La editorial de los libros olvidados

marina santaló VILAGARCÍA / LA VOZ

MOS

XOAN CARLOS GIL

Dos arousanos, dos vigueses y una estradense aprovecharon «un vacío en el mundo editorial» para apostar por la traducción de textos que tienen trasfondo social

06 ene 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Hay proyectos que hablan por sí solos de las personas que los ponen en marcha. Iniciativas que silencian a aquellos que apuntan a que el futuro está en manos de personas poco comprometidas. Los hay que arriesgan y que se involucran, que buscan de su trabajo una relación directa con sus principios éticos. Es el caso de Catro Ventos, la editorial creada por dos arousanos, el cambadés Isidro Dozo y la meañesa Alicia R. Malga; dos vigueses, Miguel Braña y María Mediero; y la estradense Patricia Buxán. Tras un año de intenso trabajo, tienen ya dos libros traducidos y publicados por toda Galicia. Otros cuatro están en camino. Pero, antes de que el primero de ellos se posase sobre los estantes de las librerías, tuvieron que reorganizar sus agendas para continuar con sus trabajos al tiempo que se lanzaban a la aventura. Comencemos por el principio.

Un foro de traductores sirvió a Miguel Braña y a una compañera, que poco después abandonó el barco, para buscar apoyos que hiciesen viable la iniciativa que les rondaba por la cabeza. Conocieron así a María Mediero, que no tardaría en contactar con su exprofesora Patricia Buxán. El espacio de coworking Nido, en Vigo, les serviría para encontrar a las personas encargadas de la comunicación, el diseño y la logística. «Gustoume o concepto en si, os eidos que se tratan. Dalgunha forma, tamén o vexo como un motor de cambio. A directriz é elixir obras que axuden ás persoas a decidir», relata Isidro Dozo sobre los motivos que le llevaron a él y a Alicia R. Malga a sumarse a Catro Ventos. No son novatos en esto de emprender, juntos crearon hace siete años ATDP comunicación.

Con las ideas claras, tocó ponerse a trabajar. Aunque se dieron de alta en julio y comenzaron con la venta en octubre, llevan desde las Navidades pasadas «investigando distintos libros». De eso, se encargan todos. «Cando encontramos algún que nos ten boa pinta, o lee a persoa que sabe ese idioma. En caso de que lle guste, fai una ficha sobre o libro para compartir a súa valoración cos demais e decidir conxuntamente», explica María Mediero. Este segundo filtro es mucho más fácil de pasar. «Acostumamos a coincidir», señala. Si embargo, no todos pasan la criba del que se encarga de leerlos. De los cuatro que leyó ella en portugués, no llegó a hacer la ficha de ninguno. En el caso de los del italiano, la hizo de cuatro de diez.

El siguiente paso es conseguir los derechos de autor y empezar con la traducción y la maquetación. Salvo de la impresión, que delegaron en una empresa de Mos, y la distribución, que se encarga Arnoia, todo el proceso se lo reparten entre los cinco.