«El mundo trans aún es tema tabú»

Begoña Rodríguez Sotelino
begoña r. sotelino VIGO / LA VOZ

VIGO

Oscar Vázquez

La viguesa Alba Alonso, profesora en Mos, publica el primer libro infantil ilustrado sobre cómo vive un niño su transición

31 mar 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Alba Alonso (Vigo, 1975) lleva años contribuyendo a la lucha contra los estereotipos de género a través de minúsculos proyectos que poco a poco toman calado de efecto mariposa. La última de las inquietas iniciativas de la viguesa, profesora de inglés en el CEIP Mestre Martínez Alonso, de Mos, es el libro Carla no es Carla, sino Carlos, un cuento ilustrado destinado a niños de infantil y primaria con el que pretende arrojar luz desde edades tempranas sobre la empanada mental que existe en la sociedad en general sobre qué significa ser una persona trans. La creación de Carla no es Carla, sino Carlos forma parte de un proyecto mucho más grande llamado Realkiddys que lucha por la igualdad de género desde la infancia.

-Usted no contaba con referentes trans cercanos. ¿Qué la impulsó a abordar este tema?

-Hice mi tesis sobre masculinidades en la literatura infantil desde una perspectiva de género. En esa investigación conocí por primera vez lo que era la transexualidad. Hasta ese momento tenía una nube de ideas bastante equivocadas. Me impactó y mi inquietud viene de ahí. Mi trabajo era en lengua inglesa y casi todas mis fuentes procedían de Estados Unidos. En ese momento allí los medios comenzaban a dar visibilidad a la infancia trans y me chocaba que en España no había nada. Como si no hubiera niños trans. Al poco tiempo comenzaron a salir casos y asociaciones como Chrysallis, Amizando y Arelas, la mayoría fundadas por madres o padres con hijos trans. Yo había publicado ya antes otros cuentos, tenía ganas de hacer algo sobre este tema y pensé que la literatura infantil era una buena herramienta para dar a conocer esta realidad. Hay muy poco material para acercar el mundo trans a la infancia.

-Acaba de terminar con éxito la campaña de crowdfunding que tasó en 6.000 euros para llevar a cabo el proyecto, ¿no?

-Sí, este vez aposté por esta fórmula. No quería autopublicarlo yo, como hice en otras ocasiones, porque por la importancia del tema, quería y necesitaba que tuviera más visibilidad. Ese era el objetivo más importante para mí, más que la financiación.

-¿Qué reacciones detectó a lo largo de la campaña?

-Tuve momentos de bajón y pensaba que no lo iba a conseguir, pero la respuesta ha sido impresionante. Me han llegado mensajes de chicos trans y sus familias, que ponen los pelos de punta. Es un tema tabú sobre el que flota un gran desconocimiento. A veces te topas con comentarios que denotan una ignorancia que hay que atajar. Yo no tengo ningún niño trans, pero soy profesora y también es mi responsabilidad dar a conocer esta realidad. Desde luego, en mi colegio desde que empecé el proyecto hay un conocimiento del asunto que no existía.

-¿Cuándo se presenta el libro?

-Calculo que para mayo y aunque yo lo escribí en gallego, con el título Uxía non é Uxía, mais Uxío, va a salir también en castellano para llegar a más gente. Lo presentaré en Vigo y participarán seguramente varios niños trans.

-¿La historia que cuenta está basada en un caso concreto o es un compendio de muchos?

-Está basada en una idea del tránsito de un niño trans para que muchos que no entienden lo que les pasa, se puedan ver reflejados ahí. Para los demás lectores se trata de que comprendan que existe una realidad que le puede pasar a un compañero, o no, pero que está ahí. La historia es la de una familia con tres hijos a la que llega un cuarto, la esperada niña que al final tampoco lo es.

-¿Habla de la transexualidad dentro de su diversidad?

-Por supuesto, ya que no todos los casos son iguales. El libro es un paso para hablar de un tema muy amplio y muy complejo que en este caso se ya abordaría en cursos superiores. Hay muchas preguntas. Los hay que no quieren operarse y te puedes encontrar el día de mañana con un hombre que tenga vulva o una mujer que tenga pene. Para eso aún tenemos que abrir mucho la mente y ser tolerantes. Cuesta mucho romper con los estereotipos sobre qué es un hombre o una mujer. A veces ni siquiera tiene que ver con la orientación sexual o con la expresión de género. Ser trans tiene que ver con la identidad, con lo que son y sienten desde que tienen conciencia de sí mismos.