Ovales de andar por casa

m. v. f. VIGO / LA VOZ

VIGO

M.MORALEJO

Rugbi El Club Vigo diseña un plan de entrenamientos específicos online que sus deportistas pueden desarrollar en sus domicilios con lo que tienen a mano

28 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

En el Vigo Rugbi reconocen que hace tiempo que sospechaban que la pandemia iba a interrumpir de nuevo sus entrenamientos -retomados en octubre- como ya había ocurrido en el mes de marzo. La experiencia del confinamiento y esa previsión de que volvería a suceder les permitieron trabajar a fondo lo que presentan como un plan específico de entrenamiento online que ha han puesto en marcha con sus categorías inferiores esta misma semana.

El director deportivo de las categorías inferiores de la entidad, Óscar Ferreras, admite que el parón de hace camino de un año les cogió desprevenidos. «Fue inesperado, todo se cortó de golpe. Poco a poco, los entrenadores nos íbamos reuniendo telemáticamente y poniendo en común ideas para trabajar con los chavales», recuerda. Llegaron a hacer sobre media docena -calcula- de reuniones con sus deportistas pero «no tuvo continuidad, se trataron temas puntuales esperando a que volviera la normalidad». Sin embargo, ahí se sentaron las bases de los entrenamientos que ahora organizan ya con una metodología y unas claves establecidas.

«Éramos conscientes de que probablemente nos volveríamos a quedar sin actividad en el campo. Estábamos sobre aviso y nos fuimos preparando», desgrana. Los objetivos eran dos: seguir trabajando el aspecto físico y, a la vez y no menos importante, expone, «seguir manteniendo el contacto y que no se pierda ese vínculo de amistad y compañerismo creado entre todos» y que miman al máximo.

Hablando entre todos los miembros de los cuerpos técnicos de las diferentes categorías, pactaron comenzar con dos días a las semana en grupos de 20-25 personas agrupadas por edades. «Además de un entrenamiento en sí, les ofrecemos la oportunidad de socializar, seguir relacionándose y viéndonos las caras aunque sea a través de la pantalla», subraya.

La parte física tiene sus complicaciones. «Hay que adaptar las tareas para que todos las puedan hacer en casa, teniendo en cuenta también que unos tienen más espacio que otros», plantea. Pretenden hacer llegar balones a todos los niños que no tienen, pero mientras, «se echa mano de lo que todo el mundo tiene en casa: desde un osito de peluche a un rollo de papel, un palo de escoba, cucharas...» con la intención de que, de una manera u otra, nadie se quede sin realizar los ejercicios.

La edad es un factor que han tenido también muy en cuenta. «El planteamiento varía en función de que sean los más pequeños, de seis a nueve años, o los de 17», si bien en ambos casos se busca motivarles y que sigan en contacto con el rugbi. «Intentamos que se diviertan, que lo pasen bien. Llevar los entrenamientos online es complicado también para ellos y necesitamos que se enganchen y pasen un rato divertido». Por ahora, niños y padres les transmiten que está siendo un éxito.

Un reto para los técnicos

Para los propios técnicos, inevitablemente, también constituye un reto importantísimo. «Es algo nuevo y hay que adaptarse día a día para coger más soltura y mejorar», recalca. Lo mismo les había pasado con los protocolos presenciales que venían desarrollando en los entrenamientos. «El nuestro es un deporte de contacto y fue difícil gestionarlo. A los chicos les costaba aceptar que había muchas cosas que ya no podíamos hacer, incluido jugar partidos», recalca. Y una vez adaptados, «anímicamente es un chasco volver a casa después del esfuerzo», aunque en el club entienden e intentan hacer ver a sus deportistas que era necesario.

Una parte clave en el diseño de estos entrenamientos ha sido el director técnico del club, Pablo Cabrera, que también es analista de vídeo y juega un papel especialmente importante a medida que crece la edad de los grupos. En cuanto al primer equipo, todavía están ultimando el inicio de sus sesiones online, ya que al no estar este año en categoría nacional tras haber renunciado a la División de Honor B, también deben parar. La idea es la misma para todas las categorías: seguir enganchados al rugbi del modo que sea.