Falta capital

Enrique V. Pita ALMUERZO GRATIS

VIGO CIUDAD

El libro El triunfo de las ciudades, de Edward Glaeser, repasa la historia de las grandes urbes industriales que hoy son ejemplo de éxito tecnológico como Silicon Valley o Bangalore (en la India) y el declive de otras como Detroit. Su evolución ayuda a entender por qué la ciudad de Vigo ha sobrevivido a la crisis y cuáles son sus retos. Un buen síntoma es que Barreras tiene nuevos encargos y Pescanova sale a flote.

Cuenta Glaeser que Detroit fue la capital mundial del motor. Allí se fundaron los colosos Ford y General Motors. Miles de empleados sin formación acudieron a trabajar en sus cadenas de montaje y la ciudad prosperó. Pero, con la globalización, entró en decadencia, perdió a la mitad de su población y ahora solo es recordada por los raps de Eminem. El capital se fugó a Silicon Valley, donde los emprendedores montaron una industria informática que requería ingenieros y no peones.

Las políticas para reflotar Detroit fracasaron. La historia suena conocida por estos lares. Para hacerlo un lugar más atractivo se planificaron grandes centros comerciales y proyectos urbanísticos de diseño. La fórmula la repitieron Liverpool y Manchester, con gigantescas áreas de ocio y muelles reconvertidos en paseos.

Es triste ver a todas estas urbes industriales empantanadas o en declive. Vigo también apostó por las aceras y el cemento para reinventarse pero, al menos, ha sobrevivido a la crisis. El problema de fondo ahora es que falta capital para invertir en ambiciosos proyectos industriales que generen empleo y no para poner parches o salvar lo que había. Pensemos en una industria rupturista: si hoy un vigués innovador quisiese montar una fábrica para imprimir barcos en 3-D no hallaría quién lo financiase porque aquí nadie tiene ni puede prestar esa fabulosa suma de capital. Pero los conocimientos compensan la falta de dinero y la Universidad es la clave para Vigo.

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