Goteo constante de fieles por el recorrido de la imagen religiosa, que hoy no saldrá
01 ago 2021 . Actualizado a las 13:29 h.«Hay mucha más gente que nunca en la víspera del Cristo; la entrada es constante, y mañana [por hoy] será mucho mayor», dice José Manuel Cabaleiro, miembro de la Cofradía del Cristo de la Victoria y encargado de regular la entrada en la concatedral de Santa María de Vigo, que desde finales del pasado año también es basílica. Si ya en los años anteriores a la pandemia cada vez había más gente que se adelantaba a la procesión para mostrar su fidelidad al Cristo, el pasado año y este, esa otra procesión ha multiplicado el número de asistentes.
«La primera misa del domingo será a las siete de la mañana y con toda seguridad habrá trescientas personas esperando para entrar; desgraciadamente, solo podrán entrar 120 debido a las medidas sanitarias que estamos aplicando», señala el cofrade vigués, quien explica que están siendo muy estrictos en los accesos a la antigua colegiata y en el ordenamiento interno de los fieles.
Por primera vez en los algo más de dos siglos de antigüedad que acumula esta manifestación, la comitiva oficial religiosa no saldrá a las calles de la ciudad por segundo año consecutivo. El repunte de contagios de covid experimentado durante el mes de julio ha provocado la cancelación del acto sin otras alternativas posibles. Sin embargo, los fieles no quieren renunciar a mostrar en público sus creencias cristianas. «Ya vine el año pasado por mi cuenta; soy muy devota del Cristo y por eso vengo. Este año, tengo muchas cosas que agradecerle», explica una señora que baja por la calle Real hacia O Berbés. Van en pequeños grupos o individualmente, pero todos portan velas encendidas como lo harían cualquier primer domingo de agosto, pero sin la fanfarria propia de la procesión. Algunos fieles van descalzos, y no son pocos los que portan más de una vela en representación de familiares impedidos.
«El pasado miércoles ya realizaron el recorrido procesional un grupo de 26 personas», apunta José Manuel Cabaleiro para explicar la singularidad de este año. Hoy, las expectativas son incluso mayores.
La cofradía no quiere promocionar esta forma de vivir la festividad del Cristo de la Victoria, pero se ve obligada a prestarle atención debido a las medidas sanitarias que debe cumplir el templo en este día, por eso ayer se regulaba la entrada en el mismo y las personas interesadas debían esperar su turno en una fila.
Quienes no son tan optimistas con las previsiones de asistencia de fieles son los vendedores de velas y exvotos que todos los años se sitúan en puntos estratégicos del Casco Vello. «Xa ve», exclama uno de ellos cuando se le pregunta por el ritmo de ventas. Y el «xa ves» se traduce en un goteo de compras. Es un habitual de la venta de velas en todas las citas del calendario religioso del entorno de Vigo lo que le permite dar una visión global de la actualidad del negocio. «É igual en todos os santuarios. Todos estes repuntes afectannos a nós; a ver se o ano que vén podemos vir sen o voseiro», afirma, señalando la mascarilla que porta.
Precedentes
La procesión del Cristo de la Victoria se realizó por primera vez el 28 de marzo de 1810 como acto de acción de gracias por la victoria del año anterior ante las tropas francesas. Desde entonces, la fecha ha ido moviéndose en el calendario hasta llegar al actual primer domingo de agosto. En todo ese tiempo, en contadas ocasiones fue suspendida. Durante el siglo XX no salió en dos ocasiones. La primera fue en 1934 debido a una gran tormenta, y la segunda se produjo en el año 1936 debido al inicio de la Guerra Civil. Sin embargo, nunca antes se prolongó la suspensión dos años consecutivos como ocurre ahora debido a la pandemia del coronavirus.