Puentes que sí están protegidos en Vigo

a.martínez VIGO / LA VOZ

VIGO

Alejandro Martínez

Vallas anticaídas dan seguridad en media docena de pasarelas de la AP-9

03 mar 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

El Concello analiza qué medidas tomar para evitar nuevas caídas desde el ascensor Halo mientras otros puentes que cruzan la AP-9 ya cuentan con vallas de seguridad para evitar incidentes de este tipo. Media docena de pasos están dotados con esos sistemas de protección en el tramo de autopista comprendido entre el puente de Rande y la última salida en la calle Alfonso XIII.

Los cierres de más de dos metros y medio de altura protegen a los usuarios ante cualquier caída que se pueda producir por múltiples causas. También es una forma de disuadir a los vándalos para que no arrojen objetos a la calzada. Hace años la policía estuvo en alerta por unos gamberros que se dedicaban a arrojar piedras de los viaductos que cruzan esta vía de comunicación en el acceso a la ciudad. Se trata de una medida de seguridad que también tiene la finalidad de salvaguardar la integridad de los usuarios de la autopista. Estas fechorías han provocado grandes sustos a los usuarios de la autopista que los han padecido e incluso accidentes con heridos graves.

Alejandro Martínez

La posibilidad de emplear vallas de protección en los brazos que conforman el círculo del ascensor Halo es algo que muchos ciudadanos creen que las autoridades deberían tener en cuenta. De hecho, es una medida que ya existe en otras zonas muy cercanas al Halo. El paso peatonal que cruza la autopista en un extremo de Vialia y que conecta con la calle Canadelo Baixo está prácticamente encajonado gracias a la malla metálica a ambos lados de la pasarela. «No queda horrible. No me había dado ni cuenta. Me parece que deberían pensar en una medida así porque podría haber más víctimas», señala Victoria Llamazares, una estudiante que pasa a diario por esa zona. «Estéticamente las vallas no son bonitas, pero hacen su función. Creo que esto ya se tenía que haber previsto en su día en la construcción del Halo», afirma Clavel González. «Voy siempre corriendo y no me fijo. Por muchas precauciones que se tomen, el que quiera tirarse lo acaba haciendo, pero esta medida está muy bien, sobre todo para prevenir que los niños sufran accidentes», dice Jorge, otro usuario que suele atravesar la pasarela peatonal sobre la autopista.

Las alarmas se dispararon después de que dos personas se suicidaran lanzándose al vacío desde el Halo recién estrenado. El Ayuntamiento celebró reuniones internas para analizar la situación y la única medida visible que se llevó a cabo fue la de desplegar una mayor vigilancia policial en la zona.

Seguridad

La empresa de arquitectura responsable de la obra, AM2, confirmó que la instalación cumple con todos los estándares de seguridad, si bien el peligro está ahí si algún usuario no hace un uso responsable de la instalación. De hecho un motivo de preocupación ha sido observar a personas sentadas sobre la repisa circular del Halo. Con una adecuada protección, los usuarios más inconscientes del peligro no tendrían forma de subirse a la plataforma de la que les separa menos de un metro para caerse al vacío.

Alejandro Martínez

Otros pasos que vuelan el ramal de la autopista que conecta con Vigo, sin embargo, no gozan con este tipo de protección. Por ejemplo, el de la calle Buenos Aires, que une la Travesía de Vigo con el barrio de Teis. Los pasos elevados de Xorxa y A Trapa tampoco cuentan con este sistema de protección. Normalmente, los pasos peatonales que vuelan la autopista pertenecen al Ministerio de Transportes, organismo que decide sobre la instalación de este tipo de medidas de seguridad. Cuando se trata de vías urbanas normalmente es una competencia municipal. Otro ejemplo cercano de vallas anticaídas lo encontramos en Baiona. La Diputación de Pontevedra instaló estas protecciones en una carretera de su competencia que pasa por encima de la AG-57 en Baredo. Un informe de la Policía Local aconsejaba tomar esta medida después de que, en los últimos años, tres personas decidieran arrojarse voluntariamente desde este lugar.

Alejando Martínez