Estas parejas son un chollo

El éxito es cosa de dos. Ellos sí pueden decir que lo suyo funciona, en el trabajo y en casa. Mr. Wonderful es un ejemplo de que el amor es la mejor de las empresas. Entramos en tres relaciones que lo ponen a prueba. ¿Quieres ca(n)sarte conmigo? Pues manos a la obra


Juntos son imparables. Tanto que han hecho del mundo un lugar maravilloso vendiendo cosas bonitas, o más bien, moral para tus días. Son Mr. Wonderful, la marca que ha llevado la filosofía del buen rollo a cuadernos, chapas, imanes, cojines, tazas de café e incluso a la Nocilla («Me tienes en el bote», dicen en el vaso rey de las meriendas). ¿Adónde no ha llegado el márketing de la felicidad? Su sello es inconfundible, por más imitadores que hayan salido bajo la piedra de su éxito. Angi y Javi parecen haberle puesto pilas Duracell al poder de la palabra, que en sus manos no se acaba. Y eso que los dos tienen claro que «para conquistar a una persona lo que importa no son las palabras, son los hechos». «Hoy es un buen día para tener un buen día», «La vida es una maravilla debajo de una sombrilla» o «Solo los mejores abuelos tienen nietos geniales» son algunos de los mensajes de este Míster que ha surgido de una unión que hace la fuerza. Javi pone la ilustración; Angi, la comunicación y la esencia, en este tándem que asegura que la clave del éxito es esta: «No buscar el éxito, sino creer en tu proyecto, echarle horas y pasión».

Así que este chollo de pareja funciona con mucho «choio» a la gallega, con respeto, espacios propios y tiempo de desconexión. «Mr. Wonderful es una extensión de nuestra forma de ser -cuentan a YES-. Trabajamos codo con codo, vivimos juntos y tenemos dos niñas preciosísimas. La clave está en el respeto y en saber desconectar. Cuando llegamos a casa somos papá y mamá». Ellos sí pueden confundir a gusto trabajo y placer. ¿Funcionan igual como pareja en casa que como equipo profesional? «Llevamos muy bien lo de ser pareja y trabajar juntos. Desde el principio, teníamos ganas de hacer un proyecto juntos, así que le hemos puesto el mismo esfuerzo, horas y cariño los dos desde el primer día. Cuando salimos del estudio nuestras dos hijas se encargan de que no pensemos en el trabajo, y nos dediquemos plenamente a ellas y a nosotros». ¿Angi, Javi te tiene en el bote... como dice la Nocilla Mr. Wonderful? «Es mi marido? ¡qué te voy a contar! Un ser excepcional, un marido diez y un padrazo», asegura ella. Quien duerme feliz, para qué quiere sueños. «Nosotros nunca dejamos de soñar, de día y de noche. «¿Qué sería la vida sin sueños?». Cualquier cosa menos Wonderful.

Fernando Sánchez y María Agrasar: «Lo nuestro fluye de manera natural»  

Quién puede explicar el amor. Es como pedir la fórmula de un plato maestro. Funciona, gusta, tiene algo que lo hace especial. «Lo nuestro simplemente fluye, no sabría cómo decirte? Va fluyendo de manera natural», cuenta María Sánchez, jefa de sala del restaurante As Garzas, un pequeño paraíso para el relax en Malpica. Hace 16 años que As Garzas vuela alto de la mano de María y su marido, el chef Fernando Agrasar. A él han dejado sus padres este establecimiento de Porto Barizo, pero María no tardó en convertirse en su mano derecha. Mano a mano lo llevan juntos desde el 2000. La cosa funciona, ya desde los 26 años que hace que son pareja. María estudiaba Filología Inglesa, «y bueno -dice-, empecé a venir, a venir [a As Garzas]»? y se quedó. ¿Cuál es el secreto de este equipo in love? «Hay que repartir tareas». Pero no todo es dividir para vencer. «Aquí hay que estar un poco en todo. Esto es como una orquesta, un grupo de músicos con un único director. Eso hay que tenerlo claro».

Fernando y María pasan las 24 horas juntos y no discuten ni en sueños, «a veces sí por el trabajo, pero no por dónde se pone el sofá» o esas otras diferencias de ser dos para hacer un hogar. «Yo jamás discuto con mi marido por cosas de casa. Y en casa aparcamos el trabajo porque un negocio de hostelería absorbe mucho. Ayuda a relativizar las cosas, a restar importancia a las que no la tienen», asegura María. Dos hijos, uno de ellos a punto de continuar el camino familiar, refuerzan esta pareja con una clave: la confianza. ¿Es igual trabajar con tu pareja que con otra persona? «No. Al final somos marido y mujer. Nuestra unión es mucho más fuerte». Si Annie Hall nos dio una langosta para el recuerdo, el tándem de As Garzas nos sirve un mero al punto. El sabor ha quedado en la memoria de María: «Acababa de hundirse el Prestige y al restaurante venía poca gente. Estábamos en la pescadería de El Corte Inglés y vimos un mero de 40 kilos. Fernando no lo pensó: ‘¡Lo vamos a llevar, así tengamos que tirar la mitad!’». Él, dice su álter ego, «tiene ese empuje, esa determinación en todo, muy de la gente que se dedica a la hostelería». Ella, «más cuadriculada», el valor de pensarlo y valorar, el punto reflexivo que determina el acabado de un plato.

Marian Ledesma y Nacho Martín: «Valentina es lo mejor que hemos creado juntos»  

 Ella es la voz. Una amante de la música y los libros. Él, contrabajista, actor, Cenicienta o su madrastra. Sin miedo a romper modelos, Marian Ledesma y Nacho Martín han hecho del arte un estilo de vida y traído al mundo una obra maestra: «Valentina es lo más grande, lo mejor que hemos hecho juntos», dice Marian, que fue librera, bibliotecaria y hoy es la reina del jazz íntimo. La habrás oído con los True Montains, los Tinaquero Brothers, May Thai, Spiritual o Hot Chocolate. Marian y Nacho son argentinos pero fue en A Coruña donde les sorprendió el amor. ¿Cómo surgió? «Él era camarero en un bar, yo entré y le pregunté si lo que estaba sonando era Brian Setzer y él me dijo: ‘Son los Stray Cats’. Pensé que era medio tonto porque yo había dicho el guitarrista del grupo... Y ahí se quedó, y dije ‘nunca más’».

Pero la cola de Extranjería volvió a unirles. «Nos encontramos y volvimos caminando a casa, luego empezamos a vernos a menudo? ¡y de esto hace nueve años ya!». Entre los dos suman unos 16 grupos de música y una pasión fuerte por el ocio cultural, que a veces es duro, pero les da la vida. Polos opuestos se atraen, ¿cómo es el amor entre iguales? «No, nosotros no somos parecidos -aclara Marian-. Tenemos un punto en común: se nos sube pronto la mostaza a la cabeza; y ahí sí tenemos que apretar el freno. Por lo demás, todo positivo. No es que sea un camino de rosas, pero nos sentimos afortunados de vivir así, como queremos, de poder criar a nuestra hija en esta filosofía de vida. ¡Con este ritmo! Aunque no siempre haya horarios, aunque a veces Nacho y yo nos preguntemos: ‘¿hoy me acuesto o te espero?’».

Ella, la pequeña Valentina, que va vestida de Anna la de Frozen a ver Regreso al futuro II con los zapatos de Dorothy («¡y espera que no venga a por su sombrero de Michael Jackson!», dice su madre) vive muy con sus padres, «y con la ayuda vital de la familia». «Sin mi madre y mis hermanas no podríamos», admite Marian, que sonríe con un cansancio feliz: «Nosotros hemos hecho realidad la ficción. A Valentina, que hoy quiere ser la novia de Marty McFly, le parece natural que su padre sea Cenicienta en una obra o que su madre salga a ensayar con unos tacones de diez centímetros. Quizá en otras casas esté hasta mal visto. Para nosotros es maravilloso».

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