CONTRAPUNTO
23 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.ENTRE el invierno del 2004 y el verano del 2006 Baiona no ha avanzado políticamente nada. Su devenir sigue secuestrado por subastas de parcelas del poder, pactos sin rigor y programa, y una fragmentación que domina una corporación en la que nada menos se sientan un alcalde y tres de sus predecesores. Y en parte porque Rodríguez Quintas sigue haciendo política al mismo estilo que cuando arrestó a la vaca Pinta, pero en su pueblo hay quien valora y premia ese talante con nada menos que 1.130 votos. Y además otros lo refrendan. Primero lo hizo De la Peña, y después Vázquez Almuiña, ambos para tocar poder, a sabiendas de que lo hacían subiéndose a una silla con una pata rota, la de Chicho. Mientras haya políticos que den aire a los chichos de turno, la gestión personalista, parcelaria y a media luz seguirá teniendo sitio en Baiona y donde se les permita a los amigos de Chicho.