristal coa piña colada», indica Tono, que lleva el chiringuito junto a su hermana desde el verano pasado y posa de lo más sonriente en cuclillas bandeja en mano.
Este chiringuito, el único como tal en la playa de Area Maior, no es uno cualquiera. «Somos un chiringuito, pero servimos copas moi traballadas e ben decoradas con flores e froita. Temos una deshidratadora para iso», asegura el dueño de este local que tiene hasta un césped artificial para desconectar un rato de la arena. Además, lo equiparon con sofás y asientos en torno a unas mesas muy especiales. «Fíxenas con madeira de carballo para darlles un estilo rústico», asegura Tono, que está alucinando: «O ano pasado tiñamos once mesas e a xente que viña non tiña onde sentarse, porque non atopaban sitio e acababan no muro da praia coa copa. Este verán ampliamos a quince, e séguenos pasando o mesmo».
Si este chiringuito es tan frecuentado, además de por su buen hacer, es por lo conocido que es Tono, su novia, su hermana y toda su familia. «Vén vernos xente de Carballo, de Laracha... de moitas zonas», dice. Así hicieron Laura y los dos Jorges de la portada, tres buenos amigos a los que pillamos entre cañas y cócteles. Así, ¿quién no va a querer ir a visitarles? Influye también el hecho de que el chiringuito está ubicado en Area Maior desde el año 82. Antes de Tono y su hermana lo cogieron otros chicos que lo abrieron a la coctelería, y ahora ellos lo que han hecho es seguir ese camino. Y vaya si lo han seguido. Porque en este chiringuito puedes empezar a cócteles desde las diez de la mañana hasta las dos o tres de la madrugada, que son las horas que les dan abiertos los fines de semana de ambiente. Podrás beber mientras escuchas música, pero no esperes que suene Despacito. «Preferimos a música chill out e ambiental, de acompañamento. Poñémola desde que abrimos ata que pechamos, pero non queremos molestar. Apostamos por un ambiente máis relaxante que pachangueiro», señala nuestro barman. Desde luego, uno ya se relaja solo de imaginarse en uno de sus sofás con un daikiri en la mano. Pero hay quien prefiere el heavy, y allá que nos vamos. Sí sí, como lo lees.
EN DUNAS VIVEIRENSES
En A Mariña lucense decimos con orgullo que somos «muy frescos». En lo que va de verano, mientras el resto de la península se achicharraba, nosotros gozábamos de temperaturas suaves y pasamos de junio a septiembre durmiendo sin necesidad de aire acondicionado. Todo un lujo. Cuando irrumpen en la tele el hombre o la mujer del tiempo, en la franja costera del mapa cuántas veces ha aparecido ya este verano en color verde mientras el resto de España oscila entre el morado y el amarillo y se fríe literalmente. Ahí, Viveiro goza además de una playa con aguas más cálidas que otras. Otro lujo, en Lugo.
Pues en ese arenal que la ría baña abre desde hace cinco años por estas fechas el Chiringuito de Area, cuyo padre es realmente el Restaurante Boa Vista que lo vigila desde la parroquia vecina, la de Celeiro, haciendo gala dicho local de una merluza del pincho de rechupete. Si estás en esa playa y lo que buscas es refrescarte internamente después de darte un generoso chapuzón o simplemente decir «ahora es mi momento» después de una tarde controlando críos, pasarse por el chiringuito es obligado. No hace mucho el Resurrection Fest le dio una vidilla... brutal! «O Resu foi un tirón importante para todos», recuerda Nemesio Canoura Galdo. Ahora les toca el turno a las familias y pandillas playeras. «Temos bebidas variadas, servizo de parrilla, chicharros lañados, tortilla, sardiñas á brasa, churrasco, paellas moi ricas, mojitos, gin tonics... pero sempre o que máis apetece é unha cañita». Y a los niños, por supuesto... «mamá, quiero un helado; mamá, quiero un helado!; mamá, quiero un helado» ¡Sí, niño, ya sabemos que quieres un helado! Sin duda, el cartel de la correspondiente marca heladera es el mejor «frenacativos» que he visto nunca.
El entorno natural es el complemento decorativo ideal, claro está: «Estamos nun lugar privilexiado, xusto no paseo, preto das dunas da praia e o chiringuito complementa moi ben os servizos da praia». Como el aparcamiento de coches está al lado, nunca se sabe si un click&drive también funcionaría aquí. Es una sugerencia. Canoura toma nota. «A verdade é que era un déficit cando aquí non había ningún chiringuito hai cinco anos». Ahora ya son dos en total.
Ya lo decía Georgie Dann: El chiringuito, el chiringuito, el chiringuito... ¡Que sí, Georgie Dann! ¡Que sí!