Locura navideña en Vigo: una hora para subir a la noria

Decenas de miles de personas colapsaron las calles del centro de Vigo cortadas al tráfico para disfrutar del ambiente a pesar de la lluvia


vigo / la voz

Néstor vive en Arteixo y ayer prefirió viajar con su familia a Vigo para disfrutar de las luces de Navidad antes de conocer las de A Coruña. «Acá todo es más grande, viene gente de muchos lugares y nos lo pasamos mejor», comentaba ayer después de hacerse un selfi junto al gran árbol de la Porta do Sol. Como él, miles de personas de toda Galicia y otros puntos de la península se animaron a pasar la tarde o todo el fin de semana en la ciudad olívica para participar en esa locura navideña en la que se ha convertido la ciudad iluminada con sus diez millones de luces led y las calles más céntricas cerradas al tráfico.

Decenas de miles de personas colapsaron el entorno de la Porta do Sol, Príncipe, Gran Vía, Policarpo Sanz y la plaza de la Alameda atraídos por la espectacularidad de la decoración navideña. Todo el mundo quería apreciar los elementos que han convertido al centro de la ciudad olívica en un gran parque temático de Navidad. La noria gigante fue uno de los puntos de mayor interés, pese a que cada viaje cuesta cinco euros.

Cientos de personas aguantaron hasta una hora de cola para poder subirse a esta atracción que constituye una de las novedades de este año. Ni siquiera un gran chaparrón que cayó poco antes de las ocho de la tarde desanimó a quienes esperaban para poder subirse. Aguantaron estoicamente paraguas en mano y con los chubasqueros puestos. La espera mereció la pena, porque la vista de Vigo iluminado es inigualable a 60 metros de altura.

 

El árbol

Del mismo modo, cientos de personas quería ayer hacerse fotos dentro del árbol de la Porta do Sol. El trasiego de gente fue continuo durante toda la tarde, llegando también a registrarse largas colas. Mientras tanto, los hosteleros trabajaron a todo gas. El fin de semana siguiente a la inauguración del alumbrado, Vigo ha colgado el cartel de completo, cuando hasta hace pocos años el nivel de ocupación hotelera era muy bajo durante esta época.

La ciudad ayer fue el punto de encuentro de muchos grupos de amigos y de familias que llegaron de fuera. De Lalín, por ejemplo, llegó un autobús lleno. «Estudiamos juntas hace 50 años y nos juntamos porque hubo una excursión aprovechamos para vernos», afirma Lupe, una de las participantes en la excursión. El bus fue el medio de transporte elegido por miles de visitantes. En el entorno del Berbés se contabilizaron hasta 25 autocares estacionados.

Usuarios de la Fundación Aspace, en favor de las personas con parálisis cerebral, también eligieron Vigo para pasar el fin de semana. Llegaron de Sada y se alojaron en un piso de la asociación Apamp, de Vigo. «Vinimos cuatro chicos y cuatro monitores y estamos encantados. Nos da igual la lluvia. Lo aguantamos todo», afirmaba la terapeuta Vanessa Fontenla.

Miles de vigueses también disfrutaron en familia del fenómeno en el que se ha convertido la Navidad en la ciudad. «Aumentó la popularidad de Vigo, nos dio a conocer. Ya estamos señalados en el mapa», señalaba Ismael, vecino de la ciudad, para quien este año las luces son «más esplendorosas que el año pasado». Su pareja, Silvia, apuntaba que «le viene muy bien a la ciudad para activarla económicamente antes de acabar el año».

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