Francisco Franco pasea por las Rías Baixas

El dictador ferrolano acostumbraba a concluir su período de vacaciones en Meirás, recorriendo diversas localidades gallegas en donde se aprovechaba para concentrar diversas inauguraciones


vigo / la voz

A mediados de septiembre, el dictador Francisco Franco concluía su estancia veraniega en el Pazo de Meirás, en las proximidades de A Coruña. Antes de regresar al palacio del Pardo, tenía por costumbre realizar una gira por diversas localidades gallegas. Aquellas visitas coincidían con inauguraciones de monumentos y edificios que, en algunos casos, no estaban terminados y, en otros, ya hacía algún tiempo que estaban en funcionamiento.

En 1961, el caudillo ferrolano estuvo en las Rías Baixas, pero antes de desembarcar en estas riberas -porque llegaba a bordo de su yate, Azor- desfilaron por Vigo y Pontevedra una gran parte del consejo de ministros, que durante el verano se reunía en A Coruña y Meirás. Ni más ni menos que cinco responsables de otras tantas carteras pasaron por las dos ciudades. Se supone que era un trabajo de preparación para recibir convenientemente al Jefe de Estado. Obras Públicas, Gobernación, Marina, Educación Nacional y Agricultura fueron los ministerios representados en la gira de 1961.

Mientras tanto, Francisco Franco recorría las principales ciudades del norte. En Santiago dio muestras de su atracción por el románico ya acudió a una exposición dedicada a este estilo histórico. En Ferrol, presidió la inauguración de la Feria del Mar, mientras que A Coruña la recorrió durante varios días.

El 14 de septiembre, el Azor fondeó en la ría de Vigo. Su agenda viguesa le llevó desde la Estación Marítima hasta las Cíes, pasando por O Castro y Pontesa, en Ponte Sampaio. Y aún le quedó tiempo para visitar la factoría de Citroën, en donde preguntó «con insistencia, pormenores y datos de la fábrica». Como si se tratara de un ser divino, la prensa anunciaba su presencia con un «Franco, hoy entre nosotros». El efímero alcalde de entonces, Salvador de Ponte y Conde de la Peña, realizaba una delirante exhortación pública para que la ciudadanía aprovechase «esta gran ocasión para ofrendarle nuestro merecido entusiasmo... cubriendo de ovaciones el paso del héroe de la Cruzada, que llevará hoy a las Cíes, grandioso umbral de Europa, reflejos de imágenes que jamás temblaron sobre las aguas de nuestro mar del cancionero con tanto ardor, bajo el palio del alto cielo en un no lejano horizonte de maravillosas esperanzas....».

El Caudillo aquella mañana dio su visto bueno al edificio de la Estación Marítima, unas dependencias portuarias estaban operativas desde 1959 y acogían un intenso tráfico diario de trasatlánticos. Media hora más tarde, el Generalísimo ya estaba al pie del monte de O Castro, donde daría el beneplácito al monumento a los caídos del bando nacional durante la guerra civil. Se trata de la famosa cruz gigante que apunta hacia la casa consistorial viguesa.

El itinerario franquista continuó por Citroën y Ponte Sampaio, donde inauguró la fábrica de Pontesa. Y tras una comida a bordo de su yate, el dictador se desplazó a las Cíes donde recibiría el homenaje de la provincia de Pontevedra en forma de obelisco. Se trataba de un mamotreto de 21 metros de altura, realizado en hormigón y piedra blanca de Tui y verde Compostela. El monumento era la materialización del homenaje de todos los ayuntamientos de la provincia a Franco con motivo del 25 aniversario de su jefatura de Estado. En una de sus caras se podía leer: «Español: En piedra noble, como la perennidad de su ejemplo, los pontevedreses rendimos este homenaje a Francisco Franco Bahamonde. Nos devolvió la patria con su invencible espada. Modeló una España nueva con su mano. Llegó a lugares como este, siempre olvidados. Une su corazón al nuestro en gratitud al Caudillo de España».

El homenaje provincial concluyó en el año 2008 cuando fue dinamitado el obelisco, no sin resistencia por su parte. La voladura del monumento se produjo tras un intento fallido. La primera fase se produjo el 30 de junio, mismo día en el que parque nacional pasaba a la Xunta, y la definitiva, el 1 de julio, ya con resultados positivos.

Hecho el trabajo, Francisco Franco volvió a embarcar en el Azor y se dirigió a Marín, donde al día siguiente realizaría una visita oficial a la Escuela Naval Militar. Fue una estancia corta ya que pronto se encaminó hacia O Carballiño, donde inauguró la residencia de Educación y Descanso, y a Ourense, donde cortó la cinta de la escuela de Magisterio.

Carmen Polo

La esposa del Generalísimo también tenía sus propias etapas en esa gira por las Rías Baixas. El 12 de septiembre, el objetivo de Carmen Polo fue Pontevedra. En la parte oficial del recurrido se situaron paradas en el Museo de Provincia, parador y plaza de la Leña. En la otra, alguna visita inopinada a joyerías. A las nueve de la noche dio por finalizada su presencia en la capital provincial para dirigirse a Sanxenxo.

En los años siguientes, las Rías Baixas volvieron a recibir a la pareja en esas mismas fechas y con unos recorridos similares, siempre sin perder de vista el fondeo del yate Azor.

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