«Más que una marca, es un alivio»

X. R. C. VIGO / LA VOZ

VIGO

La atleta viguesa Ainhoa Repáraz.
La atleta viguesa Ainhoa Repáraz.

Ainhoa Repáraz, la esperanza gallega de la velocidad, confirma su recuperación rozando su récord de 100 metros y que su cuerpo le vuelve a responder al 100 %

24 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Ainhoa Repáraz no solo está de vuelta, sino que se aproxima a su récord gallego en los 100 metros. Porque la gran esperanza de la velocidad gallega, que incluso llegó a desplazarse en silla de ruedas por una lesión del astrágalo en el pie, ha dejado atrás las dolencias y al fin puede entrenar con normalidad. Además, el cambio de universidad a Kent State le ha sentado de maravilla en todos los sentidos. Ohio no era su lugar en el mundo.

La baionesa dio síntomas de vida en la pista cubierta el pasado mes de enero, pero llegada la temporada al aire libre, ha ido un paso más allá y en un mitin en Georgia, el Spec Towns Invitational, firmó un excelente registro de 11.64 segundos en los 100 metros y se quedó a una décima de su récord gallego de la distancia. «Más que una marca, para mí es un alivio. Después de una lesión, siempre queda esa pequeña duda de si volverás a sentirte igual de rápida. Correr en 11.64 me confirma que las cosas están saliendo y que el proceso ha valido la pena. Es la señal de que el cuerpo responde cuando le pides velocidad», comenta la atleta sobre su marca.

Ainhoa aclara que una décima en atletismo es un mundo y no quiere decir que está rozando de nuevo su mejor marca, pero admite que se ve «en el camino». «Sé que estoy para hacerlo mejor y estos registros me dan confianza. Con ritmo de competición podré acercarme a mi mejor versión», prosigue.

Lo más importante en estos momentos es que la lesión es historia. «Después de pasar dos veces por quirófano, mi prioridad absoluta era volver a correr limpia. Ahora puedo entrenar y competir centrada exclusivamente en la carrera, sin tener que estar pendiente de si me va a doler o no. Esa libertad es lo que más valoro ahora mismo», indica. Eso le permite entrenar con normalidad y asiduidad, todo un lujo teniendo en cuenta el pasado reciente. «Tengo muy buenas sensaciones y confío en el trabajo que estamos realizando día a día. Aquí el ambiente es muy competitivo y todo está muy bien orientado al deporte, lo que me permite seguir esa rutina de clase y entreno con mucha intensidad, pero con la seguridad de que vamos por el buen camino».

Admite que durante el largo túnel por el que tuvo que atravesar hubo momento de flaqueza donde su entorno creyó más en su recuperación que ella misma: «Detrás de este regreso hay mucha gente a la que le debo estar aquí. Sobre todo, a mi familia, que son mi apoyo incondicional, pero también quiero mencionar especialmente a mi entrenador, Óscar Fernández, y a Coach Schober. Ellos confiaron en mí y en mis posibilidades cuando prácticamente nadie lo hacía».

Con esa liberación, ahora vuelve a disfrutar en la pista como lo hacía en Galicia antes de marcharse a Estados Unidos. «Todavía estoy en el proceso de recuperar esa chispa competitiva, pero volver a correr rápido y ver que el cuerpo responde es el mejor punto de partida posible. Más que las sensaciones de antes, lo que busco es construir unas sensaciones nuevas y sólidas. Vuelvo a disfrutar», matiza.

En cuanto a su temporada, la prioridad este año es Estados Unidos, pero también espera correr las citas importantes del calendario español cuando regrese en verano. «Ahora mismo, el enfoque está en la temporada universitaria de aquí. La idea es seguir bajando marcas y cogiendo ritmo competitivo después de tanto tiempo parada», pero esta apuesta no está reñida con dejarse ver a este lado del Atlántico: «Mi intención es volver en verano y competir allí en España. Aún no sé la fecha exacta, porque depende un poco de cómo terminen las competiciones aquí, en Estados Unidos, pero sí voy a volver». Su intención es llegar en el mejor estado de forma posible, algo que va a depender de cómo avancen los campeonatos universitarios.

A nivel académico, por encima, todo va sobre ruedas. «Estoy muy contenta. Este es mi tercer año en Estados Unidos, aunque es el primero en Kent State tras transferirme este año. El ambiente es muy competitivo y todo está orientado al deporte. Lo que más me gusta es la dinámica: los profesores no tienen problema cuando nos vamos de competición, es distinto a España. Al principio me costó adaptarme, pero ahora ya estoy totalmente asentada y muy feliz con el cambio». Ha vuelto a sonreír.