Las noches de los domingos son de Marta

Alejandra Pascual Santiago
alejandra pascual VIGO / LA VOZ

VIGO

Una joven viguesa alcanza los 115.000 seguidores en Instagram con la publicación de medio centenar de poemas

11 nov 2019 . Actualizado a las 12:47 h.

21 años y un profundo espíritu crítico. 115.000 seguidores en Instagram. Amante de las emociones fuertes. @mdimiele_  es como todo el mundo la conoce en las redes sociales, pero se reencarna en Marta Soliño (Vigo, 1998) para sus conocidos. Su pasión es la palabra que provoca reacciones en la cabeza y en el corazón, uno de los grandes motivos por los que esta joven se ha convertido en uno de los jóvenes valores de la escritura en pequeñas dosis, no solo en Galicia sino en España entera. Sus poemas se encuentra a medio camino entre las contradicciones, los placeres, las atrocidades y las excusas.

En una época como la actual, en la que las redes sociales no escatiman odio y superficialidad, Marta Soliño se ha abierto un hueco en Instagram para dar rienda suelta a ese gusanillo que nos pica a todos y del que a veces no hablamos por timidez: las emociones.

Su proyecto, @mdimiele_, nació en abril de este año y en apenas siete meses ha conseguido cautivar a más de cien mil personas. Las noches de los domingos son suyas. Es entonces cuando más publica y miles de personas comparten sus versos. Un análisis detenido deja entrever un estilo y un lenguaje propios, no solo por estar en Instagram, plataforma que Soliño reconoce como «el mejor lugar para la literatura hoy en día», sino también por su modo de percibir la realidad y captarla. Se ha insistido durante siglos en el sentimentalismo como base del lirismo, pero su espacio en redes sociales está dedicado a cuestiones humanas, «cosas que nos pasan a todos», dice la escritora refiriéndose a la que posiblemente sea su fórmula del éxito. Por ejemplo, con su serie Placeres hace consciente a sus seguidores de todos aquellos deleites a los que se somete el ser humano, por el mero hecho de serlo, y en los que a menudo no reflexiona cómo es «saber estar solo» en una época en la que la poeta considera que «las emociones están más vivas que nunca».

Pero de entre sus casi medio centenar de publicaciones hay una que resulta especial para los del norte. A Vigo lo escribió en Madrid, donde estudia Publicidad. Se trata de una oda a la ciudad en la que se crio y donde nació su vena literaria. En la capital de España se familiarizó con esa morriña, «cuando te entregas a la libertad, pero el corazón sigue arraigado».

La aventura de publicar siempre estuvo ahí. Fue en Bruselas, a finales de su Erasmus, cuando la joven viguesa decidió lanzarse y colonizar la Red con sus palabras, «motivada por mis amigos más cercanos», sus primeros admiradores, comenta. Este arrebato se podría entender como una manera de satisfacer los anhelos de Mario Benedetti, su autor de referencia, quien consideraba que «lo que más falta en la vida es un escritor». Con esa premisa, el poeta uruguayo impulsó a publicar a Marta, que ya ha sido tentada por varias editoriales, además de haberse camelado a la firma Estrella Galicia con un guiño irónico en A Vigo, donde la escritora señalaba que en esta ciudad «también nos gusta ver las estrellas pero hay una que es especial, una que ha estado en cada momento, celebración y encuentro». Y cualquiera que se haya dejado llevar por la movida viguesa sabe a qué se refiere.

Volcarlo todo en letras. Es lo suyo. Aunque pueda sonar algo contradictorio, cuando se trata de expresar hasta qué punto el amor le influye a la hora de crear, la artista lo hace con la boca algo más pequeña. Admite que también el desamor es una forma muy auténtica de inspiración, «más incluso que encajar con la persona perfecta». Sin embargo, la poeta se inclina por su tierra. «Pocos lugares sugieren más que Galicia, es algo en lo que todos los gallegos estamos de acuerdo», afirma la joven, que se refiere a «acabar una noche viendo amanecer en la playa, disfrutando con las amigas», como uno de sus placeres favoritos aunque no confesos. Y a ese mismo placer le dedicó su número 4.

EN LA MEMORIA

Su mejor viaje:.

Budapest. Fue mágico, porque superó todas mis expectativas. Por la compñía y también por la ilusión que supuso ver nevar así por primera vez en mi vida.

Su canción favorita:

«Better man», de Pearl Jam. La empecé a escuchar de pequeñita con mi padre, que es lo contrario al protagonista del tema.