Lea Breinholt: «Correr se convirtió en mi refugio»

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Lea corrió hasta el momento tres maratones
Lea corrió hasta el momento tres maratones

El atletismo es un aliado para la danesa afincada en Vigo, que sufrió depresiones, trastorno alimentario, TDAH, autismo y pensamientos suicidas

08 oct 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Depresiones graves, ingresos psiquiátricos, trastorno alimentario, TDAH, autismo y pensamientos suicidas. Todo eso afectó, y todavía afecta en menor medida, a Lea Breinholt, una danesa de nacimiento que llegó a Vigo en el 2014 por amor, que se quedó a vivir en la ciudad con sus dos hijos y que ha encontrado en el atletismo el refugio perfecto. En el 2025 corrió la Subida ao Castro, la ganó y ahora se ha especializado en maratones y ya luce una marca de 2 horas y 43 minutos que le ha servido para hacerse con un dorsal subélite para Valencia.

«Fue una etapa muy difícil y correr se convirtió en un espacio seguro, en un refugio donde me podía sentir mejor dentro de lo mal que lo estaba pasando. Era algo que me ayudaba a seguir adelante. Saber que tenía entrenamientos planeados para el día siguiente era lo que hacía que pudiera superar el día y seguir adelante. El tener una estructura y un plan de entrenamiento muy fijo para los maratones es algo que me ha ayudado mucho», comenta con naturalidad Lea, que pasó de mantener en secreto sus problemas por vergüenza a querer hablar de ellos sin tapujos para intentar ayudar a cualquier persona que pueda atravesar una situación similar.

Todo comenzó cuando Lea Breinholt tenía 17 o 18 años y vivía con sus padres en Dinamarca. Lo primero fue un ataque de pánico. «Fui al médico varias veces, pensé que me pasaba algo en el corazón, que era algo físico. Fui en varias ocasiones a urgencias, pero no era nada físico y, a partir de ahí, pasé al tema de psiquiatras, psicólogos y todo eso. En este tiempo, hubo momentos mejores y peores y, desde entonces, estoy luchando», se sincera.

El diagnóstico de TDAH y autismo es mucho más reciente y para nada le cogió por sorpresa. «Es algo que había sospechado durante bastante tiempo, porque yo desde pequeña recuerdo tener ansiedad y sentirme diferente. Al aprender más sobre esos trastornos, todo encajaba perfectamente e hice el proceso de diagnóstico para ver si podía ser». Breinholt se hizo las pruebas la primavera pasada en un centro madrileño especializado en este tipo de diagnósticos en adultos y en mujeres.

Durante estos años, Lea tuvo momentos de episodios de pensamientos suicidas, una tendencia que ella misma admite que es difícil de explicar. «Diría que es un sentimiento tan grande que al final sientes que no aguantas más y que no hay nada que pueda quitar este sufrimiento», expresa. Tampoco faltaron los ingresos hospitalarios. «Desde principios de otoño del 2024, todo empeoró bastante; ahí comenzó el trastorno alimentario y, al final, llegué a ser ingresada por eso», relata. Recuerda que «el primero fue de cinco días y era porque había bajado tanto de peso que no tenía opción». «Me dijeron que tenían que ingresarme e hice todo lo que pude para salir lo antes posible por mis hijos», afirma. Más tarde, en dos ocasiones, volvió a ser ingresada durante una noche.

Fue entonces cuando el deporte regresó con fuerza para esta viguesa de adopción que cursó Comercio Internacional e hizo un máster en Estudios de la Migración Forzada. De intercambio en Costa Rica, coincidió con un vigués del que se enamoró y con que comparte dos hijos, y aunque hoy estén separados, decidió quedarse en la ciudad.

«Estaba de baja en el trabajo por la depresión, pero seguía corriendo y caminando, que era lo único que me hacía sentir un poco libre. Salir a correr me permitía sentir mi cuerpo en vez de sentir todo lo que tenía en la cabeza», relata. De ahí surgió la primera participación en una prueba del circuito vigués de populares: «Mi primera carrera fue la Subida ao Castro y, con toda sorpresa la gané. Ahí me animé a ver un poco a dónde podía llegar en el atletismo, especialmente, en los maratones, que había pensado muchas veces que era algo que me gustaría hacer. En mayo me inscribí en mi primer maratón y creo que fue algo que realmente me ayudó mucho a poner estructura a mis días y a tener algo para seguir avanzando, el tener un objetivo».

Del secreto a hablar sin tapujos

Lea hizo su primer maratón a finales de noviembre pasado, acabó con un tiempo de 2.53.15 y, pocos días después, se inscribió en la prueba de Barcelona y rebajó la marca hasta los 2.45.38. Ocho semanas después, consiguió una plaza subélite en Copenhague y paró el cronómetro en 2.43.29, su mejor marca personal hasta la fecha. Ahora estará en Valencia.

Residente en Bouzas, entrena cinco o seis días a la semana por la zona, llegando a Beiramar y al Náutico, todo muy plano y con espacio para poder hacer series. Alberto Pino es el técnico que le elabora el plan de trabajo y tan en secreto llevaba su enfermedad, que ni él mismo era conocedor. «Mi familia y la gente cercana lo sabían, pero muy pocas personas. Mi entrenador, tampoco. Muchas veces me he sentido avergonzada y sola por mis condiciones y diagnósticos, y he sentido que era algo que necesitaba ocultar, que significaba que era inferior y menos valiosa como persona».

En su reflexión, la maratoniana indica que «probablemente haya más personas afectadas por problemas de salud mental de lo que se imagina», incluidas muchas que nunca se pensaría que están pasando por dificultades si se ve lo que consiguen en el deporte o en la vida. «Sobre el papel, mis resultados en maratón pueden parecer la imagen de una persona sana, disciplinada y resiliente, pero no cuentan que he pasado gran parte de mi vida luchando con problemas de salud mental, ni reflejan las dudas que hay detrás de esos resultados. La vida puede ser muy diferente de lo que parece desde fuera», plantea.

Po eso ahora, que se siente mejor, considera que ha llegado el momento de contarlo: «He llegado a un punto en el que pienso que, si quiero vivir en una sociedad en la que tener una enfermedad mental o ser neurodivergente no haga que nadie se sienta como me he sentido yo, necesito empezar por mí misma y defender esa idea, teniendo el valor de hablar abiertamente sobre ello». De ahí que se haya atrevido a hablar de sus vivencias: «Ahora estoy mucho mejor, por eso pensaba cómo usar mi experiencia para ayudar a otra gente que se sienta como me he sentido yo, avergonzada muchas veces de tener una enfermedad mental y esos trastornos, especialmente, el del autismo».

Siente que mucha gente no imagina que «una persona cualquiera puede tener autismo». Asegura que tenía ganas de visibilizar la salud mental y la neurodivergencia «y cuestionar un poco los estigmas que las rodean». «Pienso que si lo puedo usar para que alguien se sienta menos solo o se pueda hablar más libremente de esos temas, es positivo».

«É tremendamente organizada»

Alberto Pino, su entrenador actual, empezó a trabajar con Lea dos años atrás. «Cando comecei con ela xa tiña moi boa base, ten moito talento. O que fixemos foi traballar en serio e os resultados van chegando», dice. De hecho, tiene todo a favor para hacer marca personal en la planicie de Valencia. «Non se pode dicir que teña teito porque non o tocou», precisa.

Pinto define a la atleta como «unha persoa tremendamente organizada. No ámbito amateur, a xente sempre pode ter algo de escaqueo, pero a ela o que lle programas vai á misa, ten unha gran capacidade de traballo. Gústalle ter moi estruturados os seus adestramentos» y la declara «namorada do maratón». A nivel personal, dice de Lea Breinholt que es una persona «seria na súa forma de ser». «Temos unha boa relación, pero non é das persoas que che contan a súa vida».