Mara Torres: «Le cuento mi vida a todo el mundo»

Fue la reina de las madrugadas en «Hablar por Hablar» y tiempo después dio el salto a La 2, desde donde con valentía y rigor cuenta lo que sucede en el mundo. ¿Por qué el amor y el desamor son fundamentales para ti?, le preguntamos: «Porque marcan la existencia, por lo menos, la mía».


Mara Torres (Madrid, 1974) se hizo periodista, porque ya de niña era curiosa y «siempre andaba preguntando». Hoy presenta el informativo más premiado de la televisión, La2 Noticias, y concilia la información pura y dura con la literatura más desgarradora y sentimental. Fue una niña de buenas notas siempre porque, apunta, le gusta estudiar. Superados los cuarenta ve el precipicio : «Me da vértigo lo rápido que pasa el tiempo».

-Empezaste en la radio. ¿Qué recuerdas de aquella etapa?

-Empecé en un programa que hacíamos los sábados en Radio Madrid. Se llamaba La gran evasión, la sintonía era la banda sonora de la película y era de cultura. Y como los invitados famosos iban al programa de Iñaki Gabilondo, nosotros llamábamos a los que acababan de empezar: Jorge Drexler, Eduardo Noriega, Alejandro Amenábar, escritores noveles? Con la excusa de la cultura salíamos todas las noches. Fue una etapa gloriosa.

-¿Por qué te hiciste periodista?

-Tuvo que ver con la curiosidad. Siempre andaba preguntando.

-Enseguida diste el salto a la radio de noche con «Hablar por Hablar». ¿Con qué te quedas de aquellas madrugadas, sola, frente al micrófono?

-Con la complicidad que tiene la radio. Me fascinaban los oyentes, me conmovían y me divertían a partes iguales y aprendí mucho de ellos, siempre les estaré agradecida. Durante los años que dirigí Hablar por hablar llegamos a tener el 70 % del share en algunos tramos, que significa que de cien personas, setenta escuchaban el programa. Era alucinante. Me sentaba ante el micrófono con un taco de folios y tomaba nota de todos los detalles y luego, prácticamente me los estudiaba. Así, cuando alguien llamaba y decía: «Llamo por la historia de Ana», sabía a quién se referían perfectamente. Recuerdo incluso que cuando quedaba con los amigos, siempre me pedían que contara una historia del programa.

-Hoy, estás al frente del informativo más atípico y más premiado de la televisión española. ¿Eso imprime carácter?

-¡Ja, ja! Puede ser que imprima carácter, sí. En la redacción tenemos fama de ser un equipo tan pequeño (diez personas) como ruidoso y apasionado, porque lo discutimos y debatimos todo en voz alta. Desde luego, el informativo tiene un perfil de espectador con el que nos gusta sentirnos identificados a todo el equipo: inquieto, informado, ingenioso y que no se deja convencer fácilmente. El nivel de exigencia de La 2 Noticias lo ponen nuestros espectadores.

-Premios a tu trayectoria profesional tampoco te faltan. ¿Dónde los tienes? ¿Los utilizas como sujeta libros o están guardados en un armario?

-Yo tengo alguno, pero la mayoría están en casa de mis padres y mi madre los tiene expuestos en un lugar bien visible, no se corta un pelo.

-Cuando pronunciaron tu nombre como finalista del Premio Planeta, ¿Qué fue lo primero qué pensaste? ?

-Esa noche monté un grupo de WhatsApp con mis amigos y vivimos la votación entre todos, ellos en casa y yo en la gala. Te puedes imaginar lo emocionante que es ver que hay diez novelas finalistas y, según va debatiendo el jurado, se van descartando todas hasta que quedan dos y una de ellas es la tuya. 

-¿Quedar finalista del Planeta cierra muchas bocas?

-O las abre, vaya usted a saber.

 

-En «La vida imaginaria» hablas del amor y el desamor. ¿Fue una necesidad abordar el tema para cerrar heridas reales? 

-Inventé  a Fortunata para que me hiciera compañía los domingos por la tarde, que en aquella época eran domingos de mierda, porque me acababan de dejar y no me encontraba por ninguna parte. El proceso fue curioso: me inventé un personaje que me hiciera escapar de mi vida y luego acabé inventándome una vida para mi propio personaje. Un poco kafkiano todo.

   

-A la hora de escribir, ¿qué manías tienes?

?-Trabajo en televisión de cuatro de la tarde a una de la mañana, algunas veces, hasta las dos. De modo que solo puedo escribir por las mañanas y los fines de semana. Además, yo tardo en escribir. Necesito mucha disciplina y muchas horas, porque corrijo constantemente hasta que saco la versión definitiva. En cuanto a inventar la vida de un personaje y todos los que están a su alrededor, me resulta casi obsesivo, no pienso en otra cosa. Y durante el proceso de escribir suelo pasar por todos los estados, incluido ese en el que estoy tentada de guardar la novela en el cajón y que se quede ahí para siempre. 

-He leído que el amor y el desamor son fundamentales para ti. ¿Por qué?

-Porque marcan la existencia, por lo menos, la mía.

-¿Cómo se vive el amor a los cuarenta?

-Como canta Iván Ferreiro: «Hay veces, no muchas ni tampoco pocas, que pienso en ti».

-Confiesa algo que no conocemos de ti.

-Le cuento mi vida a todo el mundo: la imaginaria y, lo que es peor, la real. Mis amigos tienen mucho aguante.

-¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

-Soy poco original: amigos, familia, libros, música, cine. También me gusta la jardinería, plantar una semilla, desesperarme porque creo que, si no brota en unos días, ya no lo va a hacer nunca. Y de repente descubrir una hoja verde y minúscula el día que menos lo espero. Es una buena terapia para los impacientes como yo.?

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