El día que Estados Unidos asaltó la ETEA en Vigo

Alejandra Pascual Santiago
alejandra pascual VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

Los buceadores de combate, en uno de los ejercicios que se llevaron a cabo en la ría de Vigo a finales de marzo del 2001.
Los buceadores de combate, en uno de los ejercicios que se llevaron a cabo en la ría de Vigo a finales de marzo del 2001. M. Moralejo

Se cumplen 25 años del desembarco de una unidad de los SEAL en el viejo recinto de la Armada para maniobras conjuntas con militares españoles

08 mar 2026 . Actualizado a las 01:46 h.

Hubo un tiempo en que Estados Unidos y España eran aliados muy especiales en lo militar, y Vigo fue testigo de ello. Este mes se cumplen 25 años del desembarco de comandos de combate norteamericanos SEAL en las instalaciones de la Escuela de Transmisiones y Electrónica de la Armada (ETEA). Lo hicieron en el marco de unas maniobras conjuntas con submarinistas de élite españoles. El paso del siglo XX al XXI fue una época de intensa colaboración militar entre los miembros de la OTAN y los ejercicios de aquel día no eran ajenos al momento de transición militar y profesionalización de las Fuerzas Armadas que vivía España.

El entrenamiento se realizó durante dos jornadas, del 30 al 31 de marzo del 2001. La Voz de Galicia fue testigo del acontecimiento. Contaba en sus páginas que el inicio de las maniobras iba a coincidir con la celebración de la Reconquista (día 28), pero el mal tiempo obligó a posponerlas porque los veteranos helicópteros Agusta Bell 212 no pudieron llegar tiempo. La meteorología adversa condicionó el adiestramiento, que arrancó con el salto de los buceadores desde una altura de quince metros al mar. No pudieron lanzarse en rápel.

Imagen de la brigada de operaciones especiales en el recinto de Teis.
Imagen de la brigada de operaciones especiales en el recinto de Teis. M. Moralejo

En este episodio de guerra naval, «los integrantes de los SEAL norteamericanos se prestaron a intervenir realizando un ataque simulado sobre la ETEA y la patrullera de la Armada española Serviola», contaba este periódico. Aunque breve, la estancia en Vigo de la principal fuerza naval de operaciones especiales de los Estados Unidos sirvió para que municipios de toda la ría conocieran a este equipo adiestrado para operaciones relámpago y todo lo que pueden aportar. Sus integrantes son prestigiosos buceadores de combate, pero participan en misiones de tierra, mar y aire, de ahí su denominación.

Unos meses después de su paso por Galicia, el mundo cambió para siempre con los atentados de un fatídico 11 de septiembre. Y diez años después, esa unidad de la Armada estadounidense abatió a Osama bin Laden en Pakistán.

Las crónicas de las maniobras en la ETEA recuerdan la discreción con la que se conducían los SEAL, «celosos de mostrar sus secretos ante la prensa». Junto a los buceadores de la Armada, practicaron tácticas como apoyo a unidades anfibias, demolición de obstáculos o ataques a buques fondeados. Por parte de España, el capitán de corbeta Bernardo Louro asumió la dirección del operativo, que puso a disposición del entrenamiento un patrullero Serviola.

M. Moralejo

Vigueses que pasearon por Teis aquel fin de semana también pudieron apreciar ejercicios de tierra, como prácticas de rápel y demás descensos desde los helicópteros a las instalaciones deportivas habilitadas en los terrenos de la ETEA. «¡Nunca vimos nada igual!», se mostraban sorprendidos los vecinos.

Apenas un año después de aquel episodio, la emblemática Escuela de Transmisiones y Electricidad de la Armada abandonó su condición de emplazamiento de uso militar. Adscrita al Ministerio de Defensa, durante décadas había sido el destino de generaciones de jóvenes gallegos y españoles que tenían que hacer el servicio militar obligatorio. Cuando el Ejército se deshizo de ella, en el 2002, esta joya de Vigo (115.000 metros cuadrados en plena costa) dio paso a todo un abanico de posibles usos abiertos a la ciudadanía.

M. Moralejo

Sus orígenes se remontan a 1916, cuando se crea la base naval de Ríos simultáneamente con las de Marín y Arousa. Conformaba una zona de abastecimiento para operaciones militares de los buques de la Armada. En el 1939 surge oficialmente la ETEA. Dos décadas más tarde ya acogía los cursos para oficiales, pasando a tener las especialidades de Electricidad, Electrónica y Comunicaciones. En 1969 se creó la especialidad de Comunicaciones Tácticas para oficiales de la Infantería de la Marina y en 1971 se inició la formación para los cursos de Ingeniería de la Armada en las ramas de Electricidad y Electrónica. El traslado de servicios a otras bases como Ferrol y Cartagena, que arrancó en el año 1989, conllevó un nuevo cambio de denominación del recinto vigués, que pasó a llamarse Escuela de Transmisiones y Electrónica de la Armada, pudiendo conservar el acrónimo de la ETEA.

Todo aquello es historia y existe una asociación que intenta que no se pierda. Se llama Marinetea y está formada por antiguos marineros que pasaron por sus instalaciones. Su anhelo es montar un museo en la zona, que hoy en día se urbaniza para dar paso a instalaciones científicas, a una residencia de mayores y a un párking, entre otros usos.