El nadador paralímpico Chano Rodríguez, de 57 años, logró seis metales en el Europeo
13 ago 2014 . Actualizado a las 11:40 h.A sus 57 años, Chano Rodríguez ha perdido la cuenta de las medallas que ha conseguido como nadador paralímpico. Las últimas seis llegaron de una tacada en el Europeo que se celebró la semana pasada en Eindovhen. «Competía con nadadores que casi podían ser mis nietos. O sin casi», confiesa el vigués.
Su dominio se prolonga en el tiempo, pero cada nuevo éxito tiene para él más valor que el precedente. «Si no llevo la cuenta es porque lo anterior es historia y no lleva a ninguna parte. Una cosa es llegar, y otra mantenerse, por eso y por lo que me ha costado conseguirlas, cada vez más, me quedo con estas».
Muchas veces le han preguntado a Chano dónde está el secreto de su éxito -«hasta he tenido reuniones oficiales con brasileños que alucinaban conmigo y me preguntaban cómo me podía mantener a este nivel», recuerda-. Él responde que detrás de sus logros se esconde el que no haya correspondencia entre su edad biológica y la mental. «Esa puede perfectamente andar por los 18 años. Es lo que me permite conservar las ganas de trabajar y superarme cada día. Me pongo tan nervioso antes de competir como un niño», comenta.
Tiene la «fortuna» de que el cuerpo también le sigue respondiendo hasta el punto de que en este europeo compitió «en más pruebas que nunca» y marcando sus mejores tiempos de esta temporada. «La medicina deportiva ha avanzado muchísimo y ahora se puede competir hasta edades que antes eran impensables. Además, hemos puesto en práctica cosas novedosas que no se ven, pero que han dado muy buen resultado, como nuevas técnicas de natación y posiciones en el agua».
Pese a haber vuelto con seis metales, Rodríguez se muestra inconformista. «Hablamos de un deporte muy sacrificado, donde nos medimos en centésimas de segundo. Por eso me quejo del 50, porque subí cinco centésimas y no me quedé a gusto», admite sobre una prueba en la que, sin embargo, fue oro.
Su medalla más especial siempre es esa, la de los 50 libres, su prueba. «Desde que empecé mi carrera siempre se la dedico a Vigo y a sus ciudadanos, porque el apoyo que recibo por parte de ellos, anónimos, es increíble», agradece Chano, que tras doce días en Eindovhen que se juntaron con una concentración previa ya «tenía encima la morriña de regresar». El día 28 volverá a competir en Londres y solo en septiembre tendrá quince días de descanso en los que «el agua será para beber y nada más».
Sin patrocinadores
El vigués no piensa por el momento en la retirada y tiene en el horizonte un objetivo claro pero no sencillo, pese a los grandes resultados de los que puede presumir. «La escalera hacia los juegos de Río la componen muchos peldaños y esto es un paso más, pero queda mucho que seguir subiendo», advierte. Y subraya que para seguir acumulando podios necesita de un apoyo del que no dispone. «No tengo patrocinadores y conseguirlos es la única manera de continuar».
Explica Chano que el nivel de la natación paralímpica aumenta, pero que en España no encuentra actualmente competidores a su altura. «Mis principales rivales están en el ámbito internacional. Ya me gustaría tener compañeros aquí con los que competir, pero no es así. Para seguir arriba, necesitamos viajar. Es una cuestión económica, como casi todo», zanja. Sus medallas, constata, son «la mejor manera de reivindicar el apoyo que falta».