Al sueldo

Eduardo Rolland
Eduardo Rolland LA BUJÍA

VIGO

Es democráticamente impecable. Hace un mes, los obreros de la planta viguesa de Citroën votaron en las elecciones y dieron el sesenta por ciento de sus delegados al Sindicato Independiente de Trabajadores. Sabían perfectamente que este sindicato iba a pactar con la empresa un «ajuste salarial» a cambio de atraer la fabricación de nuevos modelos.

Y así ha sucedido. Poco hay que objetar cuando los trabajadores han hablado con amplia mayoría. Incluso, si se sustancia el acuerdo y llega el contrato de las furgonetas K-9, sería una gran noticia para Vigo y Galicia.

Pero lo que a mí me chirría de la noticia no está relacionado directamente con la automoción ni con el Sindicato Independiente de Trabajadores. Sino con cierto mensaje que se nos repite machaconamente desde hace años y que, en la práctica, no es sino una baratija retórica.

Consiste en insistir en que la formación es la base para el empleo. Que va asociada a la calidad, esta a su vez a la competitividad y, finalmente, se alcanza el éxito y el bienestar económico.

Por lo ya visto, es falso. Cuando el sector naval tuvo problemas, bajó los salarios. Buena parte de las grandes empresas también lo han hecho.

La función pública los ha recortado o congelado. Y la automoción pide ahora lo mismo. Así que la milonga de que la formación, la investigación y la calidad eran las claves para ser competitivos es falsa.

A la hora de la verdad, al trabajador le van al sueldo. No se observa ninguna otra fórmula más imaginativa. Ni se ven gestores públicos o privados que sean más creativos en absoluto. Al final, bajar los salarios es lo principal que se les ocurre.

¿Y dónde queda la tan cacareada formación? Ah, sí. Formación es aquello que se usa para que unos desaprensivos se forren con cursos fantasma...

Es falso que formación y calidad son claves para ser competitivos

eduardorolland@hotmail.com