Ángeles Pérez presenta en la Sede Afundación la exposición «Tramas»
22 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Un jersey de cañamazo cambió la vida de Ángeles Pérez, cuya obra artística se puede ver en una de las salas de exposiciones de la Sede Afundación hasta el 21 de febrero. Esta mujer, nacida en Pontevedra, llamó hace años la atención de un fotógrafo de moda de Milán por una prenda de cañamazo confeccionada por ella misma durante una etapa vital anterior en Londres. «El fotógrafo me preguntó cómo lo había conseguido y, cuando le dije que lo había hecho yo, me explicó que vendía reportajes a las revistas de moda y que le interesaba que hiciese varios para un reportaje; yo ni siquiera sabía qué era un reportaje de moda. Me enteré de cómo era y me fui a comprar algodón... y así empezó todo», recuerda la artista lanera, denominación que asume con orgullo.
A partir de ese momento, Ángeles Pérez se convirtió en diseñadora de moda y conoció la lana como tejido artístico. Fue un paso previo a abarcar otros aspectos artísticos. «Los fabricantes de lana me llevaban a las fábricas y yo tocaba con la mano esa maravilla, que era como acariciar una oveja, y decidí usarla también para hacer mis cuadros, o sea, darle vida. Así empecé, todo salió de este jersey», explica la artista.
En la exposición que se puede ver en la Sede Afundación hay «un poco de todo», como dice la artista para referirse al medio centenar de piezas incluidas en la muestra. Escogió Trama como título porque en un momento de su trayectoria decidió realizar la urdimbre agujereando la madera y, a partir de ahí, ella cosía. «Y de ahí pasé, también en otro momento, a trabajar con metal», añade Ángeles Pérez, que reconoce su atracción por el material reciclado. «Cuando empezó a desaparecer el famoso alambre de los gallineros, se acabó la producción, porque se sustituía por plástico o acero inoxidable, y yo recogí todo lo que quedaba para hacer mis cosas», explica. De hecho, en la exposición hay una serie, la última, que es en material negro, que no existió nunca en el mercado, porque fue hecho por el fabricante para un cliente especial y acabó en sus manos.
Ángeles Pérez no tiene miedo a quedarse sin lana. Atesora material de 30 y 40 años de antigüedad. «Cuando los fabricantes de lana descubrieron que yo hacía estas cosas, pusieron a mi disposición lo que quisiera; ellos me daban un mandilón, una escalera y unas tijeras, y yo me ponía a recoger lo que me apeteciera y sigo teniendo mucho material; tengo lanas que ya no se fabrican», reconoce.
El método de trabajo de Ángeles Pérez es intuitivo porque no planifica las formas. «Cuando empiezo no tengo ni idea del resultado final, simplemente voy haciendo, incluso, lo estoy haciendo con el metal», señala la artista.
Entre las piezas que expone en Afundación se encuentra varios ventiladores bordados. «Son las rejilla de los ventiladores normales», aclara.
Actualmente, ya no trabaja en el sector del diseño de moda con lana. «Aquello duró 18 años, yo era la número uno de Italia, trabajaba con los grandes, pero esa actividad se ha terminado porque se ha dejado de fabricar aquel tipo de lana, ahora predomina el sintético y es una cosa completamente distinta; si utilizase material sintético, al poco tiempo, se quedaría todo apelmazado y negro, y se estropearía, mientras que el material que tengo yo de lana, aunque tiene 30 años, no tienen ni una bolita», apunta la artista, que en la actualidad trabaja su método artístico con personas mayores en residencias.