Lo que no conoces de Malú

La jefa lo da todo. Sabes que debutó con el «Aprendiz» de Alejandro Sanz y que lleva el arte en las venas. ¿Y que era un «bicho» de niña o que se vio cerca de la muerte? En gira con «Caos», Malú hace un regalo a sus fans: la película «Ni un paso atrás». Hablamos con sus directores.

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Lo que no conoces de Malú Sabes que debutó con el «Aprendiz» de Alejandro Sanz, que lleva el arte en las venas y que es pequeñita pero capaz de llenar escenarios. Ahora Malú hace un regalo a sus fans: la película «Ni un paso atrás»

La vida es a veces tan intensa como una canción de Malú. Y el movimiento, adictivo. Quizá por eso no para. A la artista de Caos no le va la calma. Ha vivido 18 años sin dejar de hacer conciertos. Y por primera vez esta mujer pequeñita que de niña cantaba María de la O en el salón de casa y hoy revienta escenarios estará un año sin subirse a uno. ¿Respirará? «La calma no me relaja. Me relajo más cuando tengo 120 conciertos y no tengo tiempo para pensar». Son palabras de la Jefa en la película Ni un paso atrás, un desnudo esencial que «se alumbró de manera espontánea», revelan sus directores, Curro Sánchez (ganador de un Goya por Paco de Lucía: la búsqueda) y Telmo Iragorri. «Ni un paso atrás se concibió  como un obsequio de Malú para sus fans. No entraba en nuestros planes que el proyecto alcanzase las dimensiones de largometraje». Pero fue así. Aquí tienen a Malú, a María Lucía. «Generosa, hospitalaria y extremadamente hogareña», advierten los realizadores de Ni un paso atrás.

DEL FLAMENCO AL METAL

Adelante. La vida se abre como es, como desearía hacerlo en todas partes. Casa, mamá, papá, los ojos de asombro por los que mira un bebé. «Era una niña muy traviesa, una mica, una mica-mica gateando -cuenta con el acento propio del amor Pepi Benítez, madre de Malú, aliento esencial-. Yo estaba acostumbrada a mi niño, que es cinco años mayor que ella. A él le decía ?quieto ahí, no se toca?, y él se iba. ¡Pero cuando me cayó esta...! Yo le decía lo mismo: ?Eh, eh, oye, no se toca?. Ella me miraba y decía: ¿No coca, po qué no coca? Corría tiquitiquitiqui y pum, ¡tocaba!». José de Lucía, hermano de Malú, está con su madre: «Era un poco bicho, sí». De él tomó la Jefa algunos discos, el lado heavy metal: Iron Maiden, Metallica, Pantera se vieron de pronto «compartiendo piso» con Whitney Houston y Arena Caliente. En la voz de Malú. ¿Cómo se combinan, Malú, el flamenco y el metal? «¡No lo sé!», asegura la artista a YES.

¿De qué manera se convirtió en líder del pop aquella «mica» que cantaba a Céline Dion y le robaba los discos a su hermano y a papá? «Para entender la transformación integral de una persona en estrella musical hay que empezar por los orígenes. Las primeras semanas de vida son esenciales para determinar quiénes seremos algún día. Hay una escena preciosa de Pepi sosteniendo a su hija con tan solo unas pocas semanas de vida y con una gran carga emocional, un contrapunto narrativo interesante» al potente prólogo musical de Ni un paso atrás. Que se imaginan, porque la han visto en acción.

LA MADUREZ DE LA APRENDIZ

Malú crece, se mueve, decide, cae, levanta la vida, asume riesgos y prepara cada espectáculo sin que nada escape a su control: «No se parece a nadie -afirma Telmo Iragorri-. Tiene una garra única, una esencia propia. Sabe perfectamente lo que quiere. A mí me ha impactado al hacer la película ver el control que tiene sobre lo que hace. Y cada vez que la veo me gusta una parte diferente. La última vez me gustó mucho la parte de México, la fuerza que tiene, cómo llega al nirvana [no sé si decirlo así] una artista con 17 años de carrera».

En la historia hay un hilo que a veces parece romperse pero no. Hay saltos en el tiempo que nos dejan recuperar a una Pepi bailando en blanco y negro en el 77 y escuchar a la vez las palabras de una Aprendiz que no había nacido. Grande el poder del arte. «Mi madre no consiente la derrota. Creo que estoy donde estoy por esa no aceptación del fracaso», asegura Malú.

Paco de Lucía, el tío de la artista, es uno de sus referentes. De él sobre ella han quedado, entre otras, estas palabras: «Tan delgadita, tan poquita cosa y llenaba el escenario». «Malú ha sabido conjugar el talento innato con la máxima seriedad y respeto por su profesión -apunta Curro Sánchez-. Es difícil trascender como artista si ambos rasgos no van de la mano. En ese sentido, Paco y Malú son dos gotas de agua». Para reconstruir la historia de Malú se ha recurrido «a los artistas, familiares, amigos y colegas de profesión que más tiempo han compartido con ella -continúa-. Alejandro Sanz es esencial para entender el debut de Malú y Mónica Naranjo para darle un poso de madurez a los obstáculos a los que ha de enfrentarse una estrella femenina de la música».

Una vez tuvo que parar. Su amiga Vero la encontró delirando. Un problema de vesícula la llevó a cancelar conciertos, al hospital. A hacer balance y a pedirse cuentas a sí misma: «Ves lo que has sacrificado, sientes vergüenza de no haber llamado a tus amigas en años...», revela quien dice estar agradecida al «golpetazo» que le dio la vida. «Yo creía que me moría».

Vive. Tres perras y un gato, con ella. Ama los animales. ¡Ha llegado a tener hasta un hurón!, revela su padre. Siempre tiene la última palabra y hogar para un animal abandonado. Una enorme casa abierta, Malú.

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