Un sistema con IA de dos vigueses adapta cada película a emociones del espectador
VIGO
El filme «se construye ante tus ojos», explica el cineasta Carlos Fernández de Vigo, ganador de un Goya junto a Lorena Ares por «Cafuné»
26 nov 2025 . Actualizado a las 00:49 h.La inteligencia artificial (IA) también entra en el cine y lo hace casi desde el multiverso porque son muchos los frentes que aborda. La forma de ver cine o incluso de entenderlo podría cambiar para siempre. Salaia es un innovador proyecto liderado por el director, guionista y creador digital Carlos Fernández de Vigo, junto con la también viguesa Lorena Ares. «Somos como Chip y Chop», describe el primero. Ambos encabezan esta iniciativa impulsada por su empresa, Professor Octopus AI Lab, con el apoyo de la distribuidora Golem, el Gobierno de Navarra y la colaboración tecnológica de HP.
Fernández, que se formó como economista en la Universidad de Vigo y desarrolló durante dos años una spin off tecnológica en la de Santiago, define Salaia (acrónimo de Sistema Autogenerativo para la Adaptación mediante Inteligencia Artificial de Intervenciones Audiovisuales) como «el primer sistema basado en inteligencia artificial capaz de adaptar una película en tiempo real según las emociones colectivas del público». El vigués, que presentó ayer el proyecto en Pamplona, señala que es la culminación de dos décadas de trabajo en la intersección entre tecnología y audiovisual. «Llevo 20 años dirigiendo empresas innovadoras y de base tecnológica. He desarrollado tecnologías de IA, he trabajado con las universidades gallegas, con la Complutense, con las catalanas y las navarras… y hemos diseñado este proyecto junto a un equipo formado por ingenieros, artistas, abogados, sociólogos. Pero si me preguntan quién soy, diré siempre lo mismo: soy guionista y director de cine», resume.
Sus credenciales lo avalan: sus tres últimas películas han estado nominadas a los Goya y Cafuné, codirigida con Lorena Ares, obtuvo este año el premio. Su trayectoria acumula más de 300 selecciones internacionales, además de galardones como el Gaudí o el Mestre Mateo. «Somos un mix entre ingenieros y artistas. Durante años fue difícil explicar esa doble identidad, pero con la disrupción de la IA se entiende mejor: el futuro pertenece a quienes combinan profundidad tecnológica con sensibilidad artística», afirma.
Fernández de Vigo sostiene que la irrupción de la inteligencia artificial no es solo un avance tecnológico sino «una disrupción que va a cambiar el modelo de pensamiento de nuestra sociedad». Él y su equipo llevan más de siete años preparándose para este momento. «Cuando vimos hacia dónde iba la IA decidimos invertir todo lo posible en conocimiento y en la creación de un equipo sólido».
Ahora Octopus AI Lab cuenta con unos 25 técnicos y artistas, y otros tantos trabajan desde el campus de la Universidad Pública de Navarra en proyectos vinculados. El cineasta explica que la clave es la convivencia constante entre perfiles técnicos y creativos: «Tenemos una nave industrial donde todo el mundo trabaja en comunicación: ingenieros con artistas, sociólogos con programadores.... Esa mezcla permite que la IA se construya alrededor del talento humano».
El sistema emplea visión artificial y cámaras infrarrojas capaces de identificar el estado emocional del público sin necesidad de dispositivos adicionales, el público no tiene que colocarse ningún aparato . «Todo se procesa en tiempo real mediante modelos de IA desarrollados junto al catedrático Mikel Galar, considerado por la Universidad de Stanford entre el 3% de los científicos más influyentes a nivel mundial», cuenta.
Durante la presentación mostraron escenarios que se ajustan al contexto del público, cámaras que se reconfiguran automáticamente según la acción y personajes que generan sus propios diálogos en tiempo real. «Todo junto es una película que se construye ante tus ojos», explica.
Añaden que es la evolución natural de Emotional Films, un proyecto pionero diseñado para adaptar una película a las emociones de un único espectador en un entorno controlado. Esta iniciativa, presentada en 2023, planteaba la posibilidad de personalizar la narrativa en tiempo real según la respuesta emocional individual.
Salaia puede parecer reciente, pero recuerda que lo diseñaron cuando la tecnología no estaba lista. «La IA era demasiado académica. Lo aparcamos más de una década y lo retomamos en 2022», cuenta. Hoy, asegura, «lo más complejo está hecho» y trabajan ya en una primera prueba narrativa completa que se espera para la segunda mitad de 2026.
Aunque lleva 15 años fuera de Vigo, mantiene su vínculo con Galicia y avanza que Octopus iniciará conversaciones para reabrir delegación. «Queremos tender puentes y compartir conocimiento con universidades y empresas gallegas». Para el cineasta, lo que viene será rápido: «Si tengo que comparar la IA con algo, lo hago con la imprenta, pero lo que llevaba siglos, ahora sucederá en pocos años», asegura el creativo que aspira a transformar la experiencia cinematográfica.