Qué fácil es pedalear por PSA Citroën. La factoría celebra cada año el Día del Medio Ambiente con una jornada de puertas abiertas en la que recuerda al público su política medioambiental y todas las medidas que la empresa toma para no contribuir más de lo necesario al deterioro del planeta, que no son pocas. Al evento suele asistir el alcalde de Vigo, Abel Caballero, en coche eléctrico, que no contamina. Se baja del vehículo silencioso y se sube a una bicicleta. Nunca más en todo el año se le verá sobre un sillín, a no ser que acuda a un acto en el que se requiera ese paripé. Junto a la pandi, pedalea por las inmediaciones de la planta, con cara risueña. Todos parecen muy contentos. La estampa recuerda a una escena de Verano Azul. Javi, Bea y el Piraña afrontan una nueva jornada cargada de aventuras emocionantes. Pero Vigo no es como aquel pueblo de Málaga en el que se rodó la mítica serie. No se parece en nada a Nerja a principios de los 80, en cuyas calles los chavales podían ir en bici de un sitio a otro, en chanclas y bañador. Y Vigo tampoco es el recinto cerrado de Citroën, idílico circuito cerrado en el que los políticos sonríen para la foto, pero no hacen absolutamente nada para que los ciudadanos puedan usar la bicicleta sin jugarse la vida más de lo necesario, ni un triste carril para practicar con el ejemplo.
En el espacio que ocupa Citroën en Vigo están catalogados más de 600 árboles de 214 especies distintas que se hallan en el recinto industrial y la planta dispone de 45.000 metros cuadrados de superficie ajardinada, presumen en su web. Santiago es la ciudad de Galicia con más metros cuadrados de zona verde por habitante (23,7). En Vigo nos tocan 4,5 por cabeza. Pero tenemos más plantas en macetas, jardineras y rotondas que nadie. ¿Se podrán hacer picnics a la sombra del Alfageme? Ya de poner un barco en una carretera, podrían añadirle playa...
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