El gallego que alivió la resaca a Robbie Williams


El cantante Robbie Williams llegó un poco perjudicado. «Es encantador y sí, vino con un poco de resaca», comenta Ramiro Fernández, que coincidió con el ídolo pop en el hotel Ritz de Londres. «Le preparé un Bloody Mary bien cargado de pimienta negra y limón, que ayuda a espabilar más rápido», recuerda. Al poco rato Robbie ya estaba como para cantar Angels. «Se acercó, me preguntó de dónde era y nos pusimos a hablar de fútbol. Le dijo al mánager que quería que siempre le sirviese yo», relata este gallego de la plaza de España de A Coruña con el que coincidí estos días de Navidad. «Muchísimos», responde cuando le pregunto por otros famosos que ha ido conociendo desde que se convirtió en sumiller de prestigio en Londres. «Rod Stewart o Sean Connery, al que serví un Roda I. No bebió mucho. Estuvimos hablando y, al saber que era español, me contó que tenía vivienda en Marbella. Antes de marcharse me dio una propina con la que pagué de golpe el mes de alquiler de mi casa», relata sonriente.

Ramiro tiene 43 años y es licenciado en Ciencias Políticas. En el 2005 se fue a Inglaterra a aprender inglés y... «Por casualidad hice una prueba en el Ritz y me cogieron, aunque no tenía currículo en el sector. Había un equipo impresionante en el hotel. Tres meses después llamé a casa y dije: “Tengo una noticia buena y una mala. La mala es que no regreso y la buena, que me enamoré del vino”», rememora. De allí estuvo en los restaurantes del presentador y súper galardonado cocinero Gordon Ramsay. Tras una etapa en España regresó a la City y ahora lo pueden encontrar en el Frederick´s. «Está en la zona de Angel. Es el punto de encuentro de las familias notables judías inglesas. Abrió en 1969 y hasta cuenta con licencia para celebrar bodas. En diciembre damos 2.000 servicios a la semana, pero contamos con cuarenta y pico personas en el staff y doce cocineros», explica. Dice que la profesión de sumiller se ejerce de diferente manera en el Reino Unido que en España. «Los clientes se ponen en tus manos. Creo que tengo feeling con ellos», destaca. En cuanto puede recomienda un treixadura o un albariño, pero «es difícil cambiarles el chip de los vinos franceses», asegura el gallego que le alivió la resaca a Robbie Williams.

KILOS DE ALMEJAS

El hotel Pedramea de Feás, Cariño, no es el Ritz y no precisan de los servicios de un sumiller. Y si algún día se dejase caer por allí Robbie Williams le curarían la resaca a base de almejas. Había oído en varias ocasiones hablar de este lugar y de su bivalva especialidad. Nos sentamos en la mesa del amplio comedor casi vacío el viernes pasado. Cuatro adultos y cuatro niños. Una señora, que deduzco que es la dueña o de la familia propietaria, se dirigió a nosotros en cuanto vio que nos sentábamos: «Después les tomo nota del resto, pero antes díganme cuantos kilos de almejas quieren». ¡Kilos! Nada de raciones. Tras unos segundos iniciales de dudas pedimos dos kilos y nos fijamos en la expresión de la mujer para ver si le parecía suficiente cantidad. No dijo nada. Al cabo de un rato regresó para completar la comanda y un poco más tarde apareció con una fuente inmensa de almejas a la marinera y un cestillo con abundante pan para mojar en la salsa. A 26 euros el kilo. Estas cosas no pasan en Londres.

Por PABLO PORTABALES PERIODISTA

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