El Cunqueiro da marcha atrás y pone sofás para el personal tras las protestas

Ángel Paniagua Pérez
Ángel Paniagua VIGO / LA VOZ

VIGO

La dirección los retiró de las salas de estar de las plantas para evitar brotes en el personal de enfermería; ahora dice que vigilará que se cumplan los aforos

14 nov 2020 . Actualizado a las 21:34 h.

La dirección del área sanitaria de Vigo se ha visto forzada a volver a poner sofás en las salas de estar de enfermería de las plantas del Hospital Álvaro Cunqueiro. Entre el miércoles y el jueves los retiró por sorpresa con el objetivo de que se cumplan los aforos, que establecen que solo tres personas pueden estar en esos espacios. Quería, aseguró un portavoz, evitar brotes de covid en reuniones entre personal sanitario. Pero las protestas arreciaron, sobre todo el jueves, y ayer mismo la gerencia dio la orden de dar marcha atrás y volver a colocar los sofás en las salas de estar, que el personal utiliza para descansar, sobre todo en el turno de noche.

«Ante la mala acogida de la medida, que solo buscaba salvaguardar la seguridad del personal, se ha decidido restituir los sofás», confirmó un portavoz oficial de la dirección. Eso sí, con un compromiso, advirtió: «Los aforos deben respetarse y se va a supervisar que así sea; si no, se volverán a retirar».

«Desde la comisión de centro hicimos entrar en razón a la gerencia después de su nefasta decisión y tras largas conversaciones», aseguró la presidenta de la comisión, María José Diéguez, de Comisiones Obreras. «Todos sabemos que no se puede bajar la guardia en la protección, y menos los sanitarios, pero necesitamos las mejores condiciones de trabajo para superar la pandemia», aseveró.

En su reunión del martes, la dirección les dijo a los sindicatos que se habían detectado varios brotes en el hospital vinculados a las reuniones informales. En la última semana, las bajas de personal afectado por el covid se han duplicado (el jueves había 49). Además, un brote entre personal de enfermería de un quirófano de guardia llevó a sustituir a seis profesionales con personal de otro quirófano y a suspender operaciones -el sindicato Satse negó que la suspensión sea por falta de enfermeras, como afirma la dirección-.

Pero la medida de retirar los sofás generó una fuerte respuesta emocional del personal de enfermería del centro. «Me he sentido insultada y atacada, como persona y como colectivo», explica la enfermera Marta Lores. Asegura que están cumpliendo las restricciones de aforo y que llevan tiempo reclamando mascarillas FFP2 y no las quirúrgicas. «En medio de esta lucha diaria toman esta medida de retirar los sofás y las sillas», resume.

Muchas profesionales se lo encontraron de repente el miércoles por la noche. La dirección aseguró que iba a poner sillones individuales, que permiten descansar, en lugar de los sofás en los que cabrían hasta seis personas. Pero el miércoles, en algunas salas no había nada y en otras simplemente unas sillas rígidas. El jueves sí se empezó a poner sillones, pero para entonces ya se había montado la revuelta.