Del volei a soñar con la fórmula 1

MÍRIAM V. F. VIGO / LA VOZ

VIGO

Pablo Penedo, uno de los nombres propios del Club Vigo durante años, es ingeniero mecánico, ha hecho un máster en automovilismo y aspira a trabajar en este deporte

26 oct 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

El nombre de Pablo Penedo (Vigo, 1996) está estrechamente vinculado al voleibol, deporte que practicó desde los seis o siete años, calcula. Tras muchas temporadas siendo un referente del Club Vigo, el curso pasado dejó de jugar y ahora es un aficionado más. Pero el gusanillo del deporte lo mata de otra manera: es ingeniero mecánico, acaba de terminar un máster en automovilismo y persigue el sueño de trabajar en la fórmula 1.

Cuenta que, aunque parezca que no, las dos cosas están relacionadas en su caso. «El background que tenía como deportista me ha ayudado y me ayuda en el momento en que estoy ahora. Tienes que tener paciencia, ser insistente, esforzarte un montón y la competitividad es enorme», compara los dos mundos en los que se ha movido. Añade que ambos retos requieren un estilo de vida concreto y mucha intensidad, ya sea ir al gimnasio o marcharse a Londres a cursar un máster específico como hizo meses atrás. «Lo veo como una continuación de lo que fue mi trayectoria como deportista semiprofesional», indica.

Esta etapa finalizó la temporada pasada sin que hubiera un único desencadenante. Fueron varios factores los que condujeron a algo que, al final, considera que se produjo de manera natural. El primer detonante fue una lesión que sufrió hace cinco años y de la que nunca se recuperó del todo, por mucho que volviera a jugar. «Fue duro, siempre con problemas y dolor. Acabas pensando que para jugar así, igual no merece la pena», comenta.

Estuvo casi un año parado, lo que para él supuso prácticamente un cambio del todo a la nada. «El voleibol me encantaba. Aunque mis padres insistían en que lo primero eran los estudios, lo que me apasionaba era este deporte y daba el 100 %», recuerda. Cuando lo analiza desde su perspectiva actual, concluye que estuvo durante muchos años «a una intensidad demasiado alta, sin parar, con una carga muy alta» y eso también le pasó factura. La motivación ya no era la misma. «En el tiempo que no entrenas, sales de la dinámica del equipo. Es un cambio radical en tu vida», observa.

Paralelamente, a medida que se acercaba el final de sus estudios, y sabiendo que su futuro estaba en la ingeniería y no en el deporte, este último iba pasando a un segundo plano. «Fue una decisión complicada, pero creo que bastante lógica. No fue de un día par otro, sino algo progresivo», indica. Además, en el año 2019, se había metido «de chiripa» en el proyecto de fórmula 1 de la Universidad de Vigo, en el que alumnos fabrican un coche para correr que compite con otras universidades.

Cuando le hablaron de ese proyecto, no solo era algo que no tenía en mente, sino que ni lo conocía, pese a que es un mundo que siempre le había atraído. «Me hablaron de ello y me animaron a presentarme a las entrevistas porque no perdía nada. No me imaginaba lo que iba a suponer para mí», rememora. Y añade que la carrera no le entusiasmaba hasta ese momento y fue un punto de inflexión: «Descubrí una parte de la ingeniería que me apasiona».

Máster y horizonte laboral

Durante los dos años que estuvo en el proyecto, lo compaginó con un volei que iba cediendo terreno en su vida. Hasta que el año pasado, lo dejó al irse a cursar un máster de automovilismo a Inglaterra para acabar de orientar su formación académica hacia el ámbito al que se quiere dedicar. «Me apasiona la ingeniería aplicada al deporte, a la competición de alto rendimiento. La rodilla ya no me dejaba estar al 100 % por mucho que yo quisiera y encontré esa parte de competitividad en otro sitio», valora.

La experiencia en Inglaterra fue muy positiva tanto en lo que se refiere al aprendizaje como al ámbito personal. Y ahora apunta a volver para perseguir su sueño. «Formarme allí era la manera de estar más cerca de lo que quiero. Ahora, el futuro es incierto, como para toda la gente de mi generación. Me iré a trabajar en lo que salga y pelear para llegar a la fórmula 1», dice.

Mientras, está feliz del buen momento del Club Vigo, que ha ganado sus tres primeros partidos. «Tienen un equipazo y me alegro mucho. Es una tranquilidad y es más fácil dejarlo sabiendo que están en buenas manos».