Vecinos de Cangas inundados por aguas fecales y sin ascensor desde hace 40 días

Luis Carlos Llera Llorente
luis carlos llera CANGAS / LA VOZ

CANGAS

Garaje inundado en la calle Noria de Cangas
Garaje inundado en la calle Noria de Cangas

Los inquilinos de un edificio, en el que también se encuentra la sede del PSOE, apremian a la teniente de alcaldesa y a una concejala a atajar las filtraciones

14 mar 2026 . Actualizado a las 02:34 h.

Huele nauseabundo. Las bombas de extracción conectadas a mangueras escupen aguas negras sin parar. Las arrojan al río Bouzós y las sacan de un inmenso garaje del centro de Cangas. Es una gran piscina de 1,80 metros de profundidad donde de noche nadan las ratas, según relatan los inquilinos y propietarios que están inundados de fecales desde hace cuarenta días. El ascensor no puede funcionar.

Más de 60 residentes y una decena de empresas sufren la consecuencias de un anegamiento del sótano del edificio número 4 de la calle Noria, en el casco urbano de la villa de O Morrazo, con cerca de 30.000 habitantes y con un sistema de saneamiento que se encuentra en mal estado, como han comprobado los técnicos. En el edificio se encuentra la sede del PSOE, que forma parte del gobierno local con el BNG y Esquerda Unida.

Hasta ayer, en el inmueble había dos bombas de achique pero eran insuficientes, así que la comunidad avisó a una empresa especializada de Pontevedra, San Vicente Servicios, que puso en marcha ocho extractores de agua a la vez para intentar evacuar las aguas residuales que se mezclan con las pluviales dentro del inmueble. «Entran por debajo de un muro de contención y afloran por un foso. No somos capaces de desaguar el garaje, sacamos líquido pero sigue entrando», señala el técnico especialista José Alberto Ferreiro.

Cuando la cisterna fétida se reduce a unos 80 centímetros de altura, Ferreiro penetra en el garaje con botas y ropa de pocero con un compañero para localizar el punto negro por donde sigue aflorando el vertido negro procedente del exterior del edificio. «Cuánto más baja el agua más huelen los lodos con aguas fecales», asegura el técnico que investiga el problema. Afirma que en el subsuelo las tuberías son de fibrocemento y se rompen con facilidad.

Desde hace 5 años

Los problemas se acrecentaron hace cinco años, según rememora una inquilina, Patricia Veiga, que tiene una niña de diez años. Esta vecina aclara que, como los vecinos conocen los riesgos, cuando se produjo la inundación no había ningún coche. El pasado 4 de febrero, el agua negra mezclada con la de las lluvias estaba en su punto más alto después de una cadena de temporales y alcanzaba hasta la rampa de entrada de la bajada al garaje (que tiene tres metros de altura hasta el techo). «Soy inquilina desde hace cinco años, cuando comenzaron los problemas. Estoy cansada, ahora llevamos casi mes y medio sin ascensor. Yo vivo en el tercero, pero hay una entreplanta y cinco alturas, más los trasteros. Hay gente que no puede salir de casa porque está en silla de ruedas».

Los vecinos se encuentran tan agobiados que ayer se personaron en el Ayuntamiento para hablar con las autoridades y que les diesen una solución. Los rumores se habían extendido por la escalera del inmueble: «Dijeron que el lunes iban a venir buzos y pasaron el lunes, el martes, el miércoles... y yo no he visto ningún buzo», señalaba una vecina. Les recibieron las concejalas Sagrario Martínez, teniente de alcalde del PSOE y Xiana Abal, del BNG. La alcaldesa, Araceli Gestido, se encontraba en Cabo Verde. El Concello espera que el desagüe se termine esta semana y poder abordar el origen del problema. Los técnicos externos lo tienen claro: las roturas de tubería de cloacas de fibrocemento.

Los vertidos se infiltran en el subsuelo desde hace cinco años, cuando se hicieron las obras en la calle Noria. El inmueble se construyó hace 37 años y para levantarlo se desvió el río Bouzos, que transcurre canalizado por debajo de la acera de la calle Noria. En la empresa San Vicente tienen claro que la UTE de Aqualia tendría que sustituir las tuberías.