DELICIAS GALLEGAS CON TRADICIÓN Unos son muy conocidos y otros no tanto. Pero todos están para chuparse los dedos. Son postres típicos, tradicionales y fuertemente ligados a un municipio o ciudad. Empieza la degustación.
09 ene 2016 . Actualizado a las 06:35 h.El dulce no da tregua, y menos en Galicia. Todavía no nos hemos deshecho de los efectos del colocón de la glucosa y ya estamos salivando al pensar en las filloas y orejas que nos esperan el próximo mes. Y es que «salaos» no seremos, pero a golosos no nos gana nadie. Donde hay una romería hay un dulce y, ya se sabe... a nadie le amarga una fiesta, ¿o era al revés? Si la tarta de Santiago ha conseguido hacerse un hueco en el mundo gracias al Camino de Santiago y a un merchandising más propio de una superproducción de Hollywood, otros postres típicos de diferentes localidades gallegas llevan años haciendo las delicias de los vecinos de la zona, aunque su área de influencia no sea tan masiva. Por eso, YES ha querido inaugurar el 2016 a golpe de kilocaloría demostrando que la repostería gallega tiene mucho que decir. Si tú eres uno de los valientes que mira de frente a la operación bikini, entra y disfruta.
La gastronomía gallega avanza a pasos agigantados posicionándose como una de las más punteras fusionando técnica y tradición. Sin embargo, para muchos reposteros un buen postre es aquel que mantiene intacta la sempiterna sabiduría de las abuelas, «quienes más sabían de cantidades o de dar un matiz determinado a un dulce», asegura Alberto Martínez, un experto pastelero de Melide cuya especialidad son los melindres. «Ahora la mayoría de los postres se elaboran en fábricas y pierden la riqueza de una receta de toda la vida, realizada con cariño». Quizás por eso son tan apreciadas sus pequeñas esferas fritas recubiertas de glaseado y almíbar en las zonas de Silleda, Ponteareas, Allariz y, por supuesto, Melide.
La pastelería Estilo, de la que Alberto es propietario, tiene su grueso de ventas de melindres en la fiesta que esta localidad coruñesa rinde a estos dulces en el mes de mayo, aunque durante todo el año cuenta con encargos no solo de vecinos melidenses, sino también de peregrinos del Camino de Santiago ávidos de conocer la riqueza culinaria de la zona.
La familia de Rosa Cristaleiro tiene gran experiencia en cuestión de aros dulces. «La cuna de las rosquillas es Ribadavia, pero hace muchos años una mujer de esa zona vino a trabajar con mi bisabuelo y a partir de ahí surgieron las rosquillas blancas, que son las típicas de Gondomar». Ahora, la heredera de una receta que asegura es única en Galicia, afirma que las rosquillas Cristaleiro se están dando a conocer en otros países por el aumento del número de gallegos que hacen las maletas y cruzan el charco: «No sabes cuánta gente nos compra cajas y cajas de rosquillas para mandar fuera de España a sus hijos, primos o amigos. Incluso tenemos clientes que envían rosquillas a Japón o a Miami». Pero el real nicho de mercado de las rosquillas son, por supuesto, las ferias. Amante declarada de sus productos, para Rosa no cabe duda de que «puede haber una romería sin gaitas, sin fuegos o sin orquesta; pero nunca una fiesta sin rosquillas». Los bombones gallegos, al parecer. Y es que, según esta pastelera, «nosotros somos más de regalar rosquillas para tener un detalle cariñoso con alguien que se ha portado bien con nosotros». Cosas que no cambian: «Como las madres que se las compran a sus hijos para los viajes de fin de curso».
RECETA CLÁSICA
Y es que la tradición es la reina madre en materia de mangas pasteleras. Uno de los casos más representativos es el del popular arroz con leche. Se trata de uno de los postres más típicos de Ferrol, que se prepara por estas fechas para celebrar el patrón de la ciudad, San Xiao. Desde hace años, el Ayuntamiento reparte raciones de este postre entre los vecinos con motivo de la festividad -7 de enero-, y muchos restaurantes lo incluyen en su carta. En el restaurante O Parrulo, el postre se sirve durante todo el año desde hace más de cuarenta. «Es uno de los más demandados y por estas fechas más», explica Julio Martínez, el propietario. La receta del arroz con leche es la «clásica», la misma desde hace cuatro décadas: «El nuestro es un arroz cremosito». «Hay que estar entre dos horas y media o tres removiendo en la tartera e incorporando leche. Luego se le echa azúcar y canela, ?se remueve y con un hierro caliente se quema por encima». Asegura que no siempre se relaciona el arroz con leche con un postre típico de Ferrol, «lo vinculan más con Asturias».
Barrer para casa suele ser una técnica de lo más habitual en estos menesteres. Y es que tartas, rosquillas, o buñuelos hay a pares en Galicia, pero la receta propia, por supuesto, es siempre la número uno. Guillermo Redondas hace «la mejor tarta de Mondoñedo». Pero ojo, no lo dice él, asegura, sino, «por ejemplo, un matrimonio que vive en Vigo y que la probó la semana pasada».
¿Su secreto? «La gente está acostumbrada a probar cabello de ángel industrial y lo rechazan antes de probar nuestra tarta, después claro, se quedan sorprendidos». Igual de sorprendidos que os quedaréis muchos de vosotros al descubrir que es posible que este dulce se encuentre esculpido en el Pórtico de la Gloria: «También puede ser una empanada, pero las cuatro tiras cruzadas dan pistas de por donde van los tiros...», comenta Guillermo; eso sí, con permiso de la tarta de Santiago.