Caballero declara abierta la era de su «mayoría absolutísima»

Carga contra «falsos profetas», avisa que la ciudad «conoce a súa forza» y reclama que Vigo «lidere proxectos de Galicia e de España»


Vigo

Los veinte votos de los concejales del PSOE han permitido este sábado a mediodía que Abel Caballero inicie su cuarto mandato como alcalde, algo que ningún regidor había logrado nunca en la ciudad, al grito de «¡Viva Vigo!». Son veinte ediles sobre 27, que Caballero, cuando se ha autoproclamado alcalde (porque presidía la mesa de edad), ha considerado que le otorgan una «maioría absolutísima». El discurso de toma de posesión del mandatario socialista ya permite adivinar que se avecina un mandato que acentuará el perfil que ha desplegado en los últimos años Abel Caballero. «Nesta cidade sabemos moi ben da nosa forza», ha avisado el alcalde más votado de las grandes ciudades del país. Y esa fuerza la ha contrapuesto a los «falsos e falsas profetas que vaticinan grandes males se non somos obedientes». Hablando de la Xunta, el alcalde ha advertido: «Vigo quere liderar proxectos de Galicia e de España».

La sesión de constitución de la corporación local ha sido un campo de pleno dominio socialista, con una enorme mayoría del público copada por militantes del PSdeG. Los bomberos manifestaron delante del Concello ?uno incluso se ha prendido fuego unos segundos? para reclamar más refuerzos en la plantilla, una parte del público afín al Bloque y a Marea increpó duramente al secretario cuando comenzó la sesión hablando en castellano y un militante nacionalista incluso insultó al alcalde cuando este hacía referencia a la debacle del Bloque en los últimos años. Ningún cargo relevante del PP ha asistido a la sesión. Los cuatro partidos con representantes han presentado candidatos a la alcaldía y todos ellos se han votado a sí mismos.

En un salón de plenos tan afín, Caballero ha desgranado los datos de las elecciones locales desde que se presentó por primera vez en el 2007. En estos doce años pasó de 44.000 a 101.000 votos, un logro que no se atribuye ni a sí mismo ni a su partido, sino a la ciudad. Son doce años en los que, según el alcalde, «quixemos reconstruir a cidade» gracias a lo que llama «o novo modelo Vigo». El alcalde contó que se encontró con una ciudad gris, abandonada y pesimista y que la ha transformado hasta un momento en el que “é un orgullo ser de Vigo”.

Ha avanzado que seguirá con la misma política y que humanizará mil calles. Caballero ha glosado todas sus grandes actuaciones, desde la reforma de Balaídos hasta la Gran Vía o la vía verde, e incluso se ha atribuido otras como la estación del AVE. «O AVE é unha demanda absolutamente indeclinable desta cidade», ha advertido al gobierno de Pedro Sánchez, aunque después ha matizado la advertencia dando por válido el «desbloqueo» del Ejecutivo, en referencia que ha contratado un nuevo estudio ambiental para la variante de Cerdedo, llamada a permitir llegar de Vigo a Ourense sin rodear por Santiago.

Ha pronosticado también una mejora de la movilidad centrada en los nuevos transportes, como los patinetes, y también las escaleras y rampas mecánicas. Y ha avisado a la Xunta, sin citarla, de que seguirá subvencionando aerolíneas para que Peinador tenga conexiones y de que seguirá tratando de impulsar la candidatura de las Islas Cíes a patrimonio de la humanidad.

Para todo ello, Caballero ha presumido de aliados: la Diputación presidida por Carmela Silva, la Zona Franca dirigida por David Regades y el Gobierno central en manos de Pedro Sánchez. “O avance será inmenso. Vigo será imparable, como nunca sucedeu nesta cidade”, ha vaticinado el regidor.

Ningún cargo del PP respalda el estreno de su grupo municipal en Vigo

Toda una declaración de intenciones de la que será la exigua oposición a Abel Caballero en el cuarto mandato del regidor socialista vigués. Ningún cargo orgánico del PP de Vigo, ni de Pontevedra o Galicia respaldaron esta mañana el estreno del grupo municipal de su partido en la nueva corporación municipal. Solo el diputado y desde hoy exconcejal Diego Gago y también el hasta ahora munícipe y senador Miguel Fidalgo, apoyaron con su presencia la toma de posesión de los cuatro ediles conservadores. Ni siquiera la presidenta de la gestora del PP vigués y exalcaldesa, Corina Porro, se acercó al salón de plenos, como tampoco lo hizo la que fuera candidata a la alcaldía el mes pasado, Elena Muñoz, que renunció a tomar posesión como concejala al igual que otros catorce miembros de la candidatura para posibilitar que acceda a la corporación el nuevo portavoz popular, Alfonso Marnotes.

El hasta ahora director xeral de Formación de la Xunta trazó en su estreno en el Concello olívico una estrategia de mano tendida hacia el PSOE para solucionar los problemas que asegura acumula Vigo, pero también, sobre todo, para hacer que la mayor urbe de Galicia se enganche a la modernidad, escalón que no reconoce en el devenir actual de Vigo. «Respecto aos miles de vigueses que demostraron a súa vontade nas urnas. É alcalde con toda a lexitimidade, e ten a nosa disposición. Poñemos o noso esforzo e traballo ao servizo da cidade. Tendemos a man para construir un Vigo innovador e xenerador de vangardas e atractivo para as inversións e as personas», encadenó el nuevo portavoz del PP. Aseguró que su oposición será «será seria, constructiva, responsable, firme e propositiva. Pero chegou o momento de poñer as bases dun Vigo moderno e de vangarda, establecer dialogo coa cidade de outro xeito», reiteró para dejar una crítica hacia el de nuevo regidor y el modelo de gestión y logros de los tres mandatos anteriores.

Marea de Vigo y BNG dibujaron muchas similitudes en su arranque del nuevo mandato, incluso Rubén Pérez hizo varios guiños de anticipada complicidad hacia el nacionalista Xabier Pérez Igrexas para tratar de iniciar un frente de reclamación de derechos de los minoritarios en la corporación. El dirigente esquerdista, que repite en el Concello, aceptó el veredicto de las urnas, pero aseguró que la mayoría de Caballero se cimentó en «unha brunete empresarial», como identificó a las concesionarias municipales, a las que implicó de alguna manera en la estrategia política del alcalde. Rubén Pérez advirtió a Caballero de que debe de buscar otro modelo de alcalde, al señalar que se le acabará la opción de la confrontación cuando, dio por hecho, el PSdeG se haga con la presidencia de la Xunta en alianza con las demás fuerzas de izquierda de Galicia. El portavoz de Marea de Vigo, intentó bajar el tono de triunfalismo electoral del PSOE recordando que casi el 40 % de los vigueses no votan en las municipales, por lo que se planteó como necesario mejorar la calidad democrática del Concello para atraer a los que no le interesa su actividad política. 

«Hoxe non estamos nunha coronación», apuntó a la hora de reclamar los derechos de los grupos de la oposición, o para asegurar que después de 40 años de corporaciones democráticas no se ha resuelto el diferencial de calidad de servicios entre el centro y las parroquias de Vigo.

El único edil del BNG, Xabier Pérez Igrexas, reiteró su idea de campaña de que la formación nacionalista no vuelve al Concello «a mazar en Abel Caballero, senón a mazar nos problemas de Vigo». Pese a esa declaración, trató de persuadir al alcalde de que no tenga la tentación de tratar al BNG y a En Marea como integrantes del grupo mixto, y le dé en cambio a su partido la posibilidad de expresar las ideas y programa que han respaldado una parte de los vigueses en las urnas. «Non se puede confundir a maioría absoluta cun cheque en branco ouun rodete antidemocrático como o que aplica o PP no Parlamento de Galicia», dijo Pérez Igrexas, a quién apoyó en su estreno tanto el único alcalde que ha tenido el Bloque en Vigo, Lois Pérez Castrillo, y el anterior candidato a la alcaldía, Serafín Otero. Su primera reivindicación circuló por ese carril para reclamar al alcalde que reconozca al BNG la posibilidad de tener grupo propio, pese a que el reglamento del pleno vigués establece que tiene que contar como mínimo con tres ediles. Si el regidor no admitiese ese posibilidad, BNG y En Marea tendrían que repartirse el mismo espacio de funcionamiento en el Concello, tiempos de intervención en el pleno, solo podría hablar uno de los dos en cada punto o asistir a las comisiones informativas municipales.

Como Rubén Pérez, el nacionalista reclamó con insistencia un mayor esfuerzo del Concello en políticas sociales, lo que Caballero cortó de raíz en su intervención negando que Vigo tenga déficit alguno en ese campo. «Non goberne para cen mil personas (apuntó al aludir a los votantes del PSOE), fagao para os trescentos mil», concluyó para pedir también al regidor investido de nuevo que «remate co permanente pimpampum e a confrontación pola confrontación», pidió, así como con el riesgo de pobreza que aseguró acecha a 61.000 personas en Vigo.

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