Gondomar impulsa la construcción modular: un hotel canino de lujo y un edificio de 15 pisos
GONDOMAR
La empresa que montó cinco apartamentos turísticos en siete días ya tiene encargos para dos años
29 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.«Este es el futuro de la construcción». Daniel García Acuña lo afirma convencido tras completar el primer proyecto de Encaixa Modular, una firma que apenas acaba de cumplir un año de vida y que ya tiene carga de trabajo para los dos próximos. La compañía, con base en Gondomar y centrada en la construcción industrializada, encara nuevos encargos que apuntan al crecimiento de este modelo en el área de Vigo. Entre ellos destacan dos propuestas singulares: un hotel de lujo para perros en Porto do Molle, en Nigrán, y un edificio residencial de quince pisos distribuidos en tres alturas.
El centro canino será una de las iniciativas más novedosas. Se ejecutará mediante módulos fabricados previamente en nave y trasladados después al terreno, pero la singularidad no reside solo en el proceso constructivo, sino también en el planteamiento del alojamiento. Según explica García Acuña, se trata de un modelo diferente de residencia: los animales convivirán en habitaciones organizadas según su compatibilidad, bajo la supervisión de cuidadores y especialistas en comportamiento que analizarán su carácter para formar grupos equilibrados. «La idea es que estén acompañados y se sientan en manada», resume.
El segundo de los encargos es un inmueble de quince viviendas repartidas en tres alturas que se levantará con el mismo sistema. Será uno de los primeros ejemplos de este tipo aplicados a un edificio residencial completo en el área de Vigo. «Estamos viendo un cambio de tendencia», señala. «Incluso clientes con alto poder adquisitivo, que antes apostarían por una casa de piedra, empiezan a valorar esta opción porque ofrece mayor control sobre todo el proceso».
La empresa se constituyó hace poco más de un año para poner en marcha una idea que llevaba gestándose cerca de cinco. Su primer paso fue el complejo turístico de Sabarís, en Baiona, concebido como proyecto piloto. Está formado por 24 módulos de unas diez toneladas cada uno y unos 2.000 metros cuadrados de superficie total, ejecutados casi en su totalidad bajo techo. «Aquí se realiza aproximadamente el 80 % del trabajo», explica. «La intención es que las piezas salgan prácticamente terminadas y que en la parcela quede lo mínimo».
El resultado se reflejó en los plazos: siete meses de fabricación en nave y solo siete días para completar el montaje sobre el terreno. Tras esa fase, restan los remates exteriores y las uniones entre piezas antes de su apertura como apartamentos turísticos de dos llaves. El contraste con la obra convencional es evidente. Mientras una vivienda tradicional puede prolongarse más de dos años, en este sistema una unifamiliar puede completarse en apenas dos o tres meses.
«El gran cambio es que el proceso se industrializa», indica García Acuña. Trabajar en un entorno controlado permite mayor precisión y reduce incidencias. «No tiene nada que ver con enviar operarios a una parcela en invierno o con mal tiempo», añade. A esto se suma otro factor clave: la dificultad creciente para encontrar mano de obra cualificada. «Cada vez cuesta más dar con albañiles, electricistas o carpinteros especializados», apunta. Este modelo permite organizar equipos estables, formar a los trabajadores y realizar un seguimiento continuo. También aporta mayor estabilidad económica. «El precio puede ser similar al de una construcción tradicional de calidad, pero el coste está mucho más cerrado», explica. En proyectos largos, añade, influyen factores externos que pueden alterar el presupuesto. «En dos años pueden pasar muchas cosas: subidas de materiales, cambios en la energía o situaciones imprevistas».
Detrás de Encaixa Modular están dos profesionales de la comarca con amplia experiencia en el sector. Daniel García Acuña, aparejador, tomó el relevo de la empresa familiar de construcción Vigape y dirige ahora la compañía. Junto a él impulsa el proyecto el arquitecto José Bahamonde, con trayectoria consolidada en el ámbito constructivo. La firma cuenta con una plantilla de unas quince personas y combina perfiles técnicos con oficios tradicionales como carpinteros, albañiles, electricistas, fontaneros y especialistas en estructuras metálicas.