Tengo un sábado flamenco. Debe de influir el anuncio del aceite virgen extra de Jaén que aparece en la parte de abajo de esta página, el inicio de la Semana Santa, y también lo que me cuenta una gallega con alma andaluza. «Siempre me llamó la atención el flamenco y no tengo ninguna vinculación familiar ni raíces en el sur», asegura Sandra Calderón, que esta noche, desde las 22 horas, actúa en el Garufa Club de A Coruña, una de las mejores salas de conciertos de la comunidad. Lo hará acompañada por un grupo, Flamenco Band, en una jornada en la que se conmemora el Día Mundial del Pueblo Gitano. «Nunca jamás me imaginé que en Galicia pudiésemos trabajar de manera regular con este tipo de música. Era algo que sonaba a imposible y ahora somos un referente», comenta Sandra, que a finales de año lanzará disco y dentro de unos días un single con un significado especial. «Es un tema sobre los refugiados y el dinero que se recaude por las descargas en las plataformas digitales irá destinado a una organización que trabaja con ellos. Se va a llamar Refugiados de amor», avanza esta gallega que lleva cantando desde los 10 años como si hubiese nacido bajo la Giralda. «Conocí a guitarristas, fui aprendiendo, escuchando y yendo al sur...».
EN THE URBAN MARKET
Al sur, pero de Galicia, me sitúo ahora. Llevaba tiempo con ganas de pasar un rato largo en The Urban Market, la planta hostelera del mercado de O Progreso de Vigo, y la visita mereció la pena. Todavía hay bastantes locales vacíos y da la sensación de que tendrá que pasar tiempo para que se convierta en un lugar de éxito total, pero existen evidencias de que lo puede conseguir. Me llamó la atención la cantidad de niños corriendo por los pasillos. Los padres toman algo y, mientras, los pequeños corretean. Disfruté de las preparaciones bastardas, como ellos las denominan, de los chicos de Barrabasada, a los que había conocido en el Fórum. Imponentes las almejas y la caballa. En Cantamañanas, otro puesto de divertido nombre, tomé un taco mexicano delicioso acompañado de un vino tinto portugués recomendado por el dueño, enamorado de los caldos extravagantes. Y para terminar, una hamburguesa Gourmet de La Martinesa, que aparcó un food truck a la entrada del mercado donde preparan las carnes en un horno de leña. Lo dicho, faltan detalles, como solucionar el olor a comida, que por momentos resulta desagradable, pero este mercado reconvertido puede dar mucho que hablar. Ahora que Galicia se pone flamenca, podrían promover un recital de Sandra y su banda.