La guardesa, profesora de Educación Física en Primaria y jugadora del Málaga, que hoy se mide al Porriño, mantiene firme su decisión de poner fin a su carrera
30 ene 2026 . Actualizado a las 21:47 h.Estela Doiro Rodríguez (A Guarda, 1990) tiene decidido retirarse a final de temporada, aunque sus alumnos de Primaria en un colegio de La Cala de Mijas de la provincia de Málaga le imploran que no lo haga. La docencia, y el esfuerzo de compatibilizar sus dos pasiones, es una de las partes que le empujan a poner punto y final a toda una vida en el balonmano, con seis títulos en sus vitrinas (una liga con el Guardés y los cinco restantes con el Málaga), sin descartar todavía que pueda caer alguno más. Hoy, en una cuenta atrás con fecha de caducidad, comenzará a despedirse recibiendo al Porriño, uno de los clubes por los que pasó a lo largo de su vida.
La guardesa es un ejemplo de perseverancia. Desde pequeña, destacó en el balonmano pero fue con los apuntes y su iPad a todas partes. «Han recorrido miles de kilómetros, me los llevaba a todos lados», dice entre risas de sus inseparables compañeros. Desde el principio, tuvo claro que el estudio era igual de prioritario que el deporte y terminó con dos carreras: INEF y Magisterio. Por eso se levantaba a las seis de la mañana cada día, estudiaba hasta la hora de entrenar y por la tarde, otra sesión de libros tras la comida antes del segundo entrenamiento. Así, todos los días, como un reloj: «Porque soy muy cabezona».
Esa dedicación le llevó a preparar la oposición y a sacar la plaza en Andalucía hace dos años y, desde el curso pasado, compatibiliza la élite del balonmano con su ocupación de profesora de Educación Física en Primaria. «No es incompatible, pero requiere un mayor esfuerzo», comenta Doiro, que se pasa las mañanas en el colegio, al salir prepara la clase para el día siguiente y, a continuación, se marcha a entrenar. «Es bonito, porque hago las dos cosas que me gustan, pero también me apetece un poco de tiempo para mí», indica.
Sus alumnos saben que la profe es la referencia del Balonmano Málaga Costa de Sol. Se han comprado su camiseta, van a clases con ella, asisten a los partidos y la siguen en redes sociales. Por esa vía anunció Estela que dejaba el balonmano y la reacción fue inmediata. «Cuando lo vieron vinieron y me dijeron: ‘Seño, no te retires, eres joven, otro año más', pero ya les dije que no. Eso es lo más bonito, es maravilloso».
Pese a que la decisión es firme, la central admite que no fue nada fácil tomarla. «Llevo mucho tiempo dándole vueltas, pero es difícil, porque llevas toda una vida ligada al balonmano. Son etapas y a la deportista llega un momento a la que le debes poner punto y final», comenta mientras indica que se siente muy bien en el plano físico y que quiere terminar de la menor manera.
Admite que cuando salió del Guardés pensaba que volvería y se retiraría en su casa, «pero la vida da muchas vueltas». «He estado muy a gusto en Málaga; al final, me toca retirarme aquí y lo hago muy feliz y muy tranquila».
En plena cuenta atrás para su adiós, Estela solo piensa en disfrutar de cada entrenamiento y de cada partido —«quiero aprovechar cada minuto que esté en pista»— y esta tarde se medirá al Porriño, club con el que debutó en la División de Honor. «Es un equipo al que le guardo muchísimo cariño. Allí fui muy feliz, conocí a gente maravillosa y a compañeras que tengo para el resto de mi vida», comenta de su etapa vestida de rojo. Del posible último partido ante ellas, pone el foco en las dos grandes ausencias del equipo de Isma: Paulina y Aitana que se marcharon a Rumanía después de pagar la cláusula. «Ellas tienen dos bajas importantes, se han quedado sin dos pilares muy potentes, pero tiene una plantilla para pelear y seguir optando a los puestos de play-off. No nos podemos relajar porque es un equipo que puede pintarte los colores», avisa a las suyas.
De un modo paralelo, y con seis títulos en el zurrón, echa la vista atrás para comentar que cuando era niña ni se imaginaba jugar en División de Honor. «Yo veía a las mayores y ya era un reto para mí conseguir llegar al equipo sénior, pero a base de mucho trabajo y sacrificado, y de estar en estos equipos, se han podido dar los títulos y estoy muy feliz por la trayectoria», valora.
De cara la futuro, no cierra la puerta a seguir en el mundo del balonmano, —«no descarto coger algún día un equipo, igual con la base, que me gustan mucho los niños pero a día de hoy necesito un tiempo de desconexión»— como, del mismo modo, admite que volver a Galicia es una posibilidad. De momento, toca vivir intensamente su último año en activo.