El piloto vigués recibió la llamada de Honda cuando estaba a punto de tirar la toalla, se reivindicó ganando en Estados Unidos y sueña con volver a TrialGP
25 jul 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Jorge Casales Carrasco estaba en modo retirada en el otoño pasado. Había vivido un año difícil en lo deportivo en en el 2023 en Sherco, donde más que una moto de competición tenía una de desarrollo, y en el 2024 como piloto privado con buenos resultados, pero a costa de vaciar los bolsillos hasta tener que abandonar por falta de presupuesto. En ese contexto, recibió una llamada desde Estados Unidos que el invitaba a correr el Campeonato americano de trial para Honda y el vigués aceptó, se adaptó a la moto de cuatro tiempos y dominó con mano de hierro un certamen con un punto menos de nivel que el Mundial, pero con muchos pilotos en pocos puntos. La experiencia fue redonda y no descarta repetir el próximo año, aunque el sueño de volver al Mundial sigue vigente. En la prueba de TrialGP de Estados Unidos, demostró que puede estar con los mejores del planeta.
«En octubre del 24 me planteé parar, no veía la luz, ya que económicamente no se podía hacer, pero en noviembre recibí una llamada de Estados Unidos, era el team manager del equipo de trial de América y me dio la oportunidad. Honda es el mejor equipo del mundo en el motociclismo, dije que sí, hablamos con Honda España para combinarlo para mis entrenos cuando estoy aquí y, poco a poco, me adapté a la Montesa Honda y fuimos trabajando hasta que empezamos el campeonato en abril», recuerda Jorge del inicio de la aventura.
Aceptado el reto, tuvo que hacerse una composición de lugar de lo que venía en camino. «El nivel de dificultad de las zonas no es como el del Mundial ni como en España, sino que está un punto más abajo, pero eso hace que todo el resto de pilotos puedan estar más cerca. Son carreras en pocos puntos, todos juntos y cuesta bastante ganar carreras», dice el vigués, que desde el principio vio como principal hándicap «la adaptación a la moto, porque nunca había llevado una moto de cuatro tiempos y es una conducción bastante diferente».
Para superar este obstáculo, encontró el apoyo de Honda, «que se involucró bastante. Escucharon mis necesidades en la moto e hicieron todo lo posible en tiempo récord para que estuviese todo a punto. A nivel de pilotaje y de conducción sabíamos que estábamos un punto por encima de los pilotos americanos». Cuando llegó el momento del campeonato, Jorge comenzó a marcar distancias desde las primeras carreras y, aunque también hizo algún segundo puesto, llegada la hora de la verdad, no dio opción a sus rivales.
De regreso a Europa y con el título en el bolsillo, Casales Carrasco hace el mejor de los balances. «A nivel de disfrutar, de profesionalidad, ha sido uno de los mejores años de mi carrera. El campeonato americano es un pelín más fácil, pero la afición ayuda más al americano y al extranjero lo miran con lupa. Ganar allí no es fácil, hay pilotos que lo han ido hacer y les ha ido muy justito. Para mí es un gran logro, sabe a victoria por la poca adaptación que tuvimos con la moto y con la mala racha que llevaba en los últimos años en general, con las ayudas y el tema de equipos». Piensa que el triunfo le abre las puertas para repetir el próximo año: «La intención está. Hay un parón en agosto y en septiembre tendremos que sentarnos a ver qué pasa con mi futuro porque he demostrado que en el Mundial sigo siendo competitivo y puedo dar guerra. Me gustaría tener una moto un poco mejor y ver qué podría hacer en e Mundial».
Porque durante su estancia en Estados Unidos, el vigués pidió a la marca correr la cita americana de TrialGP y demostró con una moto satélite que puede estar con los mejores. «El primer mes en Estados Unidos tuve las dos primeras carreras en Texas y en California y el feelling con el equipo y la convivencia estaba muy bien, me encontraba a gusto con la moto. Luego, volví a entrenar un par de semanas a España, me encontraba muy bien y lo comenté allí, que es donde se hace el desarrollo. Les propuse correr el Mundial y aunque la moto era satélite, no como la de Bou o Marcelli, que pesan menos. Me dijeron que sí, que probase, y en uno de los días conseguí ganar a una moto oficial y el resto de los días estuve peleando», por eso ahora mantiene la esperanza de volver al primer escalón: «Tengo ganas y fe en que salga algo, pero el trial ahora mismo está pasando un momento difícil y lo que no voy hacer es tirarme a la piscina como hice en el pasado. Si voy es para ir bien y luchar por todas las posiciones».
El vigués explota su faceta de profesor montando una escuela de trial del Barcelona
Jorge Casales ha dado un paso más en el mundo del trial y ha creado una escuela en Barcelona. No se trata de una actividad extraescolar para niños, sino una iniciativa pensada en modo tecnificación para los pilotos que quieren mejorar.
Todo comenzó cuando el vigués comprobó que se le daba bien el oficio de docente. «Los pilotos de trial, en nuestra vida profesional, a veces hacemos algo de profesores. Damos cursos aleatorios y en los últimos años, lo había hecho un poco más, me notaba muy a gusto, notaba que la gente aprendía rápido y les gustaba y el año pasado, cuando acabé mi carrera, decidí empezar con una escuela y ver qué salía».
El pasado año dio los primeros pasos ofertando la actividad en la red social Instagram y todo fue sobre ruedas. «Comencé en octubre y en enero ya tenía bastantes pilotos, sobre todo, gente amateur, pilotos que quieren entrenar uno o dos días a la semana como quien tiene un preparador físico en un gimnasio. No es una escuela para niños, no es una extraescolar, sino un intento más profesionalizado, como una tecnificación».
Jorge ya cuenta con alumnos que llegan desde puntos como Alemania o Bulgaria que quieren aprender y se pasan unos días en Barcelona a sus órdenes. Para entrenar, el campeón de América le ofrece la opción de un circuito o el monte. «Para los que quieren seguridad, tenemos un área permanente de trial, donde pagas la cuota y puedes entrenar y está cerrada, vallada y protegida. Luego, tengo algún piloto que quiere explorar un poco más la montaña y hacemos escapadas en los alrededores de Barcelona».