Una operaria de Stellantis logra la invalidez al no poder seguir el ritmo de un coche al minuto en Vigo

E. V. PITa VIGO / LA VOZ

VIGO

Vista de la fábrica de Stellantis en Vigo
Vista de la fábrica de Stellantis en Vigo M.MORALEJO

La trabajadora, de 55 años, sufría ansiedad y sobrecarga en la cadena de montaje por sus dolores en brazos, cervicales y hombros, pero la Seguridad Social le denegó la incapacidad permanente total para su oficio en la automoción. Un tribunal corrige al INSS

09 ago 2026 . Actualizado a las 02:12 h.

Una operaria de 55 años que trabaja en la cadena de montaje de la fábrica de Stellantis de Vigo ha ganado la batalla a la Seguridad Social, la cual le había denegado la incapacidad permanente total para su oficio porque consideraba que las dolencias no eran de suficiente entidad. La Justicia admite que la trabajadora no puede mantener un ritmo de un coche por minuto en la cadena de montaje a causa de sus dolores y la sobrecarga. La mujer sufría ansiedad en su puesto de trabajo porque cada vez que iniciaba su jornada tenía sobrecargas por sus limitaciones físicas y sufría dolores en el hombro y las cervicales o varias vértebras de la espalda, entre otros padecimientos. Incluso se le adormecían dos de sus dedos.

Un juez de Vigo estimó en el 2025 la petición de la operaria y ordenó al Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) que le pagase una pensión con una base reguladora de 2.219 euros al mes. El INSS no se rindió y siguió la batalla sin éxito en el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG).

En una sentencia del 2 de julio del 2026, el TSXG vuelve a dar la razón a la trabajadora: «Sufre unas dolencias de la suficiente entidad como para incapacitarla para su profesión habitual de operaria de Stellantis España S.L.».

La Sala de lo Social indica que la trabajadora realiza unas tareas fundamentales que le determinaron una sobrecarga mecánico-postural constante y «una cadencia y ritmo imposible de asumir» en el contexto de las dolencias físicas detalladas y sus limitaciones orgánicas o funcionales. Añaden los magistrados que el movimiento en las cervicales, asociado a los brazos, «producirá sobrecarga en cada jornada al poco tiempo de iniciarla, con dolor, a todo lo cual aún se debe añadir el cuadro severo de ansiedad con ánimo subdepresivo, reactiva a los dolores que padece en su puesto de trabajo».

El TSXG admite que todo ella genera a la mujer un escenario «de imposibilidad de acometer los normales requerimientos de su categoría profesional con las exigencias propias de una cadena de montaje».

La Seguridad Social se negó a aceptar las peticiones de la trabajadora en enero del 2025 porque a su entender no se cumplía toda la normativa, pero el Juzgado de lo Social número 2 de Vigo declaró la incapacidad permanente total.

El TSXG coincide con el juez de Vigo y recalca que el propio organismo evaluador del INSS hizo una exploración física a la operaria y corroboró las dolencias (que afectaban a la zona lumbar, brazos, muñecas o cuello) e incluyó que ella estuvo medio año tomando antidepresivos y ansiolíticos (tranquilizantes).