El Parque Nacional Illas Atlánticas perdió el 40 % de su biodiversidad marina en solo ocho años
VIGO
JOSÉ IRISARRI
Un estudio basado en muestras tomadas en las Cíes entre el 2014 y el 2022 advierte de una problemática que trasciende a la protección del espacio natural
11 ene 2026 . Actualizado a las 00:18 h.Los fondos marinos del Parque Nacional das Illas Atlánticas son cada vez menos ricos en especies. Un estudio promovido por el Centro de Estudios Avanzados de Blanes y la Universidad de Barcelona acaba de concluir que los archipiélagos gallegos perdieron el 40 % de su biodiversidad entre el 2014 y el 2022, es decir, una reducción de casi la mitad en solamente ocho años.
La investigación, publicada en la revista científica Diversity and Distributions, se basa en muestreos repetidos en los mismos hábitats del fondo marino de las islas Cíes, desde zonas poco profundas y bien iluminadas, dominadas por algas y otros organismos fotosintéticos, hasta comunidades situadas a mayor profundidad, con menos luz y una mayor presencia de esponjas y otros invertebrados, así como fondos detríticos aún más profundos, formados por sedimentos y algas calcáreas. Los investigadores alertan que el descenso se detecta en los distintos hábitats del fondo marino analizados, aunque con intensidades diferentes según la profundidad. Además, recuerdan que el descenso registrado en las Illas Atlánticas el similar al del parque del archipiélago de Cabrera, en el Mediterráneo.
«No solo hemos observado esta tendencia muy clara y preocupante de disminución de la diversidad de especies en los dos parques, sino que también hemos detectado cambios en la estructura de las poblaciones y en su composición», indica Xavier Turon, investigador del Centro de Estudios Avanzados de Blanes y autor principal del estudio. El estudio también advierte de que, «aunque la protección reduce de forma significativa las presiones locales, los parques nacionales no están aislados de su entorno y también responden a los efectos del cambio global derivado de las presiones humanas», lo que los convierte en «observatorios privilegiados para detectar cambios ambientales de manera temprana».
El estudio también destaca que sus resultados se obtuvieron con «técnicas genéticas avanzadas». Extrajeron el ADN presente en las muestras y amplificaron varios genes marcadores. Al comparar los fragmentos que actúan como una «huella genética» con la información de las grandes bases de datos genéticas internacionales, pudieron identificar las especies presentes, incluidas muchas que serían prácticamente indetectables con los métodos tradicionales. Este enfoque permitió analizar una enorme cantidad de información genética e identificar miles de formas de vida diferentes, con unas 5.500 unidades equivalentes a especies y cerca de 27.000 variantes genéticas, una resolución que hace posible detectar cambios incluso muy sutiles en las comunidades marinas a lo largo del tiempo.
Los investigadores también destacan que el estudio pone de relieve la importancia de incorporar técnicas genéticas avanzadas, como el metabarcoding y la metafilogeografía, en los programas de biomonitorización a largo plazo. «Disponer de series temporales sólidas permite no solo evaluar el estado de los ecosistemas marinos, sino también anticipar impactos y orientar con mayor eficacia las políticas y acciones de conservación y recuperación de la naturaleza», destacan.
El metabarcoding es una técnica que permite identificar organismos a partir de fragmentos de ADN presentes en una muestra ambiental. En lugar de analizar las especies una a una, esta metodología permite obtener una visión global de la diversidad de un ecosistema de manera relativamente rápida y exhaustiva. «Cuando iniciamos esta investigación, el uso del metabarcoding para realizar seguimientos temporales era muy poco habitual, especialmente en comunidades bentónicas marinas», indica Xavier Turon. «Esto ha provocado un importante vacío de conocimiento sobre la dinámica temporal de la biodiversidad», concluye.