Las colas bajan pero el hambre continúa

Las oenegés aumentan los días de reparto tras la alerta sanitaria para evitar aglomeraciones y que no se generen grandes hileras de ciudadanos en la vía pública que puedan poner en riesgo su salud


vigo / la voz

Las colas de ciudadanos a las puertas de las oenegés para recibir ayuda han descendido pero eso no significa que las necesidades sean menores. Si ya no se observan largas hileras de personas esperando pacientemente para recibir las bolsas de alimentos para sus familias es porque estas organizaciones han multiplicado su trabajo con el fin de evitar aglomeraciones que puedan suponer un riesgo sanitario. De hecho, han aumentado su trabajo. Ahora reparten más comida entre la población porque cientos de familias se han quedado con todos sus miembros en paro o subsisten con salarios o subsidios muy bajos o todavía no los han empezado a percibir.

El responsable de Vida Digna, Ricardo Misa, afirma que, tras la pandemia, el reparto de alimentos que realizan en su sede de la calle Brasil se ha incrementado en un 40 %. Sin embargo, las colas ya no llegan hasta el Mercadona de la calle Pizarro, como podía observarse durante el estado de alarma. La razón es que han pasado de realizar un reparto a la semana a hacerlo a hacerlo tres veces, los lunes, miércoles y viernes. Alrededor de 3.000 personas reciben apoyo alimentario de esta organización.

«Estamos trabajando si cabe más que antes para que nuestros protocolos tengan el menor riesgo posible, afirma Ricardo Misa. Con la misma finalidad de evitar contagios, ya no atienden en su comedor social de Teis al que acudían entre 180 y 200 comensales durante los fines de semana. No obstante, siguen prestando un servicio. Los beneficiarios se llevan la comida recién hecha en táperes y fruta o galletas.

Otro tanto de lo mismo sucede con la asociación Ayuda Freixeiro de Ayuda al Necesitado (AFAN). Su coordinadora, Tensi González, señala que ahora los repartos son diarios y con cita previa. Antes de la pandemia, entregaban las bolsas de alimentos cada 15 días en diferentes turnos. Siguen ayudando a alrededor de medio millar de vigueses, unas 1.800 personas. Las tarjetas de alimentos que reparte el Ayuntamiento a las familias necesitadas, previa valoración de los servicios sociales, les está aligerando el trabajo. «El Concello dio muchas tarjetas y tenemos el acuerdo de que mientras las puedan utilizar, nosotros paramos la ayuda a esas familias para controlar un poco las cosas», asegura Tensi.

Perfiles

El perfil de las personas que necesitan una ayuda básica para sobrevivir es muy variado. Ricardo Misa señala que hay personas que «las vamos a tener siempre, son prácticamente de casa». Se refiere a ciudadanos que han caído en una situación de pobreza crónica, que cobran ayudas públicas que no son suficientes para sobrevivir. También hay familias que hasta ahora no tenían problemas para subsistir y que debido a que no han cobrado los ertes y les han negado el ingreso mínimo vital. Siguen anotándose y entregando la documentación en las dependencias de Vida Digna. «Ves que es imposible que una familia con 400 euros haga frente a un alquiler, los recibos y encima haga la compra», afirma Ricardo.

Muchas familias que trabajaban dentro de la economía sumergida se quedaron sin ingresos y agotaron sus ahorros e incluso se endeudaron. Les está costando levantar cabeza y necesitan un extra», afirma el responsable de la ONG.

En este momento Vida Digna no recibe ayuda del Banco de Alimentos. Realizan sus propias campañas para obtener alimentos, tienen sus cuentas abiertas para quien quiera colaborar y en su sede de la calle Brasil recogen donaciones como ropa, comida o juguetes.

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