Toda una vida juntos

TUI

Ella se fijó en su «cara bonita» y la primera frase que él le dijo fue: «Moza, véndeme un burro deses». La pareja afirma que la clave para mantener el amor es aguantar.

13 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Cupido sabía bien a dónde apuntaba cuando lanzó sus flechas a Carmen y Eduardo, dos vecinos de la parroquia tudense de Pexegueiro que hace nada más y nada menos que 63 años se dieron el «sí quiero». Desde entonces, cinco hijos, de los que viven tres, cinco nietos y puede que pronto algún bisnieto, ya que una de sus nietas se acaba de casar, son una buena media que demuestra el amor que se profesa la pareja. Además del amor, a Carmen y a Eduardo, les acompaña también la salud. Y es que, a sus 90 y 87 años respectivamente, recuerdan perfectamente cómo ella se fijó en «la cara bonita», un jueves de feria en Tui, con la que finalmente despertaría todos los días de su vida.De todas maneras, San Valentín no quiso que fuera un amor a primera vista. Los dos habían tenido otros pretendientes y, pese a que parezca que los tiempos han cambiado, Carmen no se lo puso nada fácil a Eduardo ni al santo. Primero sobrellevó que él « lle fixera as beiras» a otras chicas, entre ellas a su mejor amiga, porque quería estar bien segura, y luego le hizo esperar porque «naquela época todos querían casar pronto». Lo que sí ha cambiado desde entonces fue la manera de entablar la primera conversación (en aquellos tiempos no procedía lo de ¿estudias o trabajas?). Y es que la primera frase que Carmen oyó de su chico fue: «Moza, véndeme un burro deses». Después comenzó el flirteo y, tras nueve meses de noviazgo, por fin llegó la declaración. Fue el 22 de febrero de 1940, a las nueve en punto de la mañana cuando o fillo de Chuvias y Carmen llegaron al altar. Como no podía ser de otra manera, lo que más recuerdan es que fue un día de mucha lluvia que celebraron con rosca y vino en la casa parroquial.Los recién casados pasaron su luna de miel en casa y un año después, nació su primera hija. Desde entonces comparten su amor y su vida en su casa de Pexegueiro. Eduardo, cantero jubilado, continúa levantándose a las nueve de la mañana todos los día para trabajar en el campo.Carmen afirma que la clave para que el amor se mantenga consiste en «aguantar» pero no sufriendo, sino «pasando a veces y haciendo la vista gorda». Eduardo asiente.Aseguran que hoy no harán una celebración especial y que tampoco la hicieron cuando en sus bodas de plata ni las de oro. Sin embargo, la complicidad se palpa entre ellos y ayer se comprometieron a celebrar las de platino.