Pierde la custodia de su hija en Vigo por instarla a llamar «mamá» a su madrastra
VIGO
Un informe psicosocial detectó el malestar de la menor
24 dic 2025 . Actualizado a las 01:47 h.Un padre, casado con otra pareja, ha perdido la batalla por obtener la custodia compartida de su hija no matrimonial, que ha recaído en la madre biológica. Una de las razones que llevó a la Audiencia Provincial a adoptar esa decisión es que la hija mostró su malestar porque en el entorno paterno la instaban a llamar «mamá» a la actual esposa del padre.
Un informe del gabinete psicosocial de octubre del 2025 que entrevistó a la menor así lo expone. Esa circunstancia impuesta, concluye la Audiencia Provincial, «afecta a la estabilidad de la menor en la diferenciación de los roles que corresponde a su madre y a la esposa del actual padre». Este es un argumento que impulsa al tribunal a mantener la custodia exclusiva de la madre..
Otra de las razones es que el padre le empaqueta a la madre a la menor cuando la niña tiene ansiedad y no la va a recoger cuando le tocan las visitas. Él alega que prefiere dejar en manos de la madre la labor de tratar el estado psicológico de la menor por ansiedad. La Audiencia Provincial concluye que él mismo revela la calidad de la relación entre la madre y la hija en tanto «productora de bienestar». Por ello, la sala considera que la custodia ha de recaer en la madre biológica.
La sentencia fue dictada el 20 de octubre por la sexta sección de la Audiencia de Pontevedra, con sede en Vigo. Al parecer, el matrimonio tenía un conflicto sobre su hija no matrimonial con denuncias cruzadas en el Juzgado sobre la Violencia de la Mujer, que fueron archivadas. El juez de violencia otorgó la guarda y custodia en exclusiva a la madre en el 2023 y este apeló.
En el 2025, un informe psicosocial indicó que la falta de comunicación y la alta conflictividad entre los progenitores limita la posibilidad de establecer una cooperación adecuada, todo ello desaconseja una custodia compartida, y se sugiere que la guarda y custodia se atribuya a la madre». Y esa batalla influyó en la menor, a medida que crecía.
El juez de violencia otorgó la guarda y custodia en exclusiva a la madre en el 2023 y este apeló. El progenitor reclamó que le diesen la custodia y que su expareja le abonase 300 euros al mes, o bien le otorgasen la custodia compartida. El padre argumentó que una trabajadora social y un psicólogo, en el 2020, «profesionales del Imelga que son objetivos y claros», entregaron un informe psicosocial en el que eran favorables a la custodia compartida pero el juez se opuso sin motivación ni explicación y omitió cualquier mención.
Tensa relación
El progenitor alegaba que un informe le daba la razón a él en el 2023 y otro, del 2025, no, por lo que quiso impugnar a los profesionales que redactaron ese último estudio. Sin embargo, la sala cree que ha habido un cambio de circunstancias que lleva a desaconsejar custodia compartida. Y, sobre todo, dos observaciones han reforzado la creencia del tribunal de que la hija estará mejor con la madre. Una es el malestar de la menor por tener que llamar «mamá» a la esposa actual del padre y otra que, cuando la niña tiene ansiedad, el padre se la deja a la madre biológica aunque a él le toque hacer la visita.
El tribunal concluye que la tensa relación de los padres es grave, debido a las denuncias cruzadas entre ellos, por malos tratos, lesiones y abusos sexuales, todas ellas archivadas. Esa mala relación hace inviable compartir la custodia.