El artista Ignacio Pérez-Jofre realiza una intervención en la zona de marcha en la que plasma los rastros que deja la noche
08 ene 2015 . Actualizado a las 11:18 h.El arte vuelve a darse un garbeo por las calles de la mano de Ignacio Pérez-Jofre. Si en su anterior intervención, que realizó el pasado mes de octubre, el motivo eran los árboles, en su última acción cambia por completo el registro y fija su mirada en los restos que quedan tras la noche.
Vida nocturna es el título de la serie integrada por un total de diez dibujos que el artista madrileño afincado en Vigo ha realizado en el entorno de Churruca, que es su barrio. Pero esta vez no ha tenido que pasar frío ni sufrir otras inclemencias del tiempo. Aunque lleva años saliendo a menudo a pintar al aire libre en vez de recluirse en soledad, esta vez, aunque el objetivo era el mismo, la ejecución de los trabajos los realizó en su estudio, al abrigo de los vientos.
«Después de hacer lo de los árboles me apetecía meterme en algo relacionado con los objetos encontrados, que me gusta mucho. En este caso me fijé en lo que veo por la mañana cuando salgo de casa, los rastros de la noche anterior: una copa, un pitillo, un paquete de cigarrillos... indicios de vida», resume. Y siempre son piezas reales. «Podrían no serlo, pero el estimulo para hacer lo que hago proviene de ese encuentro, tengo que tener un modelo delante, no me lo invento», añade.
Así, el artista fue recogiendo los elementos en su entorno cercano, alrededor de su vivienda. Pero en esta ocasión, según advierte, ha usado una técnica diferente. Normalmente sale a pintar al natural y lo hace sobre muros o sacando el caballete a la vía pública para plasmar lo que ve. «En esta serie los he pintado sobre papel, en mi estudio. Una vez terminada la obra, la recorto, la llevo a la calle, la encolo y la pego. Queda muy integrado en el espacio y a la vez muy definido el contorno del objeto», explica. La elección de las paredes o muros también tiene su importancia.
El autor busca, por una parte, espacios con una cierta historia de intervención, no paredes limpias. Y por otra, «muros que no sean usados habitualmente para pegar carteles, porque esos duran poquísimo», añade.
De todas formas, el inhabitual tiempo seco que ha tenido Vigo en los últimos dos meses ha propiciado que duren más de lo previsto, ya que la lluvia no los ha dañado.
El espectador puede hacer una ruta que se concentra en su mayor parte en los alrededores de Churruca (Rogelio Abalde, Cervantes, Irmandiños... pero también se extiende por Alfonso XII, y la esquina de Vázquez Varela con Urzaiz.
Pérez-Jofre confiesa que antes era muy nocturno, «pero ahora no lo soy nada. De hecho la serie trata de reflejar esa sensación de extrañamiento de lo cotidiano. Me hace gracia salir a las 8 de la mañana y encontrarme una copa apoyada en el alero de una ventana, son indicios de una vida paralela que es muy importante en determinadas etapas, como cuando eres joven. Para mí ya son como restos arqueológicos», asegura con humor.