Vigo recuerda al grupo de autoapoyo VIH-Sida El Imán en su 35 aniversario

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El acto para recordar el trabajo del grupo El Imán se celebró a las puertas de la parroquia del Cristo de la Victoria, en el barrio de Coia, que sufrió con especial crudeza los años de la droga entre los jóvenes.
El acto para recordar el trabajo del grupo El Imán se celebró a las puertas de la parroquia del Cristo de la Victoria, en el barrio de Coia, que sufrió con especial crudeza los años de la droga entre los jóvenes. M.Moralejo

La cita tuvo lugar frente a la iglesia parroquial del Cristo de la Victoria, en el barrio de Coia, que sufrió especialmente la lacra de la droga

30 nov 2025 . Actualizado a las 16:55 h.

En la víspera del Día Mundial del SIDA, la comunidad de Vigo se reunió para rendir homenaje a los 35 años de historia del grupo de autoapoyo VIH-SIDA Imán, fundado en 1990 en la Unidad Asistencial de Drogodependencias Cedro. La cita tuvo lugar frente a la iglesia parroquial del Cristo de la Victoria, en el barrio de Coia, un lugar cargado de emociones para todos los implicados en este movimiento social, ya que aunque la droga se extendió por toda la ciudad, Coia sufrió especialmente esa lacra entre los más jóvenes del vecindario.

El acto congregó a miembros de la comunidad, activistas y exintegrantes del colectivo. En sus intervenciones, Antón Bouzas destacó la importancia de los primeros años del grupo, cuando Vigo se enfrentaba a un grave problema de salud pública derivado del consumo de drogas inyectables y la propagación del VIH, una situación que marcó profundamente a la ciudad y a sus habitantes.

Como parte del homenaje, se presentó el libro A sida: Premios relato curto e poesía, y, como gesto simbólico, se plantó un cedro en el jardín de la iglesia, en un espacio que ha sido testigo de la resistencia y el acompañamiento mutuo. Este árbol simboliza el agradecimiento del grupo a la comunidad parroquial y su apoyo en tiempos de adversidad.

Bouzas, activista social y excoordinador del colectivo Os Ninguéns y de El Imán, rememoró la valentía de aquellos que enfrentaron el estigma y la exclusión. «Nos acompañaron nos peores momentos, no traballo de preparación para a morte, no duelo, e en nosas tenaces reivindicacións por mejores condicións para as persoas afectadas polo VIH e a drogodependencia», recordó.

En su intervención también destacó la presencia en el acto de una mujer cuya madre padeció el sida: «A situación era tan terrible que había nenos de 13 anos inxectándose droga por vía intravenosa. A súa nai, que morreu de sida, chegou a Cedro con 13 anos. Foi unha época durísima que afortunadamente se superou», relató.

La conmemoración también fue un espacio para recordar los logros alcanzados por el grupo a lo largo de los años, como la lucha por la aplicación de programas de metadona y la creación de unidades intrahospitalarias de cuidados paliativos. «Sentimos o calor desta comunidade nas visitas aos hospitais, nas mobilizacións pola reforma da Renda de Integración Social de Galicia, e nas tantas outras accións solidarias», expresó el excoordinador del grupo, añadiendo que la relación entre la parroquia del Cristo de la Victoria y el colectivo fue fundamental en la lucha contra la enfermedad.

En el acto se dio lectura también de un manifiesto firmado por el colectivo en 2004. En este texto, se recordaba la colaboración de la comunidad parroquial del Cristo de la Victoria en los momentos más difíciles, cuando el grupo de autoapoyo Imán luchaba por la visibilidad de los afectados por el VIH: «Cando o pasado 18 de outubro do pasado ano, no encerro que levamos a cabo nos vosos locais parroquiais, onde unha vez máis reivindicábamos que se tiveran en conta propostas na reforma da Renda de Integración Social de Galicia-Risga, ofrecíamos á vosa comunidade este cedro que hoxe imos plantar no xardín da vosa e nosa igrexa, nesta terra fértil, nai de mulleres e homes, que nos peores momentos do avance imparable da sida tivemos a sorte de atoparnos e a partir de aí camiñamos xuntos nunha loita seria, reflexiva, tenra e tenaz».

A lo largo de los años, el grupo de autoapoyo Imán no solo luchó por los derechos de las personas con VIH, sino que también desarrolló una metodología propia conocida como politicoterapia, un enfoque que combinaba la intervención sociopolítica con objetivos terapéuticos. «No camiño liberador da politicoterapia, traballamos, por exemplo, coa técnica xaponesa Kin Sugi Kit, que consistía en restaurar cerámicas unindo as pezas rotas cunha laca especial e resaltando as cicatrices con po de ouro, prata ou platino», explicó Antón. 

El acto también sirvió como recordatorio de que, aunque se ha avanzado mucho, la lucha continúa. Como el activista destacó, «hoxe estamos mellor, pero sabemos que aínda queda moito por facer para que ninguén máis teña que vivir á sombra nin co estigma».