En principio, es improbable que llegue algún caso a Galicia.
¿Ha habido casos?
En España, al margen de traslados desde el extranjero, han saltado una quincena de alarmas, pero todas ellas resultaron negativas. Tenían enfermedades como malaria o fiebre tifoidea.
¿Cómo se detecta?
De entrada, la sospecha de caso se activa por criterios clínicos: más de 38 grados de fiebre, vómitos, cefaleas, diarrea, dolor abdominal y hemorragias. Además, el paciente tiene que haber estado en los países de África occidental epidémicos en los últimos 21 días. Incluso en estos, hay zonas específicas. Si cumple los requisitos, se activa el protocolo y se traslada al Meixoeiro.
¿Qué pasa si llega un caso a un centro de salud?
Si responde a los criterios clínicos, se le pone una mascarilla, unos guantes y, si hay, una bata impermeable. Se llama al 061 y se deja al paciente solo en la consulta donde se le ha diagnosticado, ya que se transmite por contacto.
¿Y si está grave?
Se considera que está inestable si vomita o sangra. En este caso, el médico o enfermera permanece con él en la consulta, también con mascarilla y guantes. Llama a un compañero para ayudarle y este tiene que vestir el EPI -mono, bata, doble guante, gafas, gorro, botas...-. Esperan a que llegue el 061.
¿Hay modo de confirmar el caso?
Sí, pero el protocolo de ingreso se activa ante la sospecha. El 061 acude al centro de salud, también con los EPI, para protegerse de posibles contactos. El personal de emergencias también tiene un protocolo para mantener activa la alerta por sospecha. Luego lo trasladan al Meixoeiro. Una vez allí, y ya con el tratamiento, se confirma con un análisis de sangre que se hace en el Instituto Carlos III de Madrid, y que tarda unas 24 horas. Si es negativo para ébola y positivo para otra enfermedad, se trata esta. Si es negativo para cualquier enfermedad, recibe el alta. Si es positivo, se queda en la zona de aislamiento habilitada en el Meixoeiro.
¿Qué pasa con la familia y el entorno del enfermo?
El personal del ambulatorio tiene que recabar los datos de contacto de quienes hayan estado con el enfermo en los últimos días. Se les hace un seguimiento durante 21 días. Los sanitarios deben estar pendientes especialmente de si tienen fiebre y de si han hecho el mismo viaje que el paciente. Si en 21 días no desarrollan los síntomas, se descartan. Con el personal sanitario que haya estado en contacto con el posible caso se actúa igual.