Quince años después de publicar sus «Principia Mathematica» contó lingotes de la batalla de Rande
25 ene 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Cuando la Flota de la Plata arde en Vigo en 1702, se cumplen 15 años desde que el mundo ha conocido la que probablemente sea la obra científica más importante de la historia: los Principia Mathematica. En este libro Isaac Newton sienta las bases de la Ley de Gravitación Universal. Por primera vez, todo encaja, todo tiene una explicación convincente, desde la manzana que cae del árbol hasta la órbita de la Luna y el escintileo de las estrellas.
Los Principia convierten a Newton en un celebridad, que cuando los galeones arden en Rande, ya apenas se dedica a la ciencia. Abandona la Universidad de Cambridge y es elegido parlamentario en 1689, dos años después de publicar su magna obra.
Desde entonces, se consagra a la política y ya no habrá más grandes aportaciones a la ciencia. En este tránsito, influye la depresión que padece en 1693, que lo postra en su casa y le hace sufrir brotes psicóticos. Muchos historiadores atribuyen esta crisis a su ruptura sentimental con su discípulo Nicolás Fatio. Superado el desequilibrio, se eclipsa el científico y emerge el personaje público.
En 1696, acepta el puesto de director de la Moneda, con despacho en la Torre de Londres. Se convertía así en el Mario Draghi de Inglaterra, con el importante matiz de que era el científico que había sentado las bases del cálculo diferencial. ¡Casi nada!
En la Torre de Londres
Así, en octubre de 1702 está en la Torre de Londres, mirando por la ventana a sus cuervos y a sus beefeaters, cuando llega la noticia de que el almirante George Rooke, después de hacer el ridículo más espantoso en Cádiz, acaba de lograr en Vigo una victoria sin precedentes. Ha destruido la mejor escuadra de guerra del Rey Sol y apresado el mayor botín que jamás haya cruzado los océanos. Newton recibe el encargo de contabilizar estos tesoros. Y así lo hace, aunque ni de lejos serán tan enormes como asegura The Daily Courant, el primer diario de la historia, que acaba de salir en Londres ese mismo año.
Encontramos los documentos firmados por Newton en la Biblioteca Británica. En ellos, el científico va haciendo la contabilidad del tesoro de Vigo. El 28 de enero firma un primer informe: «Habiendo dirigido la Comisión principal de presas por sus órdenes de 17 y 18 de diciembre del año pasado para traer a la Casa de la Moneda de Su Majestad todo el oro, plata o lingotes llevados como presa que se hallasen a bordo de la flota empleada últimamente en la Expedición de Vigo».
En la Torre de Londres, ante los capitanes de los buques ingleses, Newton da fe de la cuantía del tesoro: «Tres de los altos mandos (...) hicieron que se abrieran los siguientes arcones y cajas», dice en enero. Y continúa enumerando los tesoros desembarcados, que incluyen oro, plata y piezas de a ocho, junto con objetos variopintos producto del saqueo como «bandejas doradas afiligranadas, copas de coco con pie de plata, pistolas españolas, un platillo dorado de iglesia o dos imágenes con pedestales en caja de cuero».
El 15 de febrero escribe un segundo informe, que incluye un tesoro alijado en otro galeón, «siendo parte de la plata apresada de Vigo». Este cargamento permitiría acuñar mil libras esterlinas.
Real orden
A finales de febrero de 1703, la reina Ana decide el destino del tesoro, en una real orden que dirige «a nuestro confiado y estimado Isaac Newton». La cédula comienza mencionando la batalla, «por cuanto hemos sido informados de que varios paquetes de oro, plata o lingotes han sido tomados por nuestra Real Flota en la última expedición en Vigo y traídos a casa como presa».
La monarca ordena que la plata de Rande «sea acuñada de cuando en cuando con toda la rapidez conveniente a las monedas actuales de nuestro reino, con la palabra Vigo debajo de nuestras efigies en cada pieza de dicho dinero». La reina Ana desea que la inscripción «Vigo» en esta acuñación «sea una marca que la distinga del resto de nuestras monedas de oro y plata, y para prolongar hasta la posteridad la memoria de esta acción gloriosa».
En los meses de abril y en mayo, Newton vuelve a recibir en la Torre de Londres nuevos tesoros de la batalla de Rande, entre los que se cuentan objetos como una cadena de oro o un fagot. Pero lo cierto es que lo que llega a Londres dista mucho de ser el formidable tesoro del que hablan los periódicos.
En The London Gazette y en The Post Boy comienzan a arreciar las críticas. Y el escándalo por las ilusiones perdidas terminará haciendo caer al gobierno, tras una moción de censura en el Parlamento.
Pero las monedas de la reina Ana con la palabra Vigo se conservan hasta la actualidad. Son pieza de coleccionista. Y es probable que el propio Newton asistiese a la inauguración de Vigo Street, abierta como homenaje a la batalla de Rande en una perpendicular de Regent?s Street. Así que, el tipo que supo explicar el baile de las esferas, un día se encontró contando lingotes llegados de una bahía llamada Vigo.