¿Por qué dormimos mal en verano?

ES QUE YO ME NOTO CANSADO Ni el calor ni los mosquitos ni el ruido de la verbena tienen la culpa de esta faena. ¿Será que como en verano no hay liga de fútbol nos cuesta dormir...? Dos expertos dan las claves a YES.

A. A.

¡Esta noche no he pegado ojo! Y es que en verano no hay manera. Si me destapo me entra frío y si me tapo me ahogo de calor. Cuando ya parece que la cosa va mejor y empiezo a quedarme dormido me despierto sobresaltado empapado en sudor. ¡Buff...! Y solo son las 4 de la madrugada. ¡Jo! Y ese dichoso mosquito que no para de dar vueltas. Me pica fijo. ¿Quién lo habrá tuneado? Porque ruge como un Airbus de dos pisos el muy canalla. Pero si yo era de los que se sobaban hasta en el suelo del aeropuerto de Barajas, ¡y en hora punta! Y ahora nada. ¿Por qué me pasará esto?

Nos pasa a muchos. En verano no pegamos ojo. Y además solemos tener más pesadillas. ¿Será el calor? ¿Será el cansancio? ¿Hay alguna explicación? Pues sí la hay. El psiquiatra Díaz del Valle nos saca de dudas: «No, no es por el calor. Es simplemente porque cambiamos de hábitos. Por ejemplo, en verano nos acostamos y nos levantamos más tarde, y esto trastoca nuestra rutina del sueño». Por su parte, José Manuel Suárez Sandomingo, de la Asociación de Psicopedagogos de Galicia, aporta: «Nuestro organismo se rige por rutinas y en verano las rompemos. Hacemos más actividades, más cosas diferentes y cambiamos nuestros horarios. Es como el jet lag, nos deja un poco trastornados».

Imaginémonoslo por un momento. El bueno de Leonardo DiCaprio intentando entrar en nuestro subconsciente mientras estamos durmiendo (aunque más de uno y de una seguro que se dejaría), y toda la operación se le va al garete porque es verano y hemos cambiado nuestra rutina. Ni Mundo de los Sueños ni Origen ni nada de nada. En verano cierran por vacaciones.

«Hay otros factores -indica el doctor Díaz del Valle- que también influyen, como son la actividad física y la alimentación. Hacer deporte es bueno para dormir mejor, pero en verano solemos hacerlo a última hora del día, y eso sí nos perjudica». Y sobre la alimentación, «en verano solemos pasarnos con las cenas y el alcohol, y estos excesos nos pasan factura a la hora de conciliar el sueño».

Para el doctor Suárez Sandomingo hay una verdad como un templo: «Rutina equivale a estabilidad», al menos cuando hablamos en términos de descanso. Cuando cambiamos nuestros hábitos «el organismo está alerta», y por eso el sueño es más liviano y todo nos molesta. Y al estar alerta interrumpimos la primera fase del sueño. «El cuerpo, de alguna manera, espera que pasen cosas inhabituales», explica.

Y hay que fastidiarse y tener paciencia. «Vive cada día como si fuera el último», dicen algunos. Pero se olvidan de «...y así tu cuerpo pasará la noche tan tenso como un central italiano».

¿Y qué decir de las pesadillas? También son más frecuentes en verano... «Claro -indica el psiquiatra-. Todo está relacionado. La pesadilla se define como una alteración cualitativa del sueño, y se suelen producir por dos motivos fundamentales. Por un lado tiene que ver con la toma de medicación, que no es el caso, y por otro con la calidad del sueño». Si dormimos mal tenemos más pesadillas, esto es así.

La cosa pinta complicada pero no hay que desesperar, solo dejar que el cuerpo se adapte a nuestro ritmo veraniego. Y si no, podemos aprovechar. ¡Que Bolt corre de madrugada!

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